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Sergi Raventós y Attac: Un artículo y una cita imprescindibles

12 des.

No es por casualidad que vincule un más que necesario texto de Raventós con el pase de SICKO que nos propone ATTAC-acordem mañana en el Centre Cívic del Pati Llimona, dentro del ciclo “La democràcia segrestada” . Esta crisis está teniendo profundas consecuencias en nuestra salud, que se manifiestan en un incremento de tensiones –a veces insoportables– en las condiciones de trabajo y en la vida cotidiana. Lo sabíamos (estaban ya estudiados los estragos de la crisis de 1929 sobre la salud). Lo padecemos (podemos verlo en nuestros amigos, nuestro vecindario, quizás en nostros mismos)… Lo estamos tolerando… porque aunque crece la resistencia a las privatizaciones y los recortes, falta todavía mucho para darle consistencia a una alternativa real, de democracia profunda, que respete las personas, sus necesidades fundamentales, los derechos humanos… la propia vida humana.

Para que seamos muchas más personas las que defendamos la salud pública en tiempos de crisis, les propongo acudir a la cita con SICKO y ATTAC-acordem, y éste valiente y magnífico artículo de Sergi Raventós: Crisis, desempleo suicidios

“Las consecuencias que está teniendo la crisis y concretamente el desempleo en la salud han sido tratadas en más de una ocasión en Dempeus per la salut pública y en este blog y en diversos artículos en la prensa y en revistas especializadas. Más específicamente se ha tratado de los efectos negativos del desempleo en la salud mental, de lo que cada vez hay más abundancia de indicadores: aumento de visitas médicas relacionadas con problemas de ansiedad, elevados casos de depresión, aumento del alcoholismo y otras drogodependencias, casos de violencia, aumento de consumo de antidepresivos y ansiolíticos, etc. Existe una relación muy directa entre las crisis económicas, el desempleo y el empeoramiento de la salud mental. Un dato: el promedio de personas con problemas psicológicos entre los desempleados es de un 34%; en cambio entre las personas con empleo es del 16%. Otra constatación es que cuanto mayor es la duración del período de desempleo son mayores las consecuencias negativas sobre la salud mental.

Según una encuesta reciente, la calidad de vida de los ciudadanos del Reino de España ha empeorado debido a la bajada de sus ingresos económicos y a que su salud se ha deteriorado. También existe una relación entre la protección social y la salud mental. La protección social es un buen protector de la salud mental; es el caso de tener una prestación de paro que ejerce de factor determinante entre tener mejor o peor salud mental en el caso de estar desempleado(1). En los países con mayor protección social como es el caso de Suecia, los índices de suicidio no están correlacionados con el desempleo a diferencia del Reino de España, donde los índices de suicidio y desempleo van al unísono.(2)

Pero entre los datos sobre el deterioro de la salud mental en tiempos de crisis hay uno que es muy destacado y que algunos artículos de prensa los últimos días(3) han puesto de manifiesto: el aumento alarmante de los casos de suicidio. El suicidio es una de las formas de muerte más extendida en el mundo superando a los muertos por accidente de tráfico, terrorismo y violencia machista, pero aunque un millón de personas se suicide cada año según la OMS (mayoritariamente hombres) es un tipo de muerte que ha padecido desde siempre un gran tabú. Una de las razones de este tabú es el efecto contagio analizado hace muchos años en De la Contagion du suicide de Paul Moreau de Tours (1875) y La contagion du meurtre de Paul Aubry (1896). Contagio que provocarían determinadas figuras públicas influyentes o celebridades como cantantes de rock o incluso líderes sectarios que arrastran a multitudes y que pueden provocar algún efecto entre sus seguidores. Pero como han analizado algunos autores parece muy frágil esta argumentación pues es “absurdo otorgarle a éste unas capacidades contagiosas más peligrosas que las de ese otro tipo de violencia ejercida sobre segundas y terceras personas, aquella que, paradójicamente, atiborra los medios de comunicación”(4).

Este tabú ha sido manifiesto en todas las épocas y culturas y censurada por casi todas las religiones como ahora pone de manifiesto la iglesia (en este caso ortodoxa) griega cuando niega servicio religioso a las familias de suicidas y eso por tanto contribuiría a esconder la verdadera realidad que sería mucho más acuciante.

Aunque los motivos para el suicidio han sido analizados y pueden ser muy variados(5), pues pueden tener muchas explicaciones ya sea producto de desengaños amorosos, la muerte de un ser querido, el miedo a ser torturado, la imitación de otro suicida, el abuso de drogas, la soledad, el abandono familiar, trastornos psiquiátricos, motivos sectarios, presión grupal, etc. cuando hay una correlación estadística significativa entre las recesiones económicas, el paro y los suicidios, hay que ser muy obtuso por no querer ver la relación que existe entre quitarse la vida y la desesperación de estar desempleado y la incertidumbre y pánico al futuro. Esta sería ahora la explicación más evidente del gran aumento en los países más azotados por la crisis y por los planes de austeridad de muchos gobiernos. ¿Acaso es tan difícil imaginarse la desesperación que puede sentir alguien con grandes deudas hipotecarias, cargas familiares y estar desempleado de larga duración en estos momentos? ¿Hace falta que nos cuenten últimamente los periódicos que alguna gente se suicida por acumular deudas? ¿No es sabido también que nueve de cada diez suicidios presentan algún tipo de padecimiento psíquico? ¿Cómo se llega a este padecimiento psíquico?

Unas tasas de suicidio que curiosamente venían disminuyendo de forma progresiva en los últimos años y que a partir del 2008 han vuelto a repuntar. ¿Año 2008? ¿Año de crisis? Evidentemente. Es sabido desde hace muchos años la relación que existe entre crisis y suicidios, también por otras más recientes como la asiática de finales de los noventa, en las que las tasas de suicidio de los varones en 1998 aumentaron un 39% en Japón, un 44% en Hong-Kong y un 45% en la República de Corea. Pero también se dispone de datos más actuales y cercanos: en la Unión Europea (UE) cada nueve minutos se suicida una persona, esto representó unas 58.000 personas durante el año 2008, lo cual supuso un incremento de un 16% respecto al año 2007 que se inició esta crisis. Muy indicativo.

Los países con índices de suicidio más altos de la UE actualmente son: Lituania con 39 casos por cada 100.000 habitantes, Hungría, Letonia, Estonia y Eslovenia con unos índices del 23/24 casos y entre los más ricos encontramos: Finlandia, Francia y Bélgica con unos 20 casos. Pero con la crisis estos índices han aumentado especialmente en los Países Bálticos y en Grecia en unas proporciones muy considerables. Concretamente en el 2009 hubo en Lituania un aumento del 14% respecto al 2008. En Estonia fue del 15,6% y en Letonia del 19%. Tampoco es nada casual que los tres países “que más lejos han ido por el camino de la austeridad-Letonia, Irlanda y Grecia- son precisamente los que han registrado las subidas mayores de suicidios entre el 2008 y el 2009” nos recuerda el artículo de prensa más arriba citado. El caso de Grecia merece una atención especial pues no es para menos: la tasa de suicidios en Grecia desde el inicio de la crisis ha pasado de un 2,8 a 6 por 100.000 habitantes.

Es sabido desde hace tiempo(6) que los problemas de salud mental constituyen un problema de salud pública cada vez más extendido y que la depresión será la segunda o la primera causa de enfermedad en la UE en los próximos años. Esto conviene recordar que fue analizado antes de la crisis de finales del 2007. A estas alturas de la crisis y en determinados países con unas políticas de recortes brutales de los servicios básicos de bienestar y sin tener estructuras robustas de protección social tal vez los problemas de salud mental van a adquirir unas dimensiones dantescas si es que ya no se están produciendo. Tal vez hay que mencionar que la depresión está detrás de las dos terceras partes de los que se quitan la vida. Los estudios más rigurosos demuestran que los países con una buena seguridad social y con sistemas de protección social adecuados pueden frenar y disminuir las tasas de suicidios. Otra cosa y no poco importante es que se les quiera hacer caso.”


Notas
1. Es ilustrativo el estudio de: Artazcoz L, Benach J, Borrell C, Cortès I. “Unemployment and mental health: understanding the interactions among gender, family roles, and social class”. Am J Public Health 2004; 94: 82-88.

2. Ver los gráficos en el interesante artículo: http://groups.stakes.fi/NR/rdonlyres/D4A834E6-E7EC-4C2B-912D-6869454FF3E4/0/Background_2_EconomicCrises_and_Mental_Health.pdf

3. Una muestra es el artículo de Andy Robinson publicado en la Vanguardia del pasado 8 de diciembre.

4. Sobre los motivos del suicidio leer el interesante ensayo de Juan Antonio Horrach en http://www.kiliedro.com/index.php?option=com_content&task=view&id=296

5. Un estudio clásico de la Sociología es el de Durkheim, E. (1897). El suicidio. Argentina: Losada, S.A.

6. Cf.: El libro verde de la salud mental en la UE es del año 2005.

 
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Posted by a 12 Desembre 2011 in Salut

 

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