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Claves de la lucha por la sanidad en Madrid

05 gen.

LA LUCHA DE LA SANIDAD DE MADRID – Algunas claves del conflicto
CARMEN SAN JOSÉ PÉREZ
Publicado en VientoSur


Han sido dos meses de movilizaciones, encierros y huelgas en la sanidad madrileña que han terminado con la aprobación por parte del gobierno del PP de la Ley que permite un plan de privatizaciones de todos los hospitales y de 27 centros de salud, la conversión en geriátrico del Hospital de La Princesa, en media y larga estancia el Hospital Carlos III, el cobro de un euro por receta, y numerosas privatizaciones de laboratorios de los grandes hospitales, unidad central de radiodiagnóstico, etc. La huelga indefinida se ha desconvocado, por ahora, para replantearse las acciones a seguir en las próximas semanas. Ni el Gobierno ni la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid se han movido un ápice de los planteamientos iniciales, pues todo estaba atado de antemano con la coartada de cumplir con el déficit, y las posiciones ideológicas sobre que “la gestión privada es más barata”, y, “las enormes ventajas de la colaboración público privada”, cayendo en saco roto las diversas alternativas presentadas por los convocantes de la huelga.

Sin lugar a dudas se puede decir que ha sido una movilización histórica, tanto por la respuesta de la profesión médica al principio, como por el movimiento asambleario de autoorganización de todos los estamentos de la sanidad, unidos a una ciudadanía que comienza, como antes no lo había hecho, a comprender que con las nuevas medidas, tanto del Gobierno de Rajoy como del Gobierno de la CM, ha desaparecido la atención gratuita en la prestación sanitaria, la equidad en el acceso a la misma, y el expolio de un servicio público que se ha construido con los impuestos de todos.

El conflicto se comenzó a gestar en la pasada primavera, con la aprobación por parte del gobierno central del RDL 16/2012 que acabó con la cobertura universal, con todas las prestaciones gratuitas que hasta entonces ofrecía el Sistema Nacional de Salud, y elevó sustancialmente la aportación para todos los tratamientos, incluyendo en esta medida a los pensionistas que hasta entonces tenían la medicación gratuita. De un plumazo el derecho a la salud quedaba sin plenas garantías, pues diversos colectivos estaban excluidos de la atención sanitaria accesible, y otras muchas personas no podían costearse los fármacos que necesitaban para sus patologías.

Posteriormente el gobierno de la Comunidad de Madrid aprobaba una revisión de los presupuestos para el 2012 con un nuevo recorte y la privatización de 26 categorías –la parte no sanitaria– de los hospitales públicos. Y el 31 de Octubre anunciaba el borrador de presupuestos para 2013 y el Plan de Medidas de Garantías de Sostenibilidad del sistema sanitario, que pretende la privatización de los seis nuevos hospitales y de 27 centros de salud, y el cobro de un euro por receta entre otras medidas. A partir de esto la movilización que se produjo para intentar frenar esta nueva agresión que desmantela todo el servicio madrileño de salud –a partir de ahora ningún hospital será totalmente público–, tuvo unas connotaciones que no se habían dado en los conflictos sanitarios que han tenido lugar en los últimos años.

Por una parte hay que destacar la eclosión de los y las profesionales sanitarias que, sin mediar ninguna organización, se comenzaron a encerrar en los hospitales y más tarde en los centros de salud. Esta autoorganización que se sigue manteniendo desde entonces es algo verdaderamente nuevo, cada hospital en asamblea se organizaba y a través de portavoces, mediante las redes sociales, se conecta con el resto de hospitales y centros de salud. Cierto que quien lanzó la huelga indefinida en los primeros días fue AFEM (Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid /1), una organización nacida al calor del aumento de la jornada en la pasada primavera, que no había tenido ninguna otra actividad hasta que convocó una asamblea de todos los profesionales madrileños; en ésta se aprobó la iniciativa del paro indefinido, de lunes a jueves, contra las medidas de privatización que acaba de aprobar el gobierno. En un principio las asambleas y encierros fueron mayoritarias en los hospitales que se iban a privatizar, estos son los llamados nuevos hospitales de concesión de obra pública, (también llamados de PFI en sus siglas en inglés), en los que estaba todo externalizado excepto el personal sanitario que, a través de una empresa pública, dependía de la administración sanitaria. La excepción a esto fue el encierro del hospital de La Princesa donde todo el personal, desde el mismo día que se conoció el plan privatizador y la intención de convertir este hospital en geriátrico, fue convocado por los sindicatos. Sindicatos que más tarde dejaron la tarea de negociar en manos de los jefes de servicio. Día tras día fueron sumándose a estos encierros el personal de todos los hospitales públicos madrileños.

Las diversas asambleas de hospitales han ido dando forma a una Plataforma Asamblearia de Trabajadores y Usuarios por la Salud (P.A.T.U.SALUD) /2 la cual ha protagonizado las movilizaciones de la “marea blanca”.

Algunos días después fueron las y los directores de los centros de salud quienes convocaron a todos los profesionales de los centros de salud para decidir en una asamblea sumarse a la huelga, cosa que también se aprobó mayoritariamente /3.

Por lo tanto, no fueron ninguno de los sindicatos de la mesa sectorial los protagonistas en el inicio de la lucha ni en su posterior mantenimiento. Si bien es cierto que, cuando ya estaba convocada la huelga por AFEM, la mesa sectorial de sanidad (que comprende a los sindicatos CCOO UGT AMYTS SATSE USAE y CSIT-UP) se sumó en diversas jornadas a los paros, siendo éstas seguidas en mayor cuantía por todos los y las trabajadoras sanitarias, puesto que la huelga indefinida sólo afectaba a médicos y médicas.

A pesar de la espontaneidad de estas movilizaciones nacidas de la autoorganización de todas y todos los trabajadores de la sanidad, no se puede ignorar que éstas no nacieron por generación espontánea, puesto que diversos colectivos llevaba meses movilizándose contra los recortes y las privatizaciones. Tal ha sido el caso de la Coordinadora de Hospitales y Centros Sanitarios (CHyCS /4) que durante todo el verano había protagonizado encierros y concentraciones en los hospitales públicos contra la privatización de 26 categorías (todo lo no propiamente sanitario: cocinas, lavandería, mantenimiento, etc.). Con la suficiente repercusión mediática para ocupar páginas de diversos periódicos en las diferentes movilizaciones y encierros durante el verano (12 JUL El País 12/07 y 24/07, El Mundo 13/09). La última convocatoria ha sido el día 27 de diciembre contra los despidos que se esperan a finales del mes de diciembre, cuando a miles de eventuales se les acabe el contrato. También esta coordinadora nació de un movimiento asambleario de los y las trabajadoras afectadas por estas medidas, a las que se sumaron la ciudadanía, y diversas asambleas del 15M /5, incorporando el rechazo al RDL 16/2012, impulsando la objeción y la desobediencia hacia el mismo, que también otros colectivos defendían /6.

En todo el conflicto hay que destacar la aportación del 15M, no solo por la incorporación de numerosas asambleas al mismo, pues llevaban tiempo trabajando en defensa de la sanidad pública, sino por sus métodos asamblearios, incluyentes, democráticos, de búsqueda del consenso y el uso de las redes sociales, que les ha llevado a una participación activa en las asambleas de los hospitales y centros de salud.

Otra de las claves a destacar en este conflicto ha sido la unión a esta lucha de la ciudadanía madrileña. Y se puede afirmar que a contracorriente, puesto todo el poder del gobierno del PP se ha lanzado a desacreditar las movilizaciones de las y los sanitarios. Por lo tanto, ha sido una incorporación que denota madurez y una toma de conciencia de la población que comprende que su participación es decisiva, también, en un servicio sanitario público que es de todos y todas. Una participación estratégica que una minoría hemos defendido siempre y que, a partir de ahora, será muy improbable que se le pueda volver a negar.

No todo fue de color de rosa en esta autoorganización. Hay que tener en cuenta las características del sector y de las y los profesionales sanitarios: la sanidad no ha dejado de ser una estructura sumamente jerarquizada y mayoritariamente conservadora, no muy proclive a medidas de presión y huelgas, por lo que quizás haya que remontarse varias décadas atrás para encontrar una movilización como la actual. Todo esto ha pesado en cierta medida y ha influido en la evolución del conflicto. De ahí el protagonismo de las y los médicos, indiscutible en un principio y potenciado por los medios de comunicación, que ha eclipsado a las y los trabajadores del resto de las categorías que se van a privatizar y que llevaban meses de lucha. Igualmente la importancia que han tomado los jefes de servicio, que nunca habían defendido la sanidad pública frente a los ataques, si bien en esta ocasión no dudaron en realizar duras críticas al plan privatizador. Pero que, sin embargo, se pusieron al frente de los intentos de negociación, como sucedió en el hospital de La Princesa, sin consultar en ningún momento a la asamblea de las y los trabajadores encerrados por la marcha de la negociación que estaban llevando a cabo con la Consejería de Sanidad. El resultado se pudo constatar al conocer el acuerdo que firmaron, donde se comprometieron en la reducción del presupuesto, lo cual significa menos personal, y en que el hospital asumiría “desarrollar líneas de excelencia en la atención al paciente de edad avanzada/crónico complejo,…”. Parece más bien que lo que acordaron fue el aplazamiento de la reconversión del Hospital en geriátrico, así como, desactivar la lucha que llevaba a cabo toda la plantilla, pretendiendo que finalizara el encierro. Todo ello se frenó gracias a la tenacidad de las y los trabajadores encerrados, junto al apoyo incondicional de las y los vecinos del hospital, agrupados en una plataforma que criticaron esa actitud y apoyaron la continuación del encierro y las movilizaciones.

Otro problema ha sido cómo se ha concebido la pretendida negociación por parte del Comité Profesional formado por médicos y médicas de AFEM, presentando unos documentos alternativos que mostraban cómo se podía ahorrar tanto o más que lo que pretendía la Consejería de Sanidad. Esto es un error en cuanto a las formas, porque en este conflicto no están luchando sólo los profesionales médicos y, por lo tanto, este Comité no es representativo. También es un error en cuanto al contenido, porque no se trata de un problema de ahorro como dice la Consejería de Sanidad: en la Comunidad existe un déficit acumulado porque se ha presupuestado por debajo de las necesidades desde las transferencias sanitarias del 2002. Si en 2012 se hubiera igualado el gasto sanitario a la media del resto de CCAA, se deberían haber presupuestado unos 2.178 Millones de € más (La Situación Sanitaria en la Comunidad de Madrid, Observatorio Madrileño de Salud, diciembre 2012). Luego el problema no es de cómo se pueden reducir unos presupuestos que ya han descapitalizado los hospitales públicos y centros de salud, y han hecho disminuir las plantillas hasta el colapso de muchos servicios. El problema es de modelo sanitario.

Este modelo impulsado en otros servicios públicos donde también prima la rentabilidad, y por ello la mercantilización, son consecuencia de las políticas de austeridad llevadas a cabo al dictado de la Troika, para conseguir una salida de esta crisis que únicamente beneficiará a banqueros, especuladores, grandes multinacionales, etc., en definitiva, a quienes la crearon. De ahí los problemas de una negociación, que si bien todavía no se ha dado, tendrá que tener en cuenta la complejidad de la situación (no solo de la sanidad madrileña) y, por otra parte, las posiciones de partida de un Comité Profesional que ya ha admitido la necesidad de recortar en el presupuesto sanitario, y de unos sindicatos que también han estado de acuerdo con estos recortes.

Con todo, las movilizaciones sanitarias han conseguido deslegitimar a un gobierno y a sus propuestas de privatización de la sanidad. Su Plan se ha aprobado el pasado 27 en la Asamblea de la CM, pero se encuentran contra las cuerdas por falta de apoyos para llevarlo a cabo, incluso entre sus votantes, y por el enorme desgaste sufrido. A pesar de todo el despliegue llevado a cabo por el PP para desacreditar a la profesión médica con afirmaciones del tipo “se mueven por defender privilegios”, “no operan, porque no quieren”, “juegan con la salud de los madrileños”, etc., hasta la fecha no han conseguido hacer mella en una población que ha visto retrasar sus consultas o intervenciones no urgentes, y que se expresaban a favor de la lucha de sus profesionales (como se atestigua, entre otras, en #graciassanidadpublica). Tampoco han conseguido que cale en la opinión pública su discurso de que la gestión privada es más eficiente y de mayor calidad que una gestión pública. Lo que ha quedado al descubierto en esta batalla ha sido tanto la falta de evidencias que apoyaran sus argumentos, como la manifiesta ineptitud de los gestores públicos, en muchas ocasiones con claros conflictos de intereses por sus connivencias con las multinacionales (Capio, Ribera Salud, Sanitas-Grupo Bupa, Quirón-USP) a quienes les entregan las infraestructuras públicas. Y esto a pesar del apoyo prestado por los hospitales privados, que obligaron a firmar a sus profesionales en favor de la gestión privada (El Mundo 4-12-2012). Empresas que ya están en el punto de mira de las movilizaciones.

La primera batalla de este conflicto, que perseguía que parar el Plan de Medidas de Garantía de la Sostenibilidad del Sistema Sanitario, se ha perdido puesto que se aprobó el día 27 de diciembre. Sin embargo la última palabra no está dicha. Ni el anuncio de la desconvocatoria de la huelga significa que la lucha haya terminado; y estarán muy equivocados quienes piensen que este conflicto ha concluido. Las espadas siguen en alto y en las próximas semanas ya están convocadas asambleas de todo el personal sanitario y no sanitario para continuar la lucha. Se hará de otras formas, mediante otras herramientas, y tendrá que dar respuesta a tres retos importantes: el fortalecimiento de la unidad de acción de todas y todos los sanitarios con la ciudadanía, la coordinación con los otros servicios públicos, y con las luchas de otros territorios del Estado. Pero se continuará porque en el ánimo de todas y todos está que hemos perdido una batalla pero no la guerra, y que ¡¡¡JUNT@S SI SE PUEDE!!!.

4/01/2013
carmen@sanjoseperez.es

Notas
1 http://www.asociacionfacultativos.com/index.html
2 http://sanidadenlucha.wordpress.com/
3 http://contralaprivatizacionmadrid.jimdo.com/
4 http://chycsa.blogspot.com.es
5 http://saludmadrid.wordpress.com
6 http://yosisanidaduniversal.net/portada.php

 
 

Etiquetes:

9 responses to “Claves de la lucha por la sanidad en Madrid

  1. sergi

    5 gener 2013 at 10:06

    Ho he vist en el twitter que havies penjat aquest article. Aquesta gent a Madrid són tot un exemple de confluència en la defensa de la sanitat entre la ciutadania i treballadors afectats!

     
  2. angelsmcastells

    5 gener 2013 at 10:19

    Si, Sergi, gràcies per enviar l’avís de publicació. Val la pena difondre la lluita i les reflexions que en treuen els companys i companyes de Madrid. Una abraçada!

     
  3. Zana

    5 gener 2013 at 13:36

    Mi aplauso a estas personas que lucharon (en solitario) por defender la sanidad de tod@s.
    Sin embargo creo que lo sustancial del escrito, sin menospreciar el resto, es la claridad con la queda patente la asintonía sindical con la realidad. Me refiero, principalmente, a CCOO, convertida, hoy en día, en lo mismo contra lo que surgió, es decir, el sindicato del sistema.
    Por eso hago patente y pública mi reprobación a Toxo, el “carismático” líder de CCOO que pasará a la historia sindical de este país con el seudónimo de “el sordociegomudo”, aunque yo le llamaría simplemente “el cobarde”.
    Lo que el autor del escrito denomina “autoorganización” es un eufemismo. No es autoorganización, es repulsa y desconfianza hacia CC.OO. Una repulsa ganada a pulso, aclaro. Quizás Toxo lo haya olvidado, saberlo estoy seguro que lo sabía, pero esas son las mismas mimbres que utilizaron, para erigirse en portavoces de los trabajadores, los “Compañeros” fundadores de las CC.OO, y esa”autoorganización” surgió, repito, en repulsa contra el sindicalismo vertical y servil, lo mismo que ahora hacen much@s trabajadores contra CCOO. Y conste que no me refiero a los miles de Compañe@s de CCOO que son Delegad@s en sus Centros de Trabajo, me refiero, única y exclusivamente, a la sarta de sátrapas que moran en la Cúpula de CC.OO.
    NOTA: Aunque sé que en el panorama sindical español hay otros sindicatos “mayoritarios” mi crítica va contra CC.OO porque es el sindicato al que pertenezco…(antes hubiese dicho “orgullosamente pertenezco”).
    Para terminar.
    Gracias, de nuevo, a estas personas que han luchado, aunque hayan perdido, en soledad (soledad del resto de colectivos y territorios).
    Gracias también a ti Ángels, por todo y por siempre.

     
  4. Zana

    5 gener 2013 at 13:57

    Quizás ya lo hayáis visto, pero, por si no es así, os dejo este enlace. Son 4 minutos de vídeo que abren los ojos …a quien quiera, claro http://youtu.be/Hnby-7qGLkM

     
  5. angelsmcastells

    5 gener 2013 at 14:15

    Gracias, Zana, por tus comentarios (aunque desde Catalunya puedan extrañar un poco en algún que otro sentido) y por el video. No lo coonocia aunque veo que tiene un mes, pero es tan didáctico que lo colgaré después en post propio. Sabes que esta es también tu casa. Un abrazo fuerte!

     
  6. Rafael_F

    5 gener 2013 at 14:45

    ¡Y dale con el mantra de que lo público es más barato que lo privado! Y es que, aunque fuese cierto -que no lo es-, resulta que esas personas han sido elegidas para gestionar todo lo público y, si dicen que otras personas lo hacen mejor que ellos… ¿para qué los queremos? ¿O podrían también “privatizar el Congreso, el Senado y hasta el Gobierno central porque resulta que lo privado es más barato?
    Saludos

     

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