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David Companyon: derecho a decidir y lucha de resistencia

24 des.
David Companyon, d'EUiA,  a la Mesa del Parlament

David Companyon, d’EUiA, a la Mesa del Parlament

Estas son las reflexiones publicadas en SP del amigo y compañero David Companyon i Costa sobre el  pacto CiU-ERC, la sesión de investidura y el futuro precario de una legislatura y un Govern que puede empezar, hoy mismo, poniendo en serias dificultades a ERC.

Empieza la X legislatura en el Parlament de Catalunya. Artur Mas acabó la anterior –la más corta de la historia- con 62 diputados y volvió al hemiciclo con 50. Ahora ha sido investido con los votos de los 21 diputados y diputadas de ERC. Su investidura coincidía prácticamente con el primer año de Rajoy (sí, sólo un año…) y con los peores datos económicos tras cinco trimestres consecutivos de caída del PIB (-1,6%), el paro desbocado y una recesión del consumo interno del -3,3%. Tal vez esta legislatura sea aún más corta…

Estos días es interesante leer los editoriales de La Vanguardia o El País. Ambos coincidirían en aceptar como “mejor opción” que Mas hubiera hecho como lo que tantos gobernantes tras unas elecciones: coger el programa electoral y dejarlo en el cajón tras apelar a la “dura realidad”. Seguro que PP o PSC-PSOE lo hubieran entendido, ellos lo han hecho muchas veces. Eso al menos parecían pensar los responsables de las patronales, cámaras de comercio, asociaciones empresariales y… Duran i Lleida, Rubalcaba, Rajoy que atacaron un posible acuerdo entre CiU y ERC.

El fracaso político de CiU en su búsqueda de una mayoría excepcional podía haber sido la excusa perfecta. Artur Mas, hay que reconocerlo, no ha querido ser enterrado en el basurero de la historia por lo que hubiera sido una estafa monumental a sus votantes. Pese a todas las presiones, el Pacto se ha realizado y Mas ha sido investido con los 21 votos de ERC.

La legislatura estará marcada por la voluntad de ejercer el derecho a la autodeterminación el año 2014. Nos guste o no cómo lo han pactado CiU y ERC este será uno de los elementos clave sobre los que pivotará un Parlament con más protagonismo que nunca… pues el que tiene la sartén por el mango no se sentará en el Palau de la Generalitat, desde donde Mas será el encargado de gestionar el otro aspecto que marcará la legislatura: los brutales recortes a los servicios públicos.

Esta es la combinación que se ha bautizado como el “Pacte per la Llibertat” (Pacto por la libertad) firmado el día 19 por Artur Mas y Oriol Junqueras, que incluía la investidura del primero y el apoyo a los presupuestos del segundo. Un pacto barroco, con multitud de recovecos, meandros, comités de seguimiento, de transición nacional… que hacen presagiar una legislatura donde el centro de la política estará en el parque de la Ciutadella, sede del Parlament, más que en la Plaza Sant Jaume, sede del gobierno.

Pere Navarro, calificó el debate entre Mas y Junqueras, de amable diálogo entre el candidato y el que en teoría es el “jefe de la oposición”… pues ambos defendían el mismo programa de gobierno…

En la investidura poco hubo del Mas de 2010, aquel que se presentó con “la mejor” tripulación (el govern dels millors) rumbo a la “excelencia”: recortes, estabilización, crecimiento en lo económico y el Pacto Fiscal en el terreno nacional. Casi no queda rastro de aquel que daba lecciones a derecha e izquierda, se presentaba como el gobierno de los negocios “business friendly” (su discurso de investidura de hace dos años parecía una clase magistral de ESADE) convencido como estaba que sería el primero de la clase de la austeridad, que daba clases gratuitas al gobierno de Rajoy sobre cómo aplicar las políticas de ajuste

Ahora el tono de su discurso nada tuvo que ver. La arrogancia ha desaparecido, el fracaso del “camino hacia la excelencia” de las políticas de austeridad ha dejado mella. Es un líder derrotado en sus objetivos políticos por el 25 N.

Avanzar hacia el derecho a decidir, en ello basó su discurso y su lectura de los resultados electorales: malos para CiU, buenos para la autodeterminación. En el terreno económico y social desorientado: ni una palabra sobre la estabilización de las finanzas, menos aún sobre el crecimiento. Sólo se atisban recortes sociales más que nunca, más sufrimiento social y más paro. Ya no tiene discurso… ni soluciones. Sólo lamentos y quejas hacia sus maestros en Europa: el BCE, el gobierno alemán y muy especialmente hacia el/los gobierno de España por su asfixia financiera, fiscal, sus incumplimientos presupuestarios, su deslealtad, su incomprensión.

Oriol Junqueras, que hizo su discurso sin leer, no apareció como el salvador que Mas soñó ser en la campaña electoral. Fue muy moderado y firme a la vez en la necesidad de alcanzar la independencia con toda suerte de argumentos económicos para justificar un pacto a dos que implica a todos los demás.

La razón esgrimida es el momento histórico, el más importante en 300 años explican en su relato para justificar su acuerdo y las renuncias de cada uno para conseguirlo. Histórico es, sin duda, gobernar desde la oposición y hacer oposición desde el gobierno, pues si bien CiU ha aportado al Pacto lo que debe hacerse, ERC ha escrito sobre el cómo deberá aplicar el programa de gobierno.

El pacto entre CiU y ERC implica que para avanzar hacia el derecho a decidir, habrá que hacerlo pasando por un doble “via crucis” con el Estado Español y con una agenda de recortes sociales sin parangón: 4.000 millones de euros que atacarán los débiles fundamentos del mal llamado “estado del bienestar”, paralizarán aún más la economía, provocarán más paro, menos consumo y menos ingresos. ERC ha aceptado que el derecho a decidir tiene un precio y están dispuesto a pagarlo por salvaje que sea, por mucho que deje al país hecho unos zorros… pues sólo con CiU pueden convocar el referéndum de autodeterminación.

No han entendido que el derecho a decidir es del pueblo

El “Pacte per la Llibertat” reproduce, desgraciadamente, el esquema convergente y ERC se ha apuntado a él. Ellos marcan la ruta y las estaciones. Es un acuerdo hecho fuera del Parlament y al margen de la sociedad, de las entidades sociales, de los sindicatos, de las asociaciones que conforman el país… de aquellas que salieron a la calle el 11 de setiembre tan masivamente. CiU y ERC han llegado a un acuerdo, pero han dejado al resto como espectadores, no como protagonistas.

Herrera lo definió bien en el debate parlamentario: “Han hecho que el derecho a decidir sea más pequeño” que lo que suman las fuerzas dispuestas a que se ejerza, han dejado fuera a ICV-EUiA, a la CUP e incluso al PSC (pese a todas sus ambigüedades). No han entendido lo principal: que el derecho a decidir es del pueblo de Catalunya, de todos los catalanes, de los que están a favor, de los que están en contra y de los que dudan. De los que están por la independencia, de los que son federalistas, de los que se quedarían como una autonomía más.

¿Gobernará Mas con el programa de Junqueras?

Oriol Junqueras no se ha movido prácticamente de lo que había manifestado pocas horas después de las elecciones hasta la votación de investidura: Catalunya necesita un gobierno; sólo CiU puede conformar ese gobierno; ERC le apoyaría sin entrar en el gobierno siempre que CiU acuerde una fecha para fijar un referéndum sobre la independencia. Ese es el objetivo de “país”

El que se ha tenido que mover ha sido Mas. En sus cálculos CiU contaba en incorporar a ERC al gobierno y confiaban en moderar sus pretensiones políticas con el desgaste de la “dura realidad”. La tozudez de Junqueras descolocó a los negociadores de CiU que comenzaron a dudar de su estrategia que, además, era puesta en duda públicamente por Duran, que prefería negociar a “dos bandas” con ERC y PSC para “ablandar” el maximalismo de Junqueras empeñado en fijar la fecha de la consulta.

“Maximalismo” que iba acompañado de medidas sociales que sirvieran de paliativo a los 4.000 millones en recortes y que permitieran a ERC presentarse como el moderador del “dogmatismo liberal” de CiU: creación de nuevos impuestos, supresión del euro por receta, reversión de algunas privatizaciones… La gran patronal, la cámara de comercio, personajes ilustres acostumbrados a coger el teléfono y “aprobar o tumbar” leyes… empezaron a criticar abiertamente un acuerdo entre CiU y ERC; Rajoy cargó contra el posible acuerdo apelando a la “cordura” de CiU, la vicepresidenta atacó negando cualquier posibilidad de consulta…

Finalmente Mas entendió que no podía aguantar una negociación de tantos días. La negociación se estaba desgastando y podía provocar disensiones cada vez más públicas. ERC decidió no poner en cuestión el euro por receta, las privatizaciones y dio carta de libertad a Mas para decidir sus Consellers. En un día se terminaron las negociaciones y se ponía fecha a la consulta con una cláusula de salvaguarda “si no se realiza será por acuerdo entre ambas formaciones”. Se consumaba la segunda derrota de Mas en un mes horribilis. También para horror de Duran i Lleida.

CiU entre derecha y país… ha escogido “país” pero “de derechas”. Eso es lo que ha votado ERC… es lo que ha votado el “país” dice Junqueras. Si se confirma la continuidad de Consellers com Boi Ruiz (el privatizador de la sanidad), Mas Collell (padre de los recortes), Irene Rigau (con toda la comunidad educativa enfrentada)… ERC tendrá difícil hacer entender su pacto pues se encontrará con la movilización social de frente.

Entre el país y la izquierda: el país… aunque sea de derechas

Junqueras cuando accedió hace dos años al liderazgo de ERC dijo aquella frase que era toda una declaración de intenciones que ahora adquiere mucho más valor: “Entre derecha e izquierda, de izquierdas, entre el país y la izquierda, el país”. Si traducimos la frase al resultado de las elecciones implica que si CiU era capaz de comprometerse “seriamente” con el referéndum, ERC le daría su apoyo para investirlo pese a su política económica; si tenía que “tragarse” su ideología progresista… lo haría.

Pero ERC ha hecho un salto cualitativo al aceptar el “marco lógico” del austericidio impuesto por Madrid y Bruselas: un recorte brutal de 4.000 millones de euros en sanidad, educación, servicios sociales… Toda la rebelión frente a Madrid por el derecho a decidir, se evapora en el terreno social… la libertad sirve para hablar de Catalunya, no para la inmensa mayoría de catalanes y catalanas que sufren cada día el paro, la falta de recursos para tener una vida digna, ven cómo se degrada exponencialmente la educación, la sanidad… ven cómo sus salarios y pensiones se reducen directamente o por efecto de la fenomenal escalada de precios del agua, la luz, el gas, el transporte…

Para ellos sólo hay una frase: si fuéramos independientes todo iría mejor. Esa frase es el “almax” para digerirlo todo. Aunque es bueno recordar que en la antesala del “Pacte per la Llibertat” está la abstención de ERC para proteger a Mas de comparecer en el Parlament para dar explicaciones del “caso Palau” por el cual la sede de CiU ha tenido que ser hipotecada para hacer frente a la fianza impuesta… Junqueras ha protegido los silencios de CiU en los casos de corrupción.

El PSC con “la cabeza bajo el ala”

En el ínterin del pacto entre CiU y ERC, el PSC que se había negado desde las elecciones a “dejarse querer” por CiU… soltó de repente que estaría dispuesto a formar un “gobierno de concentración nacional” en el cual sería mejor que Mas no estuviese. El sorprendente cambio de actitud fue recibido con alegría en los círculos económicos y, a su vez, volvió a descolocar a su propio partido en el que las críticas fueron indisimuladas.

Con este precedente Pere Navarro tenía la oportunidad de aparecer como el “verdadero jefe de la oposición”. Empezó su discurso con firmeza pero se fue diluyendo en la falta de claridad. Del gobierno de concentración ni una palabra y de repente cuando anuncia que el PSC se abstendrá durante toda la legislatura sobre el derecho a decidir. Todo el mundo boquiabierto.

El PSC se desactivó en un tema de tanta trascendencia “para toda la legislatura” y ha decidido anular su capacidad de influencia… su abstención sólo puede entenderse en clave interna, en los problemas de su relación con el PSOE, en su indefinición sobre qué implica reconocer que Catalunya es una nación a la que se le niega la soberanía para decidir su futuro… pero es incomprensible para la mayoría de la población que en sus casas, en sus trabajos, en las calles sí debatirá cómo se desarrolla ese proceso. ¿Qué propuso? La reforma constitucional para un Estado federal y la del Senado. La réplica de Mas lo empequeñeció, pues el PSC no tiene fuerza ante el PSOE para tal apuesta y la reforma del Senado suena a un “déjà vu” antediluviano. Demasiado reto para un PSC que está comprando todos los números para que cada vez más catalanes se abstengan de votarlo.

¿Qué le queda? ¿Oponerse a los recortes? Sí claro, pero el PSC ha perdido mucha de su raigambre y los movimientos sociales no le reconocen ni se reconocen en él tras haber votado con Zapatero los cambios en la Constitución, de haber justificado los primeros recortes y la reforma laboral, de haber congelado las pensiones. El PSC se está convirtiendo en un partido menor en Catalunya, no por sus resultados electorales, sino sobre todo por su falta de ambición nacional y social, por su debilidad a la hora de interpretar y canalizar las necesidades de la mayoría del pueblo… Si en algún momento el PSC fue el mejor reflejo de cómo eran los catalanes, hoy ese espejo está roto.

La bancada del miedo

El debate entre Alicia Sanchez-Camacho y Mas fue el de aquella parejas que se divorcian de manera agria. Todo fueron reproches y amenazas por parte de un PP que ha quedado relegado a una especie de franquicia catalana de la FAES.

Subió al escenario a visualizar la ruptura de dos años de colaboración entre CiU i PP, lo hizo de forma airada, no tuvo la necesidad de proclamarse “líder de la oposición” como Navarro, ella representa otra oposición: la de la España del régimen de la monarquía borbónica, la del obscurantismo, la que castiga a sus hijos díscolos con el destierro del imperio de la ley del nacionalismo español dispuesto a lo que haga falta con tal de impedir una consulta “ilegal”. En su “razón”. Sólo falta citar el “derecho de conquista”. Aunque todo se andará. El PP dejó claro que es un partido incompatible con la democracia.

Albert Rivera de Ciutadans hizo un discurso repetitivo, muy duro verbalmente contra Mas en un terreno casi personal, pero que no sabe qué decir. Alguna ocurrencia: contra la corrupción y la política-negocio. La radicalidad españolista del PP no deja a este ridículo partidillo otra alternativa que la de imaginar los miedos y catástrofes que implicarían supuestamente una consulta democrática.

PP y Ciutadans no representan más del 20% de los votos, 28 (19 y 9) diputados sobre 135. Su fuerza radica en defender los privilegios de la “nación española” (soberana) sobre la “nación catalana” (subsidiaria de la española). Su defensa miserable de la Ley Wert contra el modelo de escuela catalana, en nombre de la libertad individual de 16 familias, es el mejor ejemplo de esta infamia. Hacen de la Constitución del 78 un Muro de Berlín contra el derecho a decidir. Son los defensores de un régimen que aparece en Europa, en comparación con Escocia y Gran Bretaña o con Quebec y Canadá, como un Estado reaccionario alejado de los principios elementales de la democracia: la libertad y la fraternidad entre los pueblos para que pueda construirse una convivencia entre iguales.

Derecho a decidir sí, recortes sociales no

Joan Herrera, en nombre de ICV-EUiA, empezó su intervención citando las movilizaciones sociales, laborales, cívicas, por la escuela catalana… Hilvanó un discurso sólido: quién gana y quién pierde con la crisis, que volvió a calificar de estafa. También explicó cómo la crisis se ha convertido en la principal herramienta tanto en el ámbito catalán, como en el español y en el europeo para cambiar la correlación de fuerzas entre el capital y el trabajo (rebajar salarios, derechos laborales, aumentar el ejército de parados) y expresa su hegemonía social y política negando cualquier alternativa.

Herrera habló alto y claro sobre la necesidad de ejercer la autodeterminación sin adherirse al pacto CiU-ERC, el cual dijo hay que reformular desde abajo hacia arriba con el Parlament como eje de la legitimidad y no los despachos del gobierno: “el derecho a decidir también se debe vincular al derecho a la educación, a la sanidad, a la vivienda, a una renta básica… basta de sufrimiento para la gente”.

Mas en su réplica le espetó: “Usted tiene discurso, pero no tiene soluciones”. Fue una frase para la prensa, para descalificar las alternativas económicas y sociales al austericidio que ICV-EUiA le planteó. Para Artur Mas el derecho a decidir va unido a la gestión del día a día del gobierno y su estabilidad, es decir, a los recortes y su lógica económica neoliberal.

Parecería que auditar la deuda, declarar una moratoria del pago a las empresas concesionarias o los peajes a la sombra, parar los desahucios, renegociar, revisar o dejar de pagar una parte de la deuda financiera de la Generalitat, crear un impuesto a las grandes fortunas, a las empresas que siguen teniendo grandes beneficios -pese a la crisis- como La Caixa… y dedicarlo a un plan de rescate social, sería incompatible con el apoyo de CiU al derecho a decidir. Herrera hizo una intervención de la izquierda que quiere transformar, no gestionar.

La intervención de David Fernàndez, de la CUP, fue seguida con gran expectación. En el contenido y el continente fue impecable. El suyo fue un discurso sobre la necesidad de construir la sociedad sobre unas nuevas bases. Fue una crítica mordaz, bien estructurada. A un Estado español que durante décadas ha intentado desculturalizar los Països Catalans (Paises Catalanes). También a una Catalunya burguesa que ha hecho y sigue haciendo sus negocios a costa del sufrimiento de la mayoría de la población, “como La Caixa que ha ganado en estos tres últimos de crisis 8.000 millones de euros”. Contra un gobierno de Mas sumiso y partícipe de los intereses de esa minoría y convertido en un partido-negocio salpicado de casos de corrupción desde sus orígenes. Su mano tendida al derecho a decidir y el puño cerrado contra los recortes: fue una de las imágenes del debate.

A mi entender las intervenciones de Herrera y Fernàndez son dignas de volver a ser escuchadas. (He de confesar que yo aplaudí las dos). Fueron complementarias y auguran una legislatura también diferente en el campo de la izquierda de la izquierda ahora huérfana con ERC aliada de CiU y un PSC absentista.

En ambos discursos había respuestas a Mas cuando dice que la izquierda tiene discurso pero no soluciones. Que no es posible ejercer el derecho a decidir sin aceptar los recortes sociales. Emulando a la PAH le dijeron: sí se puede. Sí se puede ejercer un derecho que es incondicional, que implica el derecho a la separación y la formación de un nuevo Estado si es voluntad de la mayoría y al cual no se le puede poner precio, ni ser moneda de cambio

Emulando a la PAH le dijeron: sí se puede. Sí se puede ejercerlo sin recortes contra la mayoría de la población. Hay respuestas y están en la propia lucha contra los recortes y en los movimientos sociales, en la economía social y las cooperativas de trabajo, de consumo, de compra; en la economía sostenible y verde, en las iniciativas de economía solidaria y de proximidad. En Madrid los sindicatos y las plataformas contra la privatización de la sanidad han respondido al gobierno autonómico no solo con la movilización, sino con alternativas posibles que harían no sólo innecesaria cualquier privatización.

Ello implica naturalmente cambiar las reglas, cuestionar la deuda, obligar a las grandes empresas y a las grandes fortunas a “sacrificarse” por el bien del pueblo. ¿Cómo es posible que La Caixa reciba más de 4.000 millones de euros para quedarse con el Banco de Valencia por un euro? Mientras el gobierno Mas ha privatizado y aumentado el precio del agua, en París el ayuntamiento ha municipalizado su gestión.

Si el presupuesto de la Generalitat tuviera paredes de cristal y estuviera controlado por entidades sociales, la austeridad sería un valor y no una coartada para que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres más pobres.

La gente que participa en las movilizaciones a buen seguro que tiene propuestas y respuestas que hace poco tiempo parecían utópicas como ha pasado con la dación en pago impulsada por la PAH. Escuchar al pueblo no parece mala respuesta. Y si no se le escucha hay que acumular fuerzas, tejer alianzas, unir las movilizaciones para ser escuchados.

David Companyon i Costa es miembro del Consell Nacional de Esquerra Unida i Alternativa y Diputado por la coalición ICV-EUiA en el Parlament de Catalunya

 

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