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La ciudadanía de Chipre como “daño colateral” de una batalla entre colosos

25 març

Protestas-puerta-Parlamento-Chipre-mientras-votaba-condiciones-rescate

La crisis de Chipre está poniendo de manifiesto no sólo la mediocridad y la hipocresía de las instituciones económicas europeas, sino también hasta qué punto los intereses electorales de Angela Merkel pueden sacrificar el empleo y el bienestar de la ciudadanía de los países del sur. En el caso concreto de Chipre, el abuso y el desprecio del país rico y grandullón frente a un estado minúsculo, subleva los criterios éticos y estéticos menos exigentes. Y no sólo por sus imposiciones arbitrarias, por romper sus propias normas y por convertir “impuestos” en “incautaciones” en menos de lo que un Parlamento se atreve a decir que NO al eurogrupo… La burla de los ministros de finanzas del eurogrupo a la soberanía de los pueblos se convierte ya en un sarcasmo inasumible (ver al respecto la declaración de Alexis Tsipras como portavoz de Syriza).

Pendientes de ver cómo responde ahora la ciudadania chipriota y su Parlamento a la nueva propuesta inmediata (y posteriormente a todo el paquete de rescate)  vale la pena explorar una visión adicional, y que, en cualquier caso, bien podría ser más que complementaria. Y es que Chipre se utilizara como reducidísimo campo de batalla ocasional para un primer e inconfesado enfrentamiento entre dos colosos: Rusia y Alemania. En su desarrollo, la ciudadanía chipriota sería la víctima inocente de un juego de estrategias que la supera en gran medida. De hecho, si se alza la mirada por encima del limitado campo de Chipre quizás se entienda mejor por qué desde Alemania (escudada en la troika) se quiere someter un país mosquito a  grandes cañonazos.

Leo en The Guardian que la crisis de Chipre arroja una luz reveladora sobre el estado actual de las relaciones entre la UE y Rusia, y entre Rusia y Alemania en particular. Durante años, las compañías más grandes de Rusia han utilizado Chipre como un centro de negocios en el extranjero, ya que la isla goza de tasas únicas de impuestos y otras condiciones legales. Pero eso puede significar, nos dice The Guardian  que los magnates rusos utilicen la isla como un centro de transición perfectamente legal para las relaciones con Europa.

Desde el punto de vista ruso, son especialmente difíciles de entender dos aspectos de la crisis. En primer lugar, no está claro por qué la UE pone condiciones tan difíciles, casi imposibles, para conceder a  Chipre la suma relativamente pequeña, € 17 mil millones, necesarios para evitar la quiebra. Chipre es un país pequeño, pero es importante para la credibilidad global del euro. En segundo lugar, si la UE realmente quiere tener dinero de Rusia para el rescate, entonces deberían haber implicado Moscú en el proceso desde el principio, y trabajar juntos para presentar un plan de rescate viable para Chipre.

Desde Moscú, parece que el gobierno alemán está de nuevo jugando un papel poco glorioso en los asuntos internacionales. Para Rusia, Alemania es clave en la UE tanto desde el punto de vista social como económico y político, pero en los últimos dos años – y sobre todo desde que Vladimir Putin vuelve a ser presidente de Rusia – se ha producido un distanciamiento cada vez mayor entre Berlín y Moscú. Se está lejos de las buenas relaciones que existieron entre Schröder y Putin y Yeltsin y Kohl. Merkel ha sido más crítica que sus predecesores en materia de derechos humanos. Por ejemplo, en noviembre pasado, la coalición de gobierno de los demócratas cristianos (CDU / CSU) y los Demócratas Liberales en la cámara baja alemana destacó la importancia de la sociedad civil y el Estado de derecho en las relaciones con Rusia – un hito importante en las relaciones ruso-alemán.

La postura de Merkel, pues, parece contrastar con la de sus predecesores. Hace tres semanas, en el Die Zeit semanal se inició un debate sobre la falta de un equilibrio entre los valores políticos y los intereses políticos en la política exterior alemana. Muchos políticos alemanes han sido criticados por haber recibido dinero de Rusia y abrir las puertas a los negocios de Rusia en Alemania.  Entre los nombres que se citan está el ex canciller Gerhard Schröder – quien fue nominado por Gazprom para encabezar el comité de accionistas de Nord Stream, que tiene por objeto el suministro de gas ruso directamente a Alemania – y el ex alcalde de Hamburgo, Henning Voscherau, que aboga por la Gazprom liderada por Proyecto Sur Stream.

Como señala Die Zeit, incluso el respetable ex-ministro  de Asuntos Exteriores Hans-Dietrich Genscher ha puesto una alfombra roja metafórica para regímenes autoritarios como los de Kazajstán y Azerbaiyán. Tpodo ello lleva a suponer que  la interacción entre los intereses económicos y los valores democráticos será un tema clave en la campaña electoral para las elecciones parlamentarias alemanas de otoño de este año. Los dirigentes de Rusia ya pueden prepararse porque todo indica que va a ir a más el desaire de Merkel en los próximos meses. (Aunque el mayor problema y sufrimiento será, sin embargo, para la ciudadanía de los países que entren en sus disputas…)

 
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Posted by a 25 Març 2013 in Europa

 

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