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Manuel Menor habla de la Ley Wert, @jordievole y el papel de los medios

31 oct.

wert-sesion-control--644x362En Salvados les gustaría entrevistar a Wert, para que explicara su gestión.

Lo dijo hace días Jordi Évole, antes de reiniciar el popular programa de laSexta. El tan mentado ministro podría haber aprovechado para contar por qué su Secretaria de Estado ninguneó la última huelga educativa, hasta hacer dudar de su existencia. O para explicar las bondades de la LOMCE.

En política, no sólo se ha de ser bueno, sino que, además, se ha de parecerlo, según cuentan que dijo César. Para el Barón d´Holbach –más emparentado ideológicamente con el perspicaz Maquiavelo-, el comportamiento de los que se movían en este medio ya era bastante más complejo en el Antiguo Régimen. Amigo de Ilustrados como Condorcet o Diderot –y también Adam Smith o David Hume-, desde su salón cercano al Louvre tuvo tiempo para ver en detalle cómo, para desempeñar su función, “el cortesano es a veces insolente y a veces vil; a veces de la avaricia más sórdida y la avidez más insaciable y otras de la más extrema prodigalidad, en ocasiones audaz como pocos y otras de la más vergonzosa cobardía, a veces de la arrogancia más impertinente y otras de la cortesía más estudiada”, todo en pro del Monarca/Estado, pese a que chocara contra la racionalidad y la virtud de los súbditos y, por ende, contra el presumible menosprecio de éstos. Sólo el buen cortesano “conseguía reducir al silencio esas voces inoportunas; sólo él era capaz de ese noble esfuerzo” incomprendido, como dejó escrito en El arte de trepar a la usanza de los cortesanos (1790).

Hoy todavía se ha vuelto todo un poco más intrincado. Se ha hecho todavía más difícil ejercer el politiqueo según el canon marcado por Holbach, pero no imposible. El pasado día 24, Wert dejó prácticamente sola a su segunda en el Ministerio para que explicara qué no estaba pasando en la calle y en las aulas. A él mismo le cuesta cada vez más seguir defendiendo que esta LOMCE es profundamente democrática; que en su gestación se ha mantenido un alto nivel de diálogo y apertura al consenso social; que con la organización de centros que propugna –con poderes prácticamente absolutos para los nuevos directores- va a mejorar sustantivamente el rendimiento de enseñantes y enseñados; que contribuye a una sociedad más justa y cohesionada; que, en adelante, el sistema educativo español excluirá y segregará mucho menos de lo que venía haciendo; o que, por tanto, no es una trampa decir que con esta ley “mejorará” notablemente la educación y la cultura en España. Después del 24-O, sus palabras suenan especialmente contradictorias con el sentir ciudadano. Y todavía más desde las adaptativas conveniencias e inconveniencias que se pudieron ver y oír ayer en la manifestación de la madrileña Plaza de Colón, indicativa de las distintas derechas de la derecha.

En los tiempos que corren, no se arriesga casi nada por no atenerse al famoso apotegma de César. El testimonio de bondad de una controvertida gestión depende de la vox populi de proximidad. Contar con mayorías –la parlamentaria y “la silenciosa”- indicativas de aceptación habitualmente acrítica es suficiente para presumir de buen hacer. Al menos, eso practica -entre otros- el grupo parlamentario que todavía arropa al Sr. Wert. Y mejor todavía si se tiene a favor –eso debió pensar también el día 24-0 la Sra. Gomendio antes de grabar su vídeo y desinformar de cuanto estaba sucediendo mientras peroraba- una gran parte de la opinión publicada o emitida. Para saber que es realmente así, basta ver 24H, de TVE –esta televisión pública que tanto da que hablar cuanto menos dice-, para ver cómo casi siempre mantienen, entre los opinadores convocados a hacer la ola en ese programa, un constante cuatro a uno proclive a las tesis, actividades y proyectos gubernamentales, proporcionalmente indicativo, por otra parte, del comportamiento habitual que la prensa escrita y digitalizada suelen sostener.

Cuando de tal modo se expresan los medios existentes por tierra, mar y aire de esta España de hoy, mejor no equivocarse: parece coherente no dar pábulo, en el abierto programa de Jordi Évole, a que alguien pueda deducir que este Gobierno navega en la sinrazón, y más en una reforma como la educativa, de tanta trascendencia para las generaciones más jóvenes. Siendo la última, no se compadecería bien que viniera a la última en cuanto a bondades sin cuento y que el propio Wert no acertara a contarlas debidamente. Haber sido alumno “excelente” le ha prevenido frente a las incontroladas emboscadas que le pudiera tender el periodista catalán. La duda es, de todos modos, cómo es que a José Manuel Lara le interesa que vuelva a emitirse ahora Salvados, con más medios incluso que hace cinco meses. El también amo de Antena3 y La Razón –entre otros muchos medios- había adelantado ante Wert el pasado 21 de agosto: “Quiero que La Sexta sea una televisión de centro-izquierda respetuosa con la derecha, pero todavía no lo es. Estamos en ello”.

MANUEL MENOR

 
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Posted by a 31 Octubre 2013 in Serveis Públics

 

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