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Ana Bernal se pone seria (y republicana)

15 juny

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Gran artículo de Ana Bernal Triviño en andaluces.es

“Si hay algo que durante estos días no he parado de escuchar, entre políticos y tertulianos, sobre el planteamiento del referéndum monarquía/república, han sido las palabras: “Seamos serios”. Alguno, para justificar su opinión, matiza con ahínco que es “republicano”, como si decirlo le confiriese una salvaguarda. Y, justo después, viene el “pero” y añaden que la monarquía española es “intocable”, y subrayan que hay que ser serios a la hora de plantear un referéndum… Como si sus solicitantes fuesen una panda de locos irresponsables e inmaduros, con hormonas en plena ebullición. Para ellos, lo que hemos visto hasta ahora es el camino del bien, el adecuado. No cabe cuestionar.

De acuerdo, seamos serios…

No sé si, cuando pronuncian estas palabras, más allá de reflejar su postura conservacionista, se dan cuenta del alcance de lo que dicen. Lo que sí es serio es lo que vivimos ahora. Es muy serio reconocer que la Constitución no ha funcionado, porque para muchos españoles se convierte en papel mojado cuando quieren reclamar sus derechos. Yo no he visto nada tan serio como que un niño pase hambre, el suicido de una persona desahuciada, familias completas en paro, abandonar España en busca de trabajo, recortes en sanidad, o que las élites de este país roben, repriman y condenen a la miseria con sus políticas, mientras se van con los bolsillos llenos.

Es muy serio que se quiera establecer una monarquía como una cadena perpetua para las siguientes generaciones, que ven en la Constitución un documento que sólo se puede modificar con urgencia para satisfacer al capital o que sirve para dejar atada, y muy bien atada, la dinastía monárquica y su continuidad.

Es muy serio que el dinero de todos los españoles vaya a costear la vida no sólo del jefe del Estado, sino de sus descendientes, sin una transparencia verdadera en las cuentas que justifiquen qué hacen con nuestro dinero.

Es muy serio e inquietante que el rey Juan Carlos, ese monarca campechano, tenga entre sus amistades a dictadores y empresarios de la cúpula del Ibex 35. Es decir, que en lugar de estar cerca del pueblo, su cercanía más contributiva está con el poder económico y político.

Seamos serios y reconozcamos que, cuando hablamos del rey, hablamos de la élite de este país y no de sus ciudadanos. Que la monarquía profundiza y mantiene las deficiencias de nuestra democracia, porque proviene de una legitimidad franquista. Que del pueblo que él menciona en los discursos de Navidad, no conoce ni una mínima parte de su necesidad y su lucha diaria.

Ninguna de sus iniciativas promovidas ha repercutido de forma directa en quienes más sufren esta crisis, ni ha ayudado a aliviar los efectos de los recortes en su pueblo. No ha mencionado una palabra de cuestionamiento a las políticas de la troika financiera y sus decisiones sólo sirven para amparar los negocios de alto nivel. Parece que si un político negocia con dictadores, favorece a multinacionales, gasta dinero sin justificar y tiene una amante, se inicia el linchamiento de la política, con la conocida frase de “todos son iguales”. Pero si quien realiza todas esas acciones es el rey, esa exigencia desaparece, se perdona y se difumina en el tiempo. Todo, aderezado con las defensas del establishment de turno.

El problema de España es que, cuando empezaba a ser un país serio, instruido y culto, hubo un golpe de Estado que lo terminó convirtiendo en el bufón de Europa, al que sólo conocían por los toros y el folclore. El problema es que no queremos ser serios y asumir que arrastramos la misma estructura putrefacta de antaño.

Dicen que los republicanos son una minoría. No. Reconozcamos que fueron una amplia mayoría, a la que aniquilaron y tiraron en cunetas. Si todos ellos y sus descendientes hubiesen estado en la construcción de este país, nuestra historia hubiese sido muy diferente. Es muy serio que seamos el segundo país con más desaparecidos después de Camboya, y que este rey de todos los españoles garantizase la impunidad de aquellos culpables. Los que hoy día permanecen en las fosas, en su memoria, también reclamarían una república. Y ojo, de izquierdas o de derechas. Porque aquellos a los que asesinaron sí que se tomaban en serio la libertad y la democracia. Así que lecciones de seriedad, dignidad y democracia, las justas, por favor.”

 

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