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Category Archives: Persones a recordar

ESTEBAN CERDAN: hasta mañana, camarada

ESTEBAN CERDAN: hasta mañana, camarada

 Para quienes no llegasteis a conocer a Esteban Cerdán, Intentaré describirlo con pocas palabras: Esteban era, en esencia, instinto de clase, rebeldía con causa, un sentimiento de justicia insobornable, claramente entregado a los débiles, y solidaridad obrera en estado puro. Esteban Cerdán, y no es una frase más, era de los imprescindibles. Él mismo se presentaba así:

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“Nací en Tosos (Zaragoza) el día 25 de abril de 1931 en el seno de una familia campesina. Fui el octavo de nueve hermanos y mis primeros recuerdos ya están ligados a la cruel represión fascista. A mi madre María Frances Valero, pocos días después del alzamiento militar contra la legalidad de la Republica, los falangistas le cortaron el pelo al cero y a continuación la guardia civil la detuvo y la trasladó a la cárcel de Cariñena por ser madre y esposa de rojos huidos a la zona republicana. Padeció diez meses de prisión y secuestro hasta su puesta en libertad sin juicio ni sentencia alguna.

Nuestra casa quedó clausurada y la llave en poder de los falangistas. La supervivencia de los cinco hermanos, todos menores que quedamos en la calle, ewwestuvo a cargo de la solidaridad familiar. Puesta en libertad mi madre la familia se reagrupo en la población de Cariñena hasta el final de la guerra civil y pocos días después por vía urgente y gubernativa fuimos desterrados a vivir a cien kilómetros de nuestro pueblo.

El día 1 de abril de 1940, al cumplirse un año del final de la guerra, detuvieron a mi padre Miguel Cerdan y a mi hermano Felix Cerdan que cumplieron dos y tres años de cárcel respectivamente. Mi padre, igual que mi madre, lo pusieron en libertad sin juicio ni sentencia alguna. Mi hermano fue juzgado y sentenciado por haber defendido a la Republica con las armas en la mano.
Mis recuerdos de la tétrica cárcel Torrero de Zaragoza, a la que semanalmente nos llevaba mi madre a la “comunicación”, siempre fue referencia para odiar el fascismo. Lo que presencié, cuando en dos ocasiones dejaron entrar a los hijos de los presos, es imborrable.

Pasaron los años en los que el terror acumulado fruto de la represión, se palpaba cotidianamente en la vida familiar y en todos los ámbitos y los jóvenes nos dedicábamos a vivir la desgraciada vida que el fascismo imponía.
Fui obrero del campo a partir de los 14 años, seleccionado siempre en la esquina de la plaza del pueblo, en donde ni te fijaban el salario ni la jornada laboral ni mediaba contrato alguno. Estos requisitos siempre lo decidían los patronos que para eso habían ganado la guerra. Una guerra que en el fondo subsistía la lucha de clase y en donde Franco abolió todos los derechos y libertades que la Republica implantó.En 1951, con 19 años, empecé a trabajar en una mina de carbón como picador en Almatret (Lérida) en donde cumplí el servicio militar con los beneficios mineros. Allí empecé a tomar conciencia de clase participando en la lucha por un salario digno y por mejorar las condiciones de trabajo.

En 1955 me trasladé a Molins de Rei en donde trabajé cargando camiones de grava en el río y arranque arcilla en los terrales de El Papiol. En 1956 empecé a trabajar en la siderurgia hasta el final de mi vida laboral.
En el año 1957 me casé con mi compañera actual Dolores Soler Serrano, con la que hemos tenido dos hijas que después nos han dado cuatro nietos. Fuimos residentes en El Papiol hasta 1969 que nos trasladamos a Bellvitge, nuestro domicilio actual.

En 1963 empecé a trabajar en Laforsa en los trenes de laminación, Laminados y forjados de hierro y acero S.A. “LAFORSA”. Se estableció en el barrio de Almeda de Cornella de Llobregat a finales de la década de los cincuenta, en pleno desarrollismo franquista, para la producción de acero en redondos para la construcción con una acería en horno de arco para la fundición de chatarra y una laminación en caliente y como tantas empresas, con la idea de ganar dinero fácil y rápido, con tecnología obsoleta, con equipos técnicos y directivos más preparado para aplicar las leyes represivas que para sacar buenos productos al mercado. Por eso el continuo relevo de directores y gerentes fue una fuente permanente de problemas.

El año 1966 tras la campaña que CC.OO. ante las elecciones sindicales, convocadas por la CNS, me presente y salí elegido jurado de empresa, lo que me permitió el contacto con los Luque, García Sánchez, Claudio Pérez, Andres Márquez, Alfonso Pino, Antonio Espigares, entre otros, en lo que ya era el volcán de la Unión de Técnicos y Trabajadores del metal de Cornella, y posteriormente, con los metalúrgicos de la comarca como; José Cano (Matacas), Antonio Gónzalez (Tuperin), Antonio Plata (Roca), Fco. Guerrero (Metrón), José Coscubiela y Francisco Ruiz (Cerdans) y más adelante con: José Padilla (C.Papiol), Juan Muñiz (Construcción), José Fuentes y Jesús Garrido (Pirelli), Fernando Cerda (Papelera), entre otros muchos. José Mª Luque era de UGT, el resto del PSUC.

En este contexto se fue configurando la Comisión obrera de fábrica en la que destacaron Manuel González (despedido de Roca), Simón Rodenas, Antonio Calero, Francisco Gamero y José Vega y otros como Luis Escartin “El Maño” y Ramón Rulo, que sin pertenecer a organización alguna, más adelante jugarían un destacado papel en la huelga general de enero de 1976, en solidaridad con la lucha que veníamos desarrollando los trabajadores de Laforsa.

En 1969 ingresé en el PSUC (Partit Socialista Unificat de Catalunya) en donde en 1974 forme parte del Comité Central hasta 1981.En las elecciones sindicales de 1972 ostente la Vicepresidencia de la UTT del metal de Cornellá junto a Juan Ramos que fue elegido Presidente. El trabajo de infiltración en el sindicato fascista que venían desarrollando, otros dirigentes desde hacía años, determinó que en estas elecciones los jerarcas verticales quedaran aislados por la fuerte presencia de las CCOO y de centenares de representantes sindicales con un marcado carácter antiverticalista. En definitiva esa fue la fuerza real del movimiento obrero de la comarca que protagonizaría tres huelgas generales entre 1974 y 1976, en contraposición a otros grupos que preconizaban la abstención en las elecciones sindicales y nos acusaban de traicionar a la clase obrera. Uno de los principales impulsores de este gran salto en la lucha obrera fue Juan Ramos por su oratoria clara y directa ante la problemática laboral que atravesaba la comarca.

La conflictividad laboral en Laforsa se acentuó en 1970 por el convenio colectivo. En 1972 se desarrolló una huelga que duro 22 días. En 1973 después de seis meses de negociación con la realización de diez paros conseguimos importantes mejoras en el convenio colectivo. En julio de 1974 los trabajadores de Laforsa participamos activamente en la primera huelga general por el convenio comarcal del metal y en solidaridad con la lucha que venían desarrollando los trabajadores de Elsa y Solvay. Ese mismo año CC.OO. de la comarca convocó un paro para el día 4 de diciembre, contra la carestía de la vida y el entonces Gobernador Civil de Barcelona, el fascista Martín Villa, mando detener a 100 militantes del PSUC, la noche del dos al tres detuvieron a 24 compañeros El 5 de diciembre de 1974 tuvo lugar la segunda huelga general, convocada desde el sindicato vertical, contra la carestía de la vida en la que 30.000 trabajadores de la comarca salimos a la calle en solidaridad con los 24 detenidos la noche anterior por parte de la B.P.S. En esa lista de detenciones figuraba yo y no pudieron detenerme por estar en la fábrica trabajando. No obstante registraron mi casa y requisaron algunas pertenencias personales.

Toda la experiencia de lucha acumulada desde 1965 (constitución de las CC.OO. del Baix Llobregat), en la que se distinguieron otros muchos compañeros, en la reconstrucción de un nuevo movimiento obrero compuesto por una nueva generación heredera de los que lucharon en defensa de la Republica, nos sirvió a los trabajadores de Laforsa para protagonizar una huelga de 106 días que culminó en la tercera huelga general de la comarca (del 19 al 29 de enero 1976) en donde hbo días que 80.000 trabajadores salieron a la calle en solidaridad con los 157 trabajadores despedidos de Laforsa. ¡O todos o ninguno! fue la respuesta que al final hizo retroceder a la empresa, al sindicato vertical y a las Autoridades Gubernativas, que el día 22 de febrero terminó con el triunfo de la clase obrera de la comarca y la readmisión de todos los despedidos.

Todos los sectores sociales de la comarca se sumaron a la huelga, comercio, escuelas e Institutos y parroquias de Cornella y Hospitalet, entre otros muchos. La Cooperativa de consumo nos facilitó un amplio crédito con los “vales de comida”. La solidaridad económica supero la cifra de cinco millones de pesetas. Pero si esta enorme solidaridad nos dio fuerza para resistir, las que nos proporcionaron nuestras mujeres fue clave en los momentos más difíciles, por su arrojo, valentía al enfrentarse a la fuerza pública y el sostén moral que en todo momento de la larga huelga encontramos. Como no recordar en este testimonio para rendirle homenaje a Albert Fina y Montserrat Aviles y a todos los abogados laboralistas a los que tanto debemos y recordaremos por siempre.
Sin haber recorrido el camino narrado, sin haber conocido y convivido con tan extraordinarios luchadores, no hubiera sido posible resistir los 106 días de la huelga de Laforsa, puesto que ese proceso no solo ayudó a organizar la CC.OO. de la empresa, sino que fue determinante la organización de un fuerte colectivo de comunistas del PSUC.

Fui concejal de Cornella en la primera legislatura democrática y Secretario de la Unión Local de CC.OO. de Cornella. Ya jubilado, colaboro en la Unión Local de CC.OO. de Hospitalet.”

Sus palabras las tomo de http://www.memoria-antifranquista.com/webvella/bios/estebancerdan.
Mañana será su despedida. Pero su recuerdo y todo lo que aprendí de él no desaparecerá mientras viva.

 

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En record de Carme Conill, o quan la solidaritat i la tendresa són d’un roig encès

M’arriba via Ramon Franquesa, gràcies a Toni Barbarà, aquest vídeo que vull difondre amb un record especialment agraït per una companya incansable i imprescindible com va ser la Carme Conill. Vaig “retrobar” la Carme a emergències de Cardiologia de l’Hospital Clínic l’any 2008. Haver-la conegut, com s’explica en el vídeo, ens va fer a totes i tots millors persones, però haver-ho fet de nou en distàncies tan “curtes” com les que imposa un llit d’hospital, quan les idees es fonen en el roig encès amb la solidaritat i la tendresa, va ser tot un privilegi. Fins sempre, companya!

 

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30 años sin Manuel Sacristán… (Y seguimos en el desasosiego)

imageAyer se cumplieron 30 años de la muerte de Manuel Sacristán Luzón, probablemente uno de los marxistas más importantes que hemos tenido en este país de países. En Diagonal podíamos leer de Francisco Fernández este texto y su necesario recuerdo:

“Apenas una semana después de su fallecimiento –el 6 de septiembre de 1985– habría cumplido 60 años. Sacristán no es, desde luego, un filósofo mediático dentro del pensamiento crítico; tampoco se suele mencionar en las facultades de Filosofía del país; incluso, dentro de los espacios en los que militó –pienso, sobre todo, en el PSUC, en el PC y, también, en CC OO–, la memoria de su figura resulta –digámoslo así– poco cómoda. En este sentido, quienes nos hemos encontrado con su obra le debemos mucho al incasable y minucioso trabajo de edición de Salvador López Arnal, que, desde hace años, busca, transcribe, ordena y publica todo lo que produjo en vida el autor de Introducción a la lógica y al análisis formal, uno de los primeros manuales de lógica que se publicaron en España.

Si hubiera que elegir entre todo ese material un solo documento para empezar a conocer a Sacristán, creo que sería De la Primavera de Praga al marxismo ecologista. Precisamente, al final de la introducción del libro los editores explican cuál es el principal propósito de esa publicación: “Aproximar al pensamiento de Sacristán a quienes hasta ahora no han tenido la oportunidad de leer sus obras”. Ese volumen, editado e introducido por el propio López Arnal y por Francisco Fernández Buey, recopila todas las entrevistas –pocas– que concedió Sacristán, y ofrece una imagen donde se aprecian todas las aristas del introductor de Gramsci en España: su trabajo como traductor, profesor, militante, ensayista, prologuista…

Esas entrevistas, además, recogen dos etapas de la vida de Manuel Sacristán que son un buen lugar desde el que pensar y elaborar –sin beatería y sin filisteísmo– práctica política concreta. Esas etapas irían, la primera, desde finales de la década de los 60 y, la segunda, desde finales de los 70 hasta su muerte. Creo que durante ese periodo su autocrítica y práctica política consiguen enhebrar pasado y futuro para las generaciones que hemos nacido en un mundo postrevolucionario. Respecto al pasado, la situación de la década de los 70 Sacristán la vive como una doble derrota: ético-política, por un lado, y profesional, por otro; lo sabemos por un texto del propio Sacristán. La invasión o intervención –según prefiramos– de Checoslovaquia en 1968, la autocrítica al socialismo leninista y, especialmente, la consciencia de la pérdida de esperanza de las y los de abajo desembocaron en una depresión severa. A esta situación también contribuyeron las malas circunstancias profesionales que vivió desde 1956, año en que regresa a España para militar en el PSUC –después de rechazar una plaza como profesor de Lógica en la Universidad de Münster–. La evaluación que hacía Sacristán de ese época era ésta: “Si se tiene en cuenta que en los dos campos, el científico y el de la gestión [eufemismo que utiliza Sacristán para referirse a su actividad política], la situación es de ‘derrota’, no parece que haya de ir a buscar muy lejos la explicación de la situación presente. Importa que me aclare en qué consiste esa ‘derrota’”.

Respecto al futuro, a finales de la década 1970 –después de una autocrítica radical del socialismo “realmente existente”–, Sacristán realiza una reformulación del proyecto emancipatorio a partir de los “nuevos problemas sociales”: el feminismo, el ecologismo, el pacifismo y el antimilitarismo. La revista Mientras Tanto es la cristalización teórica de ese replanteamiento “sacristanesco”. El nombre de la revista es un homenaje a Giulia Adinolfi, a quien únicamente se suele recordar como la compañera de Manuel Sacristán. Sin embargo, ella fue la fundadora principal de Mientras Tanto y una de las feministas más importantes del siglo XX que hemos tenido en la península.

Uno de los objetivos de Mientras Tanto era, según proponía el propio Sacristán en la primera carta de la redacción, “dejar sosegada la casa de la izquierda (o sea, evitar el sectarismo) y poner el acento en el análisis de lo social, no en las controversias restringidamente políticas”. El autor de El orden y el tiempo, en una de sus últimas conferencias, “Sobre la tradición marxista y los nuevos problemas”, señalaba que el denominador común –o, dicho en terminología gramsciana, el centro de anudamiento– de todos esos nuevos problemas era “la transformación de la vida cotidiana y de la consciencia de la vida cotidiana”. ¿Qué sujeto político podría efectuar tal transformación, tal “cambio”? Sacristán nos dejó esta respuesta: “Un sujeto que no sea ni opresor de la mujer, ni violento culturalmente, ni destructor de la naturaleza, no nos engañemos, es un individuo que tiene que haber sufrido un cambio importante. Si les parece para llamarles la atención, aunque sea un poco provocador, tiene que ser un individuo que haya experimentado lo que en las tradiciones religiosas se llamaba una conversión”.

Manuel Sacristán fue un marxista excéntrico por una infrecuente combinación –como recordaba Francisco Fernández Buey– entre un fuerte compromiso ético-político y un espíritu metodológico antiideológico; por su forma abierta y autocrítica a la hora de estudiar la tradición marxista; por la vena libertaria de su marxismo. Y de esta manera lo expresó: “No se debe ser marxista; lo único que tiene interés es decidir si se mueve uno o no dentro de una tradición que intente avanzar por la cresta entre el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos confluyan”.”

 
 

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Trajectòria vital de Miquel Caminal a l’Homenatge a la UB

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Em toca iniciar el trencadís que esperem construir avui, ara i aquí, en aquest homenatge a la vida i obra de Miquel Caminal i Badia, amb peces que corresponen a la seva trajectòria vital. El difícil, com sempre, és la tria, i reconèixer com n’estan d’unides en el Miquel la política, l’acció social, la Universitat i els aspectes més personals de la seva vida. Evocant el poeta Rainer Maria Rilke, en el meu primer record, en Miquel amb prou feines havia deixat enrere aquella autèntica pàtria que és la infantesa, i començava a desenvolupar–se com universitari tot aprenent a ser ciutadà. I això succeïa a la nostra Universitat, on va començar a fonamentar el seu republicanisme mentre anava construint-se con acadèmic rigorós i de prestigi sense que el pas dels anys canviessin l’equilibri entre el cor i la ment. Ans el contrari: en Miquel, que va començar d’estudiant lluitant des de la clandestinitat per la llibertat i el socialisme, va acabar convertint-se en un professor molt estimat, en un estudiós de gran vàlua, sempre proper a l’activisme social. I tampoc va canviar el seu tarannà: quan en Miquel va ocupar càrrecs docents o polítics ho va fer sense deixar de ser la persona afable, planera i molt propera que havíem conegut d’estudiant.

Els convido, doncs, a un viatge en el temps, ja que sense evocar la Universitat -en tons més aviat grisos que no pas sèpia- de principis dels setanta no es pot entendre del tot el pensament, l’obra i la vida de Miquel Caminal. Una Universitat en la que es feia més fàcil respirar per l’ exercici de dignitat i rigor acadèmic d’alguns professors, per sort nostra, desafectes al regim. Així, amb docents i personal de Secretaria i Biblioteca còmplices d’insubmissió, i amb un nombre creixent d’estudiants rebels a la recerca de causes justes, la Facultat d’Econòmiques es va anar convertint en un laboratori i una àgora on s’ensenyava a pensar, a intervenir, a interactuar a les acaballes del franquisme. En temps del Miquel estudiant es va crear una resistència cada vegada més culta i cultivada, que combinava els llibres i els grups d’estudi amb les “manis” a la Diagonal i el desafiament descarat a la repressió.

En el cas de Miquel, parlo a més d`un economista per accident, (o per mancança, perquè era impossible estudiar Ciències Polítiques a Catalunya en els primers anys 70). Per això, en les peces del trencadís no poden faltar les classes fonamentals de teoría de l´Estat del professor González Casanova, a les que en Miquel –alumne molt selectiu, no hi faltava mai. També valorava les classes d’història i de pensament econòmic, i ja de bon principi va entendre el valor de la política econòmica com element transmutador de l’economia en política, segons fos el pes correlatiu de les diverses fraccions dominants , però també de les lluites obreres i les resistències populars. Entre elles, les veïnals i les universitàries, perquè una de les fites que varen acompanyar la trajectòria vital de Miquel Caminal des dels anys 70 ençà, va ser també la de canviar aquesta institució gairebé medieval que tan s’adeia i convenia a un franquisme agònic, en una Universitat de la democràcia i de la intel.ligència, no classista, pública i oberta, sense falses jerarquies, que anès eliminant els biaixos de gènere, com havia començat a passar desprès del maig del 68 a les millors i més prestigioses universitats d’Europa. D´aquesta manera, recordo en Miquel Caminal intervenint i dirigint un moviment universitari que ensenyava a dir NO de forma raonada, i entrenava per pensar i ser valents- Un moviment d’estudiants que anava donant nous relleus a la paraula llibertat si s’acompanyava d’igualtat, i feia seves les causes necessàries que traspassaven les parets de les Facultats.

Foto d'Albano Dante.

Foto d’Albano Dante.

Tanmateix, una de les primeres victòries que en Miquel va celebrar essent-ne protagonista i partícip (també amb el professor Ramon Sanchez Tabarés) va ser la recuperació per la docència del professor Manuel Sacristán, de qui va aprendre a desemmascarar les moltes disfresses de la ideologia, la falsa consciencia encobridora de domini, i que una Universitat conscient dels seus valors i la vàlua que se li suposa, no podia ni hauria d’acceptar, ni aleshores ni avui.

Seguint amb el trencadís vital hi aporta les seves peces l’Assemblea de Catalunya, i en especial la reivindicació de l’Estatut d’Autonomia, que es va celebrar per primer cop el 7 de novembre de 1971 a l’església de St.Agustí, al barri del Raval de Barcelona. Aquesta és una peça cabdal més del Miquel dels seus primers anys de carrera, perquè ens ajuda a entendre l’evolució de Miquel Caminal que acaba fent aportacions de gran mèrit a l’Estatut d’Autonomia de l’any 2006, sobre tot en continguts federals que, prefigurant el desastre, ni tan sols apareixien en el text final. Però el que voldria ressaltar aquí és que, a la meva manera de veure, hi ha la decantació de la certesa de que no vivíem en una Espanya “una, grande y libre” (el mal somni de la ideologia encobridora de domini que us deia abans del pitjor nacionalisme) sinó que Espanya és, de fet, un Estat plurinacional en el que cada nació, si gosava, podia exercir el dret d’autodeterminació. Així ho va aprendre en Miquel en el Partit sense cognoms d’aleshores , i ho va anar fent seu, perfilant gairebé amb bisturí, mentre resolia les contradiccions formals que el procés genera. Així, també, per la lògica interna del voler saber i entendre millor l’ensamblatge necessari nacional i social, es va convertir en el gran biògraf de Joan Comorera.

En Miquel federalista ens explica que l’autodeterminació en el seu sentit federal es fonamenta en la consulta democràtica i pluralista, s’orienta cap a la unió de pobles lliures i iguals, i sols accepta la possibilitat de la independència o secessió quan és molt majoritàriament compartida perquè ja no hi ha altra sortida democràtica. Hi ha, doncs, un altre fil de continuïtat entre la manera que tants admiràvem per com en Miquel sabia llegir i intervenir en una assembles connectant les reivindicacions pròpies de la Universitat amb la lluita del moviment obrer i el treball confluent de l’Assemblea de Catalunya, i el decantament de la seva trilogia federal. Quan li vaig preguntar per la conjunció de pessimisme d’intel·ligència i voluntat del seu desenllaç, em va explicar el paper decisiu que hi havia tingut la seva companya, l’Anna Alabart. I vaig entendre també que la trilogia, a més d’un text erudit, era també un acte d’amor.

Però un treball teòric tan notable en federalisme no ens ha d’ocultar una faceta que enriqueix i completa la trajectòria vital i política del Miquel: el seu internacionalisme, que ell mateix posa al descobert quan parla de les Brigades Internacionals, o de les vícitimes rojes, socialistes, comunistes, republicanes, de totes les nacionalitats, dels camps d’extermini nazis. Un internacionalisme que es va forjar en els anys de lluita a la Universitat antiimperialista contra la guerra del Vietnam, en una Universitat catalana entristida pel cop militar xilè, i una Universitat que l’any següent, 1974, lluïa clavells amb l’esperança de viure de més aprop, en els nostres carrers i places, una revolució tan pacífica i necessària com la portuguesa. Un internacionalisme, el del Miquel, al que arribem portats per les Veles i Vents d’Ausiàs March i de Raimon i que s’expressa sense discursos en La Internacional cantada en francès per Pete Seeger.

Voldria acabar recordant el moment d’una altra trajectòria vital, més llunyana en el temps i l’espai, però que ens dóna el contrapunt a aquest trencadís: parlo de Gramsci a la presó, que escriu a la seva dona Yulca: “Quantes vegades, m’he preguntat si era possible unir-se a les masses quan no s’ha estimat a ningú, ni tan sols la pròpia família; si és possible estimar a la col•lectivitat quan no s’ha estimat profundament a criatures humanes individuals”. La por de Gramsci era fer estèril la qualitat revolucionària, reduir-la a un mer fet intel•lectual, a pur càlcul matemàtic… O també podríem dir ara, a un mer càlcul de vots.

Però podem estar molt tranquils. Crec que avui, en aquest trencadís, aquesta peça no hi cap. En el cas del Miquel i l’Anna, estem molt lluny d’aquest temor, i ho demostra el fet que el temps de recordar en Miquel es també temps d’estimar. Amb la seva trajectòria de vida en Miquel ens contesta de la millor manera possible la pregunta gramsciana, d’altra banda tan legítima com honesta (i oportuna). Nosaltres tindrem sempre presents en Miquel i l´Anna, en la imatge d’un somriure compartit, còmplice, feliç i savi, portador d’afectes, amistat i vida.

Fins sempre, germà!

 
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Posted by a 28 Abril 2015 in Persones a recordar

 

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Miquel Caminal, fins sempre germà…

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Hem perdut un dels millors massa, massa d’hora. Ens ha deixat en Miquel Caminal Badia, una de les persones més honestes, lúcides i profundament demòcrates que he conegut. Gran expert de l’obra de Joan Comorera, fundador del PSUC, va investigar molts anys fins completar la seva magnífica tesi doctoral. Professor de Teoria de l’Estat (Dret Constitucional) a la Facultat d’Econòmiques de la Universitat de Barcelona en el Departament creat per José Antonio González Casanova, va compartir docència i investigació amb teòrics destacats de la teoria política. En Miquel, fins els darrers temps, seguia treballant la proposta federal. Les seves tres darreres cartes, publicades aquí mostren un cert desencís final. En Miquel va escriure, l’octubre del 2013:

“…l’obligació de tot federalista és promoure la unió en la diversitat, però quan això no és possible, també assumeix el deure i el dret a promoure la secessió o independència, encara que sigui l’última opció, quan totes les altres han resultat ermes o impossibles. L’autodeterminació en el seu sentit federal es fonamenta en la consulta democràtica i pluralista, s’orienta cap a la unió de pobles lliures i accepta la possibilitat de la independència o secessió quan no hi ha altra sortida democràtica. El catalanisme, en l’hora actual, està assumint de forma preponderant l’opció per la independència de Catalunya i la seva separació de l’Estat espanyol. Durant dècades s’han defensat de forma majoritària les opcions autonomista i federalista dins de l’Estat espanyol, però el tancament i intolerància del nacionalisme espanyol ha deixat sense futur ni credibilitat aquestes tradicions pactistes del catalanisme. Només una rectificació radical i profunda en els plantejaments del nacionalisme espanyol podria canviar les coses i reobrir un escenari d’entesa i concòrdia federal. No sembla que això passi. En aquest cas la ruptura es fa inevitable i a la nació catalana, sempre oberta a l’acord i convivència amb els altres pobles hispànics, no li queda més remei que iniciar el seu propi camí, navegar pel seu compte, i esperar que la seva voluntat d’autodeterminació sigui respectada i no ofegada per la força.”

Quan li vaig preguntar per aquestes reflexions, em va explicar el paper decissiu que hi havia tingut la seva companya, l’Anna Alabart. En Miquel, militant des de la clandestinitat per la democràcia, la llibertat i el socialisme va ser també tota la seva vida un científic rigorós i un activista social que quan va ocupar càrrecs docents o polítics ho va fer sense deixar de ser la persona afable, planera i molt propera que havíem conegut ja com estudiant. Va ser Vicedegà d’Econòmiques de la UB i Vicerector a la universitat amb el mateix sentit de servei amb el que va formar part activa – i en moments molt difícils- d’organitzacions com el PSUC, CCOO i les Associacions de Veïns… I abans i tot, dels Comitès de Curs universitaris.

En els anys de govern de progres va assumir la direcció del Memorial Democràtic, pràcticament tancat i anul·lat pel govern posterior de la dreta catalana, de qui va ser un gran (i perseguit) adversari. Quan encara era director del Memorial, en una de les moltes entrevistes que li varen fer, deia:

“(…) Crec que la democràcia de qualitat és aquella que és coherent amb el concepte del terme democràcia. És a dir, aquella en la que realment el poble governa, el poble decideix el seu destí, el poble té capacitat de control real sobre els seus representants. Ara bé, aquesta democràcia és un ideal al que tots ens volem acostar. En la mida del possible hem de fer que les democràcies del món avancin cap a sistemes polítics i democràtics en que realment la llibertat, la igualtat i la fraternitat siguin més efectives, més reals del que són en les democràcies vigents. (Ser demòcrata, doncs, vol dir…) no només tenir drets, sinó també assumir deures en torn a l’espai públic. Ser demòcrata vol dir estar disposat a canviar d’opinió. La democràcia és plural, mentre més plural millor, perquè així és la vida.”

Només fa uns mesos el vaig poder abraçar a l’enterrament de la seva companya Anna Alabart, a qui, en homenatge, va editar un llibre en la seva memòria.

En Miquel forma part d’una llarga llista de companyes i companys com Giulia Adinolfi, Manuel Sacristan, Lluís Argemí, José María Vidal Villa, Javier Martínez Peinado, Neus Porta, Anna Alabart i Francisco Fernández Buey, que varen saber orientar-se i donar llum en la lluita de classes des de l’acció i el pensament…. Fins i tot en els pitjors moments de crisi social, cultural i política. Ara que de nou necessitem imaginació, militància, rigor i lleialtat, ens queden les seves reflexions, sempre oportunes, en la nostra memòria i en els seus escrits.

Fins sempre Miquel. Vull recordar per sempre més el teu somriure que transmitia calor, amistat i vida. Ara ja no podré saber què en penses del que ens està passant a Catalunya, i aniré força més perduda perquè tot el que deies i feies sempre tenia sentit…. Fins i tot el dia del teu comiat es posa de nou en jóc la democràcia a Europa.

En aquest bloc: Miquel Caminal, Mena, Garzón y el malestar de la democracia española

Miquel Caminal: els aniversaris del 2011

Con el adiós al 2012, un “hasta siempre” muy sentido para Anna

 
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Posted by a 24 Mai 2014 in Persones a recordar

 

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Sampedro y Beiras… y un ejercicio sobre cómo manipulan los medios

sampedroEn estos días que tantas personas nos sentimos mucho más infelices sin José Luis Sampedro, quiero reivindicar los sentimientos en política, y la indignación que se desborda sin rubor por lo que unos pocos (a los que nunca sirvió Sampedro) nos están haciendo. Cuento para ello con un artículo de Ferran Monegal en El Periodico, que me aclara, de paso, por qué gente que solemos coincidir en la valoración de las noticias, discrepábamos tanto sobre la intervención de Xosé Manuel Beiras en el Parlamento gallego. Me dolía de manera especial la incomprensión que lindaba en la burla porque conocí a Beiras, hace más de 30 años, el mismo día que conocí a Jose Luis Sampedro. Y aquellos días luminosos en Sintra, en unas Jornadas organizadas por la Fundación Goulbenkian, vuelven a mi memoria con fuerza esta semana. Fue precisamente en un ambiente académico que transgredíamos con sonrisas y un amor declarado a la Revolución de los Claveles y a una Reforma Agraria que queríamos para España, donde empecé a quererlos a ambos de inmediato, conquistada por su humanismo vital, por todo lo que sabían, y por cómo lo sabían transmitir sin escatimar (ya entonces) ni esfuerzos ni sentimientos. En las Jornadas estaba también la “brillante promesa” portuguesa Cavaco Silva, y el contraste entre su discuro y nuestras complicidades nos divertía y nos unía desde las raíces que vinculan la manera de estar (y pensar) en la vida. A Beiras le fui siguiendo, pero de lejos. De mucho más cerca me emocioné e indigné con José Luis Sampredo, con quien tuve el gran privilegio, de la mano de Rosa María Artal, de poder coincidir en Reacciona, un ensayo plural de 2011 que sigue en plena vigencia.

BeirasDe nuevo aparecían en los medios, por motivos muy diferentes, los nombres de las dos personas maravillosas que conocí en Sintra. Sobre Sampedro se ha escrito mucho esta semana, y la mayor parte de lo publicado, excelente. Este es mi retrato favorito, precisamente de Rosa Maria Artal. Y Beiras ha salido perdiendo, naturalmente, hasta hacerle sangre… Beiras sigue vivo y es todavía para los cazadores de los tintorro-party y allegados, pieza a abatir: una de las pocas excepciones, este ejercicio de informativos comparados de Ferrán Monegal:

Miércoles 17, sesión de notable trascendencia en el Parlamento gallego: era el primer pleno en el que el presidente Núñez Feijoo iba a hablar de su relación con el narcotraficante Marcial Dorado. Ante sus explicaciones, toda la oposición clamó indignada. Y se distinguió en sus interpelaciones el diputado Xosé Manuel Beiras. En casa pusimos el noticiario A-3 Noticias para informarnos. Vimos que a Beiras lo presentaban con el apelativo «el singular diputado». Lo sacaron gritando y gesticulando sin que se le entendiese nada. De su intervención emitieron solamente dos segundos de una frase descontextualizada, en la que decía «Faime ustedes llorar». Y, francamente, en casa sacamos una fatal impresión de este político. Parecía que estábamos ante un espantapájaros, una criatura asilvestrada y surrealista que emitía ruidos acompañados de gestualidad disparatada. Un ser sin argumentos, desnortado, posturista catastrófico, absurdo y extravagante. Cambiamos entonces a La Sexta Noticias. Allí nos estaban informando también de esta misma sesión parlamentaria, pero el Beiras que nos enseñaron tenía una coherencia argumental que no sospechábamos. Ya no era un espantapájaros. Su gestualidad airada no era un arranque silvestre y absurdo, sino que era la consecuencia de la siguiente interpelación dirigida al presidente Feijoo: «Viene usted aquí a insultar a la oposición. A los ciudadanos que representamos. Y a la gente que está ahí arriba representando a quienes padecieron esta peste», y en ese instante una voz en off de este noticiario nos aclaró, para que estuviésemos bien informados: «Beiras se refería a la presencia en la tribuna de las madres de toxicómanos». Y siguieron ofreciéndonos la interpelación de Beiras que acabó con la frase «Faime vostede chorar de noxo», y que nos la ofrecieron traducida: «…llorar de asco» o sea, rematando con un asco que en la otra cadena no escuchamos. Es decir, que en menos de diez minutos, y mirando la misma sesión parlamentaria por dos cadenas distintas, Beiras había pasado de parecer un disparatado espantapájaros a un político airado, pero con argumentos claros.

Conclusión: en la tele, cada vez más, la vida es del color del cristal de quien la está enfocando. Aquí, además, concurre una fantástica circunstancia: ambas cadenas, son del mismo grupo empresarial.

 

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Aurora Muñoz: Stéphane Hessel lega su ideario al 15-M

Stéphane Hessel, en una conferencia en Alemania / Hamburg

Stéphane Hessel, en una conferencia en Alemania / Hamburg

“Espero la muerte con mucha simpatía y un cierto apetito”, reconocía Stéphane Hessel hace dos años, durante el acto de presentación de Mi baile con el siglo, sus memorias en español. La había esquivado varias veces con trucos de suplantación y unas excepcionales ganas de plantarle cara a la vida, pero el encuentro con la dama de la guadaña le ha llegado finalmente. A los 95 años, monsieur Hessel ha dejado huérfana a la Declaración de los Derechos Humanos.

Los más jóvenes conocieron a este pensador berlinés gracias a Indignaos, un pequeño libreto de 32 páginas que se despacha en las librerías por tres euros. Su precio, casi testimonial, y el creciente hastío popular han favorecido que el ensayo pase de mano en mano hasta alcanzar los cuatro millones de ejemplares vendidos en un centenar de países. Este tsunami comercial convierte en una de las obras más influyentes de su tiempo. “Es posible que contenga un mensaje epidérmico, sin grandes estudios que lo sustenten, pero supo captar con perspicacia y sensibilidad el sentimiento de indignación de la población”, considera Juan Torres, miembro del Consejo Científico de Attac España, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla y uno de los coautores de Reacciona (2011), un volumen que siguió la senda de la obra de Hessel y buscó profundizar en su mensaje. “La gente  descubrió con él que su sensación de estafa era comunitaria y encontraron argumentos en sus líneas para defender las protestas”, añade.

Lideró el movimiento ciudadano Roosevelt 2012, una alternativa política a los partidos tradicionales

Su incitación a la rebeldía pacífica contra el despotismo de los mercados y la liquidación del Estado del Bienestar le sirvió de palanca para liderar el movimiento ciudadano Roosevelt 2012, una plataforma política con cerca de 100.000 simpatizantes que se presenta como alternativa política a los partidos tradicionales. Hessel expuso que las formaciones tradicionales ya no sirven para buscar el bien común y trató de explorar nuevas formas de gestión política desde la ciudadanía.

Esta iniciativa inspiró al movimiento 15-M, que tomó varias explanadas y glorietas de las ciudades para reivindicar una toma simbólica del espacio público. Los pobladores de la madrileña plaza de Sol no tardaron en enfrentarse a duras críticas, como las que les dedicó el escritor Fernando Sánchez Dragó, quien comparó el movimiento con Hitler, Mussolini y Franco. Su ideólogo tampoco quedó libre de sus dardos. “Ya que el tonto ese de Hessel ha publicado ¡Indignaos!, un insulto a la inteligencia donde no dice nada, y además el tío se está forrando, yo estoy a punto de escribir dos libros iguales de 28 páginas que se llamarán: ¡Resignados¡ y ¡Divertidos!“, dijo con sorna.

Àngels Martínez Castells, otra de las coautoras de Reacciona y doctora en Ciencias Económicas, se revuelve ante este juicio de valor. “Los que infravaloran el legado de Hessel son mediocres e injustos. No saben reconocer el valor que puede tener un panfleto. Él reivindicó este género y le devolvió su valor histórico al hacer un oportuno llamamiento a la sociedad para que se levantase y defendiese su dignidad. Su propia vida le basta y sobra como argumento de autoridad”, sentencia.

Una vida de novela

En efecto, aunque las nuevas generaciones ignoren el pasado de su maestro, Hessel atesoraba una existencia propia de un personaje de novela. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, el escritor se alista en la Resistencia y se suma, en Londres, al equipo del general De Gaulle. Los nazis lo detienen en territorio francés y lo deportan al campo de exterminio de Buchenwald, donde trata, una y otra vez, de escapar, como detalla Le Monde Diplomatique. Uno de esos intentos de evasión acaba en captura y le cuesta la condena a la horca. El día de la ejecución, coincide con su cumpleaños y renace al  lograr usurpar la identidad de un muerto. Una vez fuera de allí, se une a la lucha por la liberación de Francia e inspirado en los principios del Consejo Nacional de la Resistencia, clama por una democracia social, la nacionalización de los sectores energéticos, de las compañías de seguros, de la banca y la creación de la Seguridad Social. Tras obtener la victoria, De Gaulle paga sus servicios con un prometedor destino en Nueva York. Allí, engrosa las filas de la ONU y, con 28 años, participa en la elaboración y redacción de la Declaración de los Derechos Humanos, uno de los documentos más trascendentales de los últimos seis decenios.

Logró escapar a la horca en un campo de exterminio nazi tras usurpar la identidad de un muerto

“Fue un luchador y un visionario. Y lo fue todos y cada uno de sus años. Vivió intensa y solidariamente, y cuando la mayoría de las personas solo piensa en descansar, ver la televisión o jugar a la petanca, Hessel señaló el camino a quienes estábamos, estamos, indignados por la situación social, política y económica. Y todo lo hizo desde la humildad, sin perder la sonrisa, con una vitalidad inagotable y un deseo constante: defender a los más humildes y acabar con la desigualdad social. Un héroe”, concluye Javier Perez de Albeniz, un periodista que ha trabajado en El País, RNE, El Mundo o Soitu y que también firma Reacciona.

La tónica general del mensaje de este pensador fue el optimismo. “Hay elementos de esperanza. Las cosas no son tan homogéneas como pudiéramos temer. En todos nuestros países hay indignados, y esos indignados son favorables a una nueva economía, a una nueva manera de plantear los problemas. Hay ejemplos alentadores. Es muy importante no quedarse sólo en la catástrofe posible, sino ver también el inicio de una mejora real sobre la que se puede fundar una nueva esperanza”, manifestaba hace un año a La Vanguardia. “Los ciudadanos deben ser alentados a utilizar su poder, que puede ser decisivo para devolver a los gobiernos la capacidad de resistir a las fuerzas económicas y financieras”, añadía.

Martínez Castells: “Los que infravaloran el legado de Hessel son mediocres e injustos”

Mercedes Pardo Buendía, profesora de Sociología del Medioambiente de la Universidad Carlos III de Madrid, rememora esta sentencia y defiende que la piedra angular de su filosofía se basa en la responsabilidad social. “Hessel no se esconde en el deber exclusivo de los partidos, gobiernos u otros actores sociales. Proclama que la carga debe ser compartida también individualmente. Cada uno de nosotros tiene la obligación de indignarse y de luchar, al nivel que corresponda y colectivamente”, apunta. Así mismo, Buendía destaca la importancia simbólica de su figura. “El liderazgo carismático es importante para movilizar a las sociedades, y él lo ha conseguido. Ha conectado con una base social de indignación, particularmente de los jóvenes, que ha sido una chispa que ha encendido todo un movimiento social de no resignación, de indignación y de lucha”, agrega.

Todavía es pronto para saber si su libro ha dejado una semilla duradera o si se trata de un fenómeno mediático que tiene los días contados. En cualquier caso, algunos filósofos se conforman con la lección de historia que ha impartido magistralmente. “Indignaos es un grito de otra época, el de un testigo de la barbarie que no entiende qué hicimos con el mundo, pero que está seguro de que la rebelión contra el poder siempre es legítima en una situación de abusos impunes y continuados”, interpreta Joaquin Fortanet, profesor de Filosofía en la Universidad de Zaragoza. “Hessel intentó comunicarse con otras generaciones muy alejadas y su voz les llegó. Su mensaje no respondía a las reivindicaciones y a la complejidad del presente, pero caló profundamente su gesto, su ejemplo, su indocilidad”, expone.

“La obra apareció representando el gesto de un intelectual que vio cómo la historia se le deshacía entre las manos, que los nuevos rostros del poder representaban nuevas e inusitadas amenazas y que existía la necesidad y la urgencia de levantarse, de dejar de mostrarse sumisos. Hessel se alineaba con los nuevos movimientos de reivindicación y su muerte nos priva de ese ejemplo moral privilegiado: el de un superviviente de la barbarie nazi que clama contra el orden mundial actual. Su muerte nos provoca la tristeza, la inquietud y la desazón de pensar que, quizás, al contrario que él, estemos aceptando demasiadas cosas”, remata Fortanet.

Original en zoomnews

 

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