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Revista Utopía, Reacciona y la necesidad de una democracia real YA

12 set.

Angels Martínez Castells a l'acte Prou Retallades. Foto: Zé Moreira

L’entrevista que em varen fer a la  Revista Utopía el passat mes d’agost:


Àngels Martínez i Castells es Doctora en Ciencias Económicas y profesora de Política Económica de la Universidad de Barcelona desde 1976 hasta 2008. En la actualidad es la presidenta de la Plataforma Dempeus per la Salut Pública.

Usted forma parte del grupo que ha elaborado el manifiesto Reacciona, ¿cómo surgió la idea?

De hecho, la idea surgió de la periodista, escritora y amiga Rosa M. Artal que me invitó a participar en un proyecto en el que todavía se estaba configurando la lista definitiva de los que iban a participar. Mi confianza en Rosa M. es tanta que acepté inmediatamente, casi sin preguntas.  Sólo sabía que se me confiaba el tema de las privatizaciones, aunque después se fueron añadiendo otros conceptos…

En su artículo en “Reacciona” habla del Estado del Medio Estar
Es imposible hablar con propiedad de un estado del bienestar para España, y más en estos tiempos. Nunca lo fue si nos comparamos con los países que lo llevaron a la práctica después de la II Guerra Mundial, aunque nos íbamos acercando hasta el estallido de la crisis.

Por otro lado, a quien más he oído la expresión de “Estado del Medioestar” es a Gaspar Llamazares, y entiendo que es un concepto adecuado. Creo que con medio estar se define perfectamente –e incluso diría que a días, y con mucha generosidad para determinadas capas sociales– el sistema global de servicios públicos y políticas de empleo y redistribución que, en especial desde mayo del año pasado, estamos padeciendo.

Muchos de los puntos que ustedes defienden en “Reacciona” aparecen reflejados en las reivindicaciones del movimiento Democracia Real Ya.

Sí, pero no sólo. De hecho, los autores y autoras de Reacciona no somos un colectivo cohesionado, con un ideario o un programa común… Creo que lo que nos une de fondo es que todas y todos llevamos mucho tiempo indignados, y buscando la manera de conseguir una democracia mejor, más auténtica y tangible…

Seguramente nos identificamos  con lo que piden desde “Democracia real ya”, pero es que la confluencia de reivindicaciones es lógica –y deseable– desde la sociedad civil.  Por ejemplo, desde mi experiencia concreta en Dempeus per la Salut Pública, una organización ciudadana que ya tiene dos años y medio de vida, nos sumamos a la Plataforma Prou Retallades (que agrupa a más de 300 organizaciones) y  damos apoyo a la mayoría de reivindicaciones surgidas del 15-m y de Democracia Real Ya.

Cuando se nos quería plantear la disyuntiva de si pertenecíamos al 14-M (fecha de la gran manifestación de Prou Retallades en Catalunya) o al 15-M, respondemos que nos inclinamos por sumar 14 y 15, porque sólo una gran confluencia de movilizaciones y argumentos sólidos y que surjan de las necesidades de las personas y defiendan sus derechos,  puede conseguir alzarse en alternativa real.

¿Hacia dónde cree que va dicho movimiento? ¿Cree que tendrá alguna repercusión real o fue algo olvidaremos pronto?

En absoluto. Estos movimientos han venido para quedarse, y ésta es nuestra suerte como sociedad. Pueden transformarse y evolucionar, pero los motivos fundamentales de su existencia están ahí, y por suerte, también está ahí la respuesta de una sociedad civil que se quería muda y complaciente. Nada más cómodo para los gobiernos que las “mayorías silenciosas”, sobre todo cuando hay tantos y tantos motivos para no estar callados.

Como economista que es usted, ¿quiénes son los culpables reales de la actual crisis económica?

Los políticos que desregularon la economía, desarbolando todo el entramado de señales de alerta y regulaciones construidas después del crack del 29, los economistas que por ceguera o afán de medrar dieron por válidas las mentiras evidentes de que este sistema se podía autorregular sin sacrificios para la inmensa mayoría de la población,  los detentores de las grandes masas de capital financiero que perdieron todos los escrúpulos (por no hablar de ética) para conseguir unos beneficios cuyo origen se parece muchísimo a los esquemas Ponzi  (y todo ello, a gran escala), los dueños de industrias que no dudaron en trasladar su capital desde la producción a la especulación, los grandes corruptos y corruptores que al parecer siguen escapando de las cárceles, los gobernadores de ínsulas que convirtieron su feudo en paraísos fiscales (aunque también los hay en la Castellana y en el Paseo de Gracia) y, en menor medida, todos los que asistimos a este mundo cada vez más desigual, injusto y enfermo y no nos levantamos, ni protestamos, ni denunciamos. Todos los que alguna vez, ante alguna injusticia que hería nuestra sensibilidad, preferimos mirar hacia otro lado y no dijimos, alto y claro: ¡No en nuestro nombre!.

Señala Mariano Rajoy que tiene pensado seguir las recomendaciones económicas del libro “Lo que hay que hacer con urgencia” editado por la editorial Actas y coordinado por Juan Velarde

Francamente, a corto y medio plazo creo que el señor Mariano Rajoy también escribirá al dictado de Wall Street, Angela Merkel, el FMI y el BCE.

Desde su punto de vista, ¿qué política tendría que aplicarse para salir de la crisis?

A corto plazo, recuperar lo fundamental de las regulaciones del sector financiero y el instrumental keynesiano actualizado, priorizando el pleno empleo, el crédito accesible a las PYMES, y dando un fuerte impulso a la inversión que crea lugares de trabajo….

Mantenimiento de todos los servicios sociales y de la ayuda a la cooperación, y  todo ello, con el compromiso de pagar salarios dignos, mejorar las relaciones laborales y  con un enfoque responsable y absolutamente comprometido con el respeto por el medio ambiente.

Por lo que a la U.E, se refiere, replantear sus Tratados vinculando y cohesionando al alza las políticas fiscales con la monetaria. Abolir los absurdos tótems del Pacto de Estabilidad y Crecimiento que ha supuesto desequilibrio y crisis, y  priorizar una mejor distribución (en todo el planeta) antes que un crecimiento que sólo lleva al caos. Y, naturalmente, controlar todas las instituciones y productos que fomentan la especulación y desregulación, desde los que pueblan los mercados de futuros, hasta los diktats paranoides de las agencias de rating.

Y no estaría nada mal recuperar parte del programa feminista, que consiste en tener  presente, en paralelo a la economía visible, las tareas imprescindibles  para la vida que realizan en su mayor parte las mujeres, haciendo explícitos los juicios de valor y las repercusiones en términos de equidad de las políticas y medidas adoptadas para avanzar hacia una mayor igualdad de género y de clase.

Arcadi Oliveres y Gervasio Sánchez han denunciado en nuestra revista la venta de armas de empresas españolas amparadas por los diferentes gobiernos. ¿Puede poner un gobierno freno a este tipo de negocios?

Para ello es imprescindible  impulsar también  una cultura de paz y respeto hacia todos los pueblos y culturas, y acabar con las imposiciones de la OMC, las  guerras comerciales más o menos explícitas, la competitividad a ultranza, la conquista desleal de  mercados… Naturalmente que se puede frenar la producción y venta de armas. Es más sabia y civilizada la cooperación que la agresión. Pero no todas las personas –algunas en altos puestos de poder– tienen la capacidad intelectual ni la calidad moral para entenderlo.

Usted es muy crítica con las privatizaciones

Me parece lógico. Le remito a los primeros párrafos de mi capítulo en Reacciona donde intento explicar la gran estafa que suponen.

En línea con la cuestión anterior, ¿corren peligro en España la sanidad y la educación? Ya en Madrid se han escuchado nuevas reformas educativas que van en esa línea privatizadora.

Corren peligro todos los servicios públicos: por una parte, los que son capaces de dar algún rendimiento, porque llevarán camino de privatización, aunque con ello quede sin acceso a la sanidad o de medios de subsistencia una parte importante de la ciudadanía (de hecho, se trataría del ejemplo de los USA, que Obama se comprometió a cambiar –cuando lo que sucede en los Estados Unidos es ahora  todo lo contrario e incluso está en juego la reelección del Presidente).

Y corren peligro los servicios que no son rentables porque quienes tienen más dinero no están dispuestos a pagar los impuestos imprescindibles para financiarlos. Si no lo evitamos, volvemos a los tiempos en los que la salud era un privilegio, una mercancía para quienes podían comprarla, y los sistemas de caridad o beneficencia más  la doble o triple responsabilidad acrecentada de las mujeres, suple las tensiones inaguantables de un sistema injusto y corrupto.

¿Se puede llamar socialista a un gobierno que ha llevado a cabo una reforma laboral que merma derechos?

Por mí, a cualquier gobierno que merma derechos laborales y enfrenta los derechos del trabajo con los de ciudadanía (que también recorta) le puede usted llamar lo que quiera. Sin embargo, el calificativo de socialista lo reservaría para mejores ocasiones.

La esperanza de vida de la población española aumenta, el número de nacimientos disminuye… todo ello nos muestra rasgos propios de una población envejecida. Son éstos algunos de los argumentos para alargar la edad de jubilación.

En absoluto. Y pensar en términos de población nacional en tiempos de globalización me parece un auténtico anacronismo. Y algo más: como si nosotros mismos nos hiciéramos, por estupidez o maldad, trampas al solitario. Si permitimos que los capitales se muevan por todo el mundo (y sin pagar ni un sólo gravamen) a velocidades de vértigo,  no podemos seguir estableciendo barreras étnicas (o peor) en las poblaciones. Si no hubiera habido inmigración en Catalunya (y cito de memoria)  ahora seríamos poco más de un millón y medio de personas…

¿Acertó Marx en el análisis de la economía capitalista en su obra “El capital”?

Creo que la obra de Marx es fundamental para entender lo que está sucediendo  en el siglo XXI. Nada de lo que escribió Marx, ni siquiera El Capital, debe leerse como un libro sagrado. Al contrario, es bueno discutir con las propuestas y los análisis marxianos para que sean un buen instrumento de interpretación de este caos en el que vivimos. Pero recuerde que Marx se inspira, en gran medida, en las condiciones reales de existencia del proletariado inglés, tal como lo cuentan los inspectores de trabajo de la época… Y muchas veces parece que nos estamos acercando  (retrocediendo) hacia mediados del siglo XIX –y que Dickens podría ser también un escritor de nuestro tiempo.

¿Es viable otro modelo económico diferente al actual?

Naturalmente, si otro mundo es posible, otro modelo económico es absolutamente imprescindible.

¿Cuál es para usted la gran utopía del mundo actual?
Permítanme que cambie el sentido de las respuestas habituales a las preguntas sobre utopías de presente o de futuro. Para mí, querer cambiar el mundo para que nadie se muera de desnutrición, de sed, o de enfermedades evitables, defender los derechos de ciudadanía, la salud y la enseñanza pública, e incluso una vida más amable y feliz,  es lo que tiene todo el anclaje con la realidad. Y que alguien se crea que con todas las graves injusticias que se están cometiendo y agravando, con toda la barbarie que está llamando a la puerta, lo razonable no es actuar y comprometerse para cambiar hacia un mundo más civilizado, de mayor equidad.

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Posted by a 12 Setembre 2011 in Ciutadania/Política

 

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