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Escapa de la BANCA y está en tus MANOS: el nuevo @_cafeambllet en castellano

Ya está aquí, y todavía asombra que Marta y Albano lo hayan conseguido. No se puede distribuir en papel (de momento) por toda la península, pero aquí tienes el PDF en castellano. No dudes en bajártelo, leerlo, reírte o indignarte, y si te parece que vale la pena el trabajo de Albano y Marta, que es necesario que se editen muchos más números como este, o mejores, difunde, comenta y colabora!

http://www.cafeambllet.com/press/wp-content/uploads/2014/04/castellano.pdf

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De La Marea sobre la implicación ciudadana:

“Además de la distribución prevista en el presupuesto con el que trabajan los editores, grupos de voluntarios se han organizado para repartir la publicación por pueblos y ciudades. “Nos ha sorprendido que ha salido un montón de gente, asambleas y colectivos que se ha ofrecido para repartirlos. Da la sensación como de que hace falta”, señala Dante, que afirma que “el mensaje más fuerte de la revista, que no sale escrito, es el simbolismo que supone que sólo 1.600 ciudadanos, aportando una cantidad baja de dinero, consiguen activar una rotativa que está habitualmente al servicio de los grandes medios”.

Y aunque no entiendas bien el catalán, no te pierdas el emocionante ruido de TAMBOR DE LAS ROTATIVAS!

Para contactar por mail con Albano Dante Fachin: noupaper@gmail.com
Para seguirlo en Twitter: @_cafeambllet
Y en Facebook: cafeambllet
Y para colaborar por PayPal o tranferencia (porque contribuimos entre todas, o se queda con casi todo La Caixa y nos deja a dos velas…)
http://www.cafeambllet.com

 

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El vermut que ens fa més lliures, el d’avui amb @_cafeambllet

Deia Josep Cabayol, de Sicom, fa uns dies a eldiario.es que els grans mitjans de comunicació són propietat del Poder i no només subministren les notícies que els interessen i com els interessen, sinó que volen perpetuar també els seus privilegis i dictar les normes (sempre a favor seu) per les quals s’ha de regir la societat.

Doncs avui l’Albano i la Marta de cafeAMBllet els han donat un ZASCA! en tota la boca… mireu si cal un projecte nou, i si no feia goig la sala de l’Aurea Social on s’ha presentat el mensual que omplirà Catalunya de les notícies que de veritat ens interessen:

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Avui, gràcies a la Marta i l’Albano, ens hem cregut més i més que estavem reforçant el pensament crític, que podríem estendre i compartir el que sabíem i els mitjans no volen que es sàpiga, i que podíem aportar a molta gent que no ha creuat la frontera digital, amb el nou cafeambllet que ens presentaven, noves dades per enriquir un debat democràtic que fa tanta falta, i bastir una proposta comuna i plural, informada i amb encert, d’alliberament i de canvi. Com diu en Josep Cabayol, sense el debat lliure de les idees, no hi ha democràcia. I com hem descobert totes plegades fa ben poc, una premsa lliure que treballi per la societat i destapi les corrupcions polítiques, empresarials i de tota mena, és un determinant més de SALUT que cal incorporar als requeriments imprescindibles per poder tenir una vida autònoma, solidària, equilibrada i feliç… Una vida en col.lectiu de persones lliures, lùcides i empoderades, però també tendres i divertides. Com la Marta i l’Albano.

Deia aquest matí la Marta: “Encara que hi hagi dies grisos en els que sembla que tot va massa a poc a poc, el canvi ja ha començat, anem pel bon camí.” Doncs tens raó, Marta, com també la tenia qui llençava una piulada a la xarxa dient que l’Albano, amb la presentació del nou cafeambllet, arrencava rialles i ens enamorava pel projecte. La complicitat a l’Aurea Social no podia ser més gran, i amb gent com la que avui omplia la sala sols es pot anar pel bon camí, i es pot arribar molt lluny. Raons no en falten perquè, com seguia dient en Josep Cabayol, “cal un projecte d’Informació nou. Un projecte sorgit de la ciutadania, sota el control de la ciutadania, és a dir, de tothom i pensat en les necessitats de la ciutadania. Un projecte que deixi en evidència els poders i els impedeixi distribuir les “veritats” prefabricades que tant contribueixen a mantenir l’hegemonia social a favor seu(…)”

Avui totes les persones que hem tingut el privilegi d’assistir a la presentació del cafeambllet mensual, hem tingut molt clar que el vermut més saludable, el que ens ajuda a empoderar-nos, és el que es fa amb cafeambllet. I hem vist també molt clar que amb la Marta i l’Albano feiem un pas més, amb fermesa i encert, cap a una societat millor, de gent més ben informada i més igual, cap a la imprescindible Utopia.

 

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La absolución de @_cafeambllet vista por Carlos Jiménez Villarejo

El caso de cafeambllet, o el honor es incompatible con la corrupción

Carlos Jiménez Villarejo
Jurista, miembro de Federalistes d’Esquerres

Carlos Jiménez Villarejo y Albano Dante Fachin

Carlos Jiménez Villarejo y Albano Dante Fachin

Marta y Albano, es decir cafeambllet, han vencido la prepotencia y la dudosa honorabilidad del alto directivo de la sanidad pública catalana, Josep Mª Vía i Redons. Eso sí, gracias al inestimable apoyo de la Audiencia Provincial (AP) de Barcelona por Sentencia de 19 de Febrero. Ha sido un largo proceso, consecuencia de la emisión y publicación del vídeo denominado “ El robatori mes gran de la historia de Catalunya”. En el,  entre otros contenidos, Marta afirmaba lo siguiente: “Això que vosté anomena burocràcia es diu democracia i és la capacitat del poble per controlar en qué es gasta els diners gent com vostè, com Bagó, com Manté i tants altres que s’han enriquit a costa d’enfonsar la nostra sanitat”.  Dicho dirigente, que era citado como “alt càrrec convergent”, era objeto de otras diatribas, como que si les resultaría más cómodo que le ingresaran “els diners de la nostra Sanitat a un compte a Liechtenstein”. Pero, para el Tribunal el objeto del presunto conflicto entre la libertad de expresión- derecho siempre prevalente- y el derecho al honor supuestamente vulnerado de Vía era precisamente aquel texto.

La resolución de la AP tiene una especial relevancia porque revoca y deja sin efecto la Sentencia anterior  del Juzgado de 1ª Instancia nº 37 de Barcelona que, con evidente error,  condenó a Marta y Albano a una indemnización por haber lesionado el honor del demandante Vía.

La AP, después de un extenso y fundado razonamiento, ha favorecido la causa de la democracia porque ha fortalecido un derecho fundamental, el de la libertad de expresión. Y ha devuelto la razón a quienes siempre la tuvieron, Marta y Albano. Quienes habían conseguido convertir su causa, en la causa de miles de ciudadanos en defensa de la sanidad pública.

El derecho al honor ha sido uno de los ámbitos donde los jueces han extendido a veces su protección mucho más allá de los límites constitucionales.

Así lo ha entendido siempre el Tribunal Constitucional. Ha mantenido una línea interpretativa favorable a extender la protección de los derechos a las libertades de expresión e información, salvo casos muy excepcionales y, por tanto, con una interpretación muy restrictiva del alcance del derecho al honor. Así lo hizo la STC 39/2005, de 28 de Febrero, que entiende que aquellos derechos operan como instrumentos de los derechos de participación política y, en consecuencia, debe reconocérseles una mayor amplitud ya que garantizan la tutela de un bien jurídico fundamental cual es la formación de una opinión pública libre. Dicha función debe hacer a los derechos de libertad de expresión e información “especialmente resistentes” a restricciones que podrían justificarse en otros ámbitos. Ello obliga a admitir, como lícitas, las opiniones y valoraciones que “puedan molestar, inquietar o disgustar” o resultar “hirientes, molestas o desabridas”. Máxime cuando los destinatarios de la crítica son personas o instituciones que desempeñan  responsabilidades públicas o políticas, respecto a las cuales el umbral de protección que les otorga el derecho al honor es muy inferior, precisamente por su participación en las esferas del poder público. Así se interpreta también por el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, que declara que dichos derechos constituyen uno de los fundamentos esenciales de una sociedad democrática y una de las condiciones primordiales de su progreso y  del desarrollo de cada individuo (Sentencia 38/2004, de 27 de Mayo, caso Vides Aizsardzibas Klubs contra Letonia).

En coherencia con dicha interpretación, la Audiencia de Barcelona ha valorado que los comentarios de Marta y Albano podían constituir “una crítica, áspera o desabrida, a la opacidad o falta de información sobre el destino de determinadas partidas de dinero presupuestado para la sanidad pública catalana”. Valoración que, objetivamente, entraña el reconocimiento judicial de dicha opacidad. Lo que es de una evidente gravedad.

Pero, lo más relevante de la Sentencia es que reconoce la prioridad absoluta de la libertad de expresión, como “emisión de juicios, creencias, pensamientos y opiniones de carácter personal y subjetivo” y que los juicios expresados por los inicialmente demandados no solo no eran “ultrajantes u ofensivos” sino que están justificados “dado el interés de la noticia, relativa al destino del presupuesto de la sanidad pública catalana”. Es más, sostiene que dados “los cargos desempeñados por el demandante (Vía) y la actividad profesional del mismo como asesor (a lo que el Tribunal dedica un extenso párrafo) el contenido del vídeo trascrito no constituye, en sí, menosprecio personal, vejación injustificada o insulto, pues el enriquecimiento personal puede entenderse referido a los estudios para hospitales  que hacía la empresa con las que llevaba a cabo labores de asesoramiento…”. Y justifica su conclusión de apoyo a la libertad de expresión por una razón esencial, que respalda la posición de Cafeambllet, que “no debe perderse de vista que una de las críticas que se hace es a la falta de información sobre el destino del dinero público…” en el ámbito de la sanidad catalana. Esta vez, la Justicia ha respondido a las demandas ciudadanas.

visto en La Lamentable

 

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La corrupción no es buena para la SALUD

Fue una Jornada memorable, que empezó con una mañana de acción y acabó en una tarde de reflexión. En este post les resumo mi intervención en la sesión que tuve el privilegio de compartir con compañeros y compañeras de la Plataforma en Defensa de la Sanitat Pública de Terrassa al lado de Nuria Martí, Albano Dante y Josep Cabayol:

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La CORRUPCIÓN se puede definir como un ABUS0 DEL PODER CONFERIDO EN BENEFICIO PRIVADO. En lo que a la sanidad se refiere, la CORRUPCIÓN incluye los SOBORNOS y compra de los políticos y reguladores, a los profesionales del sector y la manipulación de la información sobre ensayos clínicos o farmacológicos, así como acaparar medicinas, manipular la oferta o poner un sobreprecio en la facturación de mútuas, hospitales y compañías de seguros.

Así, la CORRUPCIÓN no se limita a los políticos ni a los funcionarios, sino que también la ejercen los actores privados de la sanidad que juegan un papel público importante. Cuando los administradores de los hospitales o los ejecutivos de las empresas farmaceúticas actúan de manera deshonesta para enriquecerse o para conseguir más poder, ABUSAN de su situación de poder y roban recursos públicos que debían ir destinados a mejorar la sanidad y nuestra salud.

LA CORRUPCIÓN SE EJERCE PUES EN LOS DOS LADOS DE LAS PUERTAS GIRATORIAS.

UNA IMAGEN DEL CORRUPTO: Graham Green escribió un magnífico retrato de la corrupción que en 1949 el director Carol Reed llevó a las pantallas con Orson Welles, Joseph Cotten y Alida Valli y una música inolvidable de Anton Karas. En el papel de un traficante de penicilina llamado Harry, el Tercer Hombre, le pregunta a su amigo en lo más alto de la noria del Prater de Viena:

imageHARRY “¿De verdad sentirías compasión por alguno de esos puntitos si dejara de moverse para siempre? Si te ofreciera veinte mil libras por cada puntito que se parara, ¿realmente me dirías que me guardase mi dinero, muchacho, o empezarías a calcular cuántos puntitos podrías permitirte dejar con vida? Libres de impuestos, amigo. Libres de impuestos. (Le dirige su sonrisa de complicidad infantil.) Hoy en día es la única manera de ahorrar.

¿Es esa la psicopatología de los corruptos? Creo que sí. Su desprecio por la vida humana se oculta por lo substancial de sus ganancias. Recordemos que en el Informe sobre corrupción en la sanidad del año 2006, Transparencia Internacional valoraba que el sector sanitario movía en todo el mundo 3 billones de dólares. Un 3 seguido de 12 ceros. Y preguntado el personal sanitario de los distintos países sobre qué parte de esta financiación (en su mayor parte pública, financiada por impuestos) se “perdía” en corrupción, tanto en USA como en Camboya calculaban que entre un 5 y un 10%. En el peor de los casos, el del 10%, imaginen ahora un 3 seguido de 11 ceros que se desvían de la atención sanitaria para desaparecer en lujos, yates, o paraísos fiscales. En este mismo Informe, la ex Comisionada por los Derechos Humanos de la ONU y ex-Presidenta de Irlanda, Mary Robinson, escribe:

“Uno de los derechos humanos fundamentales de todo ser humano es el acceso a la salud, y como tal se incorporó en el artículo 12 del Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales. La corrupción -como la pobreza, la falta de equidad, el conflicto civil, la discriminación y la violencia– es un tema de gran importancia que no se ha tratado adecuadamente en el marco de los derechos básicos.” De hecho, los fondos que deberían destinarse a combatir la pobreza y la enfermedad acaban en bolsillos privados o en paraísos fiscales. Así, la corrupción viola literalmente los derechos humanos ya que se priva a las personas de servicios que sus gobiernos están obligados a dar. En la mayoría de países son las mujeres las que más sufren esta discriminación de los servicios públicos, por diversos motivos (asumir más responsabilidades, menos prevención, atención sanitaria insuficiente, restricciones en sus derechos…)

Finalmente destacaremos que este mismo año la PREOCUPACIÓN POR la CORRUPCIÓN la ha expresado un Informe de la UE de febrero de 2014. Cuando habla de los sectores más vulnerables, cita en primer lugar la construcción (vinculada a delitos de urbanismo, atentados ecológicos y financiación derivada a partidos políticos), seguida muy de cerca por la SANIDAD, “donde la vulnerabilidad a la corrupción está generalizada”. Y a pesar de estudios e intentos de reforma de distintos Estados al respecto, “la corrupción en la sanidad y el sector farmacéutico siguen siendo preocupantes”. Y las prácticas corruptas las conocemos, destacamos junto con las PUERTAS GIRATORIAS que aseguran un lugar de privilegio SIEMPRE a los corruptos, los PROCEDIMENTOS DE MERCADO que retuercen los procedimentos legales para desvirtuar lo público, y el abuso prevaricador de las listas de espera.

En la sanidad se dan una serie de características que “ayudan” a la corrupción. Una de ellas es el DESEQUILIBRIO EN LA INFORMACIÓN: son los profesionales los que tienen información sobre la enfermedad de sus pacientes, pero también sobre sus costes y procedimientos. Si la información sobre estos dos últimos aspectos fuera transparente podría reducirse la CORRUPCIÓN. Por ejemplo, en Argentina consiguieron disminuir un 50% los precios pagados por los hospitales a la industria farmacéutica cuando se hizo público lo que los hospitales pagaban por sus productos.

Otro aspecto que colabora con la CORRUPCIÓN es la INCERTIDUMBRE: no saber si y cuándo enfermaremos, ni de qué, ni si nos curaremos nos pone en situación de debilidad frente al sector y ofertas de seguros privados, pero también la incertidumbre (que aparentemente “justifica” decisiones poco claras, puede extenderse a quienes toman las decisiones en políticas sanitarias: compra masiva de vacunas, o riesgo de acaparamiento de medicinas y otros recursos imprescindibles, especialmente en situaciones de emergencia.

También la complejidad de los sistemas de salud, por el gran número de personas y organismos que intervienen, ayuda a esconder la corrupción. En este sentido, el intento del conseller Boi Ruiz de desmembrar el ICS no ayuda en nada a combatirla, sino que abunda en sentido contrario.

3 repercusiones míninimas de la corrupción:

1) En la calidad de los servicios, empobrecimiento de las personas, aumento de las desigualdades, especialmente entre los Grupos sociales más vulnerables.

2) En Catalunya, por ejemplo, favorece que el sector privado de la sanidad se comporte como sanguijuelas del sector público.

3) La corrupción reduce el crecimiento económico, fomenta los mercados negros, y perjudica la inversión.

CONCLUSIONES:

Los efectos de la corrupción tienen sesgo de clase y de género, y parece imposoble poder acabar con la pobreza sin acabar con la CORRUPCIÓN. Combatirla es tarea urgente que debe ponerse en primer plano y llama a que en su erradicación confluyan todas las personas que quieren vivir y dejar un mundo mejor.

Desde el punto de vista de las personas más pobres, sufrimos unas políticas que desde hace tiempo pretenden legalizar la “mordida”. ¿Podemos explicar la diferencia entre la “mordida” que nos exigen en países del llamado “tercer mundo” por unos medicamentos que deberían entregarse sin ella, o el euro que nos cobraron por receta?

La excusa más inaceptable para legalizar todo tipo de “mordidas” es la de supeditar las necesidades humanas a unas exigencias de déficit presupuestario que incorporan por su irracionalidad el gusano de la corrupción, y lo más triste es que cuando la corrupción se apodera del sistema sanitario, se convierte en una cuestión de vida o muerte. La corrupción viola directamente los derechos humanos en la medida que priva a las personas de su derecho a la atención sanitaria. Atenta directamente contra 3 de los 8 Objectivos del Milenio de la ONU, en concreto la reducción de la mortalidad infantil, la mejora de la salud materna y el combate del VIH\SIDA, la malaria u otras enfermedades infecciosas… ¿Cómo podemos explicar sino como un atentado a estos objetivos la muerte de Alpha Pan no en el África subsahariana, sino en la desarrollada isla de Mallorca?

Así, y de manera especial en la lucha contra la CORRUPCIÓN, cuando nos hablen de manera interesada que tenemos DERECHOS pero también DEBERES, convendría pensar, para ahuyentar culpabilizaciones, que nuestro primer DEBER es exigir nuestros DERECHOS. De otra manera, seguiremos hundidos en nuestros deberes y responsabilidades, seguiremos pagando impuestos mientras los corruptos se apropian de los fondos públicos, e iremos perdiendo servicios públicos y poder ciudadano hasta convertirnos en meros súbditos.

Más información en Infotalqaul y en Dempeus.

 

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Este fin de semana pásalo con cafeAMBllet!

albano y marta
Marta y Albano nos están demostrando que también para la creación de un nuevo medio de comunicación -un cafeAMBllet mensual que inunde Catalunya (de momento!) si se quiere, SÍ SE PUEDE!

En sólo 72 horas, a través de verkami, el proyecto de cafeAMBllet para su publicación resistente e insumisa ha conseguido ya 15.141€. Si se cumple el objetivo, ésta podría ser la portada de la publicación con más ejemplares de Catalunya… ¿verdad que valdría la pena? Pues puede ser verdad con una pequeña ayuda…. De tí depende!

Solo faltan por recaudar 10.359€. Por eso, os pedimos que este fin de semana le expliquéis a vuestros amigos, familiares y cuñados el proyecto que tenemos entre manos!

Os deseamos un buen fin de semana y os agradecemos vuestra confianza!

Un abrazo,

Marta i Albano

PD: Para cualquier comentario nos podéis escribir a noupaper@gmail.com

Que el cafèambllet arribi a tot Catalunya!
Si tens qualsevol dubte sobre el projecte, no dubtis a posar-te en contacte amb l’autor: llibrecafeambllet@gmail.com

 
 

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Entra en verkami y COLABORA: que cafeAMBllet inunde Catalunya!

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Ya saben ustedes que intento ser una ciudadana DEMPEUS… pero me declaro absolutamente adicta al CafeAMBllet de Marta y Albano. Por eso me alegro enormemente que estos jóvenes editores de La Selva se hayan propuesto inundarnos con su periodismo nacional fresco, lúcido, valiente e insumiso, la mejor pócima de los druidas irreverentes para ganar valor y defender nuestros derechos. Porque hace falta mucho cafeAMBllet para hacer frente en el día a día a los periódicos propiedad de la banca que inundan bares, oficinas y hogares con el objetivo de hacernos ver SUS intereses como nuestros y defender SUS privilegios a costa de nuestras necesidades. SU monopolio de la información sólo sirve para tapar corruptelas y detener nuestra mirada en su dedo para que no podamos explorar otros horizontes: los de otro mundo posible y absolutamente necesario.

Para contrarrestar tanto privilegio e INFOIntoxicación -como denuncia Rosa M. Calaf- entren en este proyecto de Verkami y colaboren!

CafeAMBllet se ATREVE! Y se propone crear una publicación masiva y gratuita para responder contundentemente a la manipulación constante de los grandes medios. Se atreven a conquistar la calle con información libre.. Y yo me alegro por su valentía, y les animo a que se sumen al proyecto, porque aunque las redacciones de los periódicos están llenas de grandes profesionales, la propiedad de casi todos los medios está en manos de todos los MORDOR de la banca y similares. Por esta razón, hoy en Catalunya, portadas como éstas son imposibles:

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imagePero en cambio, con CafeAMBllet inundando nuestras plazas, lugares de trabajo y barrios, será normal poder escuchar declaraciones como las de Marta Sibina en El Café de la República de Catràdio que recomiendo (muy interesadamente) que no se pierdan….

Y hagan caso a Marta: aunque no todas nos caímos en la pócima de la insumisión de pequeñas, siempre se está a tiempo y siempre se puede defender la verdad, el buen periodismo y la sanidad pública con proyectos como los de INUNDAR CATALUNYA CON MARMITAS BURBUJEANTES DEL MEJOR CAFEAMBLLET!

 
 

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Sanidad pública vs. Dictadura sanitaria

imageEn Catalunya, aproximadamente el 30% de los presupuestos de la Generalitat se destinaba a la sanidad. Hasta los presupuestos de 2012, no existe otra partida mayor. Pero la administración final de este presupuesto público —que se origina en los impuestos recaudados a la ciudadanía— depende en gran medida de un complejo sistema llamado mixto, que nos pretende vender la colaboración del sector público de sanidad con el privado a través de los “conciertos”. Sin embargo, lo importante es quién lleva la iniciativa en este proceso y, especialmente, darnos cuenta de que este sistema que nos dicen que es el “tradicional” de Catalunya es muy poco neutral y equitativo. El subsidiario de la sanidad pública no es el sector privado, sino todo lo contrario.

La adjudicación a dedo y de modo oscuro de contratos a fundaciones, agencias y otras formas que se rigen por el derecho privado y de difícil seguimiento es una auténtica embestida de la sanidad privada contra la sanidad pública —hasta ahora puntera en todo el mundo—, no sólo en calidad, investigación y atención a las personas enfermas, sino también como culminación de un derecho universal a la sanidad que nos situaba en el primer nivel de la civilización y del cumplimiento de los derechos humanos.

Hoy, cuando se pretende reducir el debate la sanidad pública vs la sanidad privada es necesario decir alto y claro que de lo que estamos hablando no es sólo de quién gestiona el dinero público, sino de los intereses que se sirven con esta gestión. Dicho de otro modo, cuando hablamos de sanidad privada tendríamos que hablar de aquel sector que, con sus propios medios, y buscando su máximo beneficio, se dedica a la atención de las personas enfermas, que acuden a ella de forma voluntaria, a través de un precio. Y cuando hablamos de sanidad pública, tendríamos que entender aquel sector sanitario de accesibilidad universal que desde su función sirve al bien común, responde a unos valores democráticos, que busca el máximo beneficio social, y que, por lo tanto, más valdría no enturbiar ni confundir, sino preservar y defender… —todo lo contrario de lo que está sucediendo. Porque, de hecho, de lo que estamos hablando es de que, con consejerías de salud como la de Boi Ruiz, se le fomenta a la sanidad —y de manera descarada— la gestión privada de dinero público.

Nadie nos ha preguntado a los ciudadanos y a las ciudadanas si estamos de acuerdo con ceder el control del 30% del presupuesto —de alguna manera equiparable al 30% de la soberanía— a empresas que tienen como objetivo único y prioritario ganar dinero. Si no estamos dispuestos a permitir que un dictador decida autocráticamente qué se hace con el dinero de todos, ¿por qué deberíamos permitir que empresas sin ningún control ciudadano gestionen el 30% de los recursos de todos los ciudadanos?

imageHoy, cuando en Catalunya hace ya demasiados años que estamos con el tira y afloja sobre el futuro de nuestra sanidad —y nos hemos movilizado contra los cierres de los servicios continuados de urgencias, los REpagos indignos, la tasa de la vergüenza de un euro por medicamento—, es necesario reenfocar el debate y decir claramente que la dicotomía no es sanidad privada vs sanidad pública. Sin olvidar que los determinantes sociales de la salud son fundamentales —como lo son también las causas que los originan—, el debate es el de sanidad pública vs dictadura sanitaria, entendiendo este último concepto como la incapacidad del pueblo de ejercer su soberanía en la gestión de su sanidad. Una incapacidad especialmente manifiesta cuando los servicios —y los presupuestos— sanitarios son gestionados de forma privada.

Desde este marco de debate, y asumiendo los discursos de las fuerzas antagónicas en juego, podemos sintetizar los posicionamientos alrededor de la gestión sanitaria del presupuesto sanitario público del siguiente modo:
Público: (universal, de accesibilidad garantizada, no excluyente)
1 / Participación ciudadana.
2 / Orientación al servicio.
3 / Control democrático.

Privado: (excluyente por precio)
1 / Gestión profesionalizada.
2 / Orientación al beneficio.
3 / Consejos de administración.

Participación ciudadana vs gestión profesionalizada

Gestionar un sistema sanitario es una tarea compleja. Es un sistema que mueve un enorme volumen de dinero; que, a la vez, está integrado por multitud de subsistemas; que requiere un despliegue logístico extraordinario, y que debe afrontar una cantidad de demandas casi infinitas y multiformes. Y lo que es más importante: el sistema no puede fallar. Gestionar un sistema sanitario requiere pericia y conocimientos técnicos. Por lo tanto, no resulta extraño que en los últimos años hayan proliferado en nuestro país todo tipo de cursos, seminarios y másteres sobre gestión sanitaria. Teniendo en cuenta la complejidad del sistema, tendría que ser una muy buena noticia que esta gestión esté en manos de profesionales bien formados. Pero ¿es esto así, en la realidad? ¿Tenemos verdaderamente motivos para estar confiados y tranquilos?

La parte más preocupante del caso es que esta profesionalización ha creado una élite de expertos que se comportan como ‘tecnócratas sanitarios’ que presentan sus tesis como si procedieran de más allá del bien y del mal, de un modo muy similar a lo que sucede en materia económica. Pero en realidad, tras las palabras eficiencia y gestión —que pretenden ser tan neutrales y asépticas— se esconden criterios mercantilistas de claro sesgo de clase, que están expulsando de la sanidad a las personas más débiles y desfavorecidas. Hablamos de las personas inmigradas, pero también de las que sufren enfermedades crónicas, complicadas o muy caras de atender y que, además, ahora tienen niveles de renta, condiciones de vida o trabajo muy precarios. Y hablamos también de sesgo de género, en la medida en que las responsabilidades de atención que el sector público abandona recaen de nuevo, en gran medida, en las mujeres.

En cambio, los cuadros más altos de esta élite que sale de las altas escuelas de administración suelen tener un marcado perfil ideológico que se pretende neutral. Dos ejemplos en Catalunya son ESADE e IESE, inequívocamente alineados con posicionamientos neoliberales. Así, la pericia en aspectos técnicos va siempre bien acompañada de posicionamientos claramente liberales, como el ataque constante a la intervención del Estado (en un doble lenguaje engañoso, ya que son los primeros en saber cómo beneficiarse de las ayudas, subvenciones y contratos del Estado), la reiterada petición de la abolición de los procesos de fiscalización gubernamentales y la relajación de los marcos reguladores del sector.

Para acabar de redondear la situación de privilegio de estos expertos, se ha relegado a la ciudadanía y a sus representantes al mero papel de oyentes de sus lecciones. Enredándonos en palabras, jugando de forma interesada con los conceptos, arrugan la nariz y miran por encima del hombro al común de los mortales. Nos quieren hacer creer que lo que ellos hacen es demasiado complicado y demasiado importante para que la gente que paga impuestos (y paga, por lo tanto, su trabajo) pueda opinar…

Como hemos dicho antes, teniendo en cuenta la complejidad de gestión que representa un sistema sanitario, la idea de que éste sea gestionado de manera profesional tendría que ser una muy buena noticia. Pero lamentablemente no es así. Los expertos pueden haber hecho másteres carísimos y disponer de herramientas de gestión de última generación, pero hay que ver cuál es el objetivo de su trabajo: ¿una mejor atención?, ¿una mejora en la calidad del servicio al enfermo?, ¿un ahorro en el gasto que repercuta en la ampliación de la cartera de servicios? Por desgracia, la evidencia demuestra que muy raramente es así; en general, son parásitos que piratean al sector público.

Durante los últimos 30 años, la “tecnocracia sanitaria” no ha parado de ganar terreno en el mundo entero. Lo que ha sucedido en la sanidad catalana y en la británica son dos ejemplos de cómo esta supuesta élite de gestión ha tenido unos intereses muy diferentes a los de los ciudadanos que financian el sistema. En algunas ocasiones, ha podido conseguir ahorros económicos, pero no se ha parado a valorar el coste social —pagado en términos de exclusión—, de salud e incluso de vidas de estos ahorros. Mientras tanto, la ciudadanía ha ido quedando relegada al lugar de espectador-consumidor.

Orientación al servicio vs orientación al beneficio

Imaginemos que el equipo gestor de un hospital consigue, gracias a sus conocimientos, ahorrar un millón de euros mediante un nuevo modo de gestionar, por ejemplo, los residuos hospitalarios. Teniendo en cuenta que este hospital se financia con dinero público, el ahorro de este millón de euros podría ser una muy buena noticia para el ciudadano y la ciudadana que pagan sus impuestos. Pero lo que tenemos que hacer acto seguido es mirar adónde va a parar este millón de euros ahorrado por los gestores. Si se trata de un hospital público gestionado por una empresa privada (a la que pagan una cantidad fija anual para atender a la población de referencia), este millón de euros ahorrado va a parar a la cuenta de resultados de la compañía. Si es un hospital concertado de Catalunya gestionado por una entidad “sin ánimo de lucro”, este millón de euros ahorrado no se devolverá a la Generalitat en un sobre que diga «Nos ha sobrado esto, no lo necesitamos. Gracias.», sino que este millón de euros que se ha ahorrado en el proceso de gestión de residuos irá a parar a otro capítulo de ahorro de ese hospital, y no siempre a favor de la gente enferma a la que atiende. Es más que probable que el abanico de salarios se abra de manera que los sueldos y ventajas del personal de dirección se incrementen, mientras que la gente que realiza los trabajos menos cualificados —pero absolutamente necesarios— ve cómo disminuyen sus salarios, se congelan las plantillas o, incluso, pasan a subcontratación, perdiéndose antigüedades y otros derechos adquiridos.

En ninguna de estas dos opciones existe nada ilegal, pero nos podemos hacer la pregunta de si no hay mucho de ilegítimo. En cualquier caso, es la base del sistema que nos presentan como el único posible y que, sólo por el hecho de ser el que es, consigue siempre mejores resultados que la gestión pública, cooperativa o social. En el caso del hospital privado se asume la búsqueda de beneficio empresarial, y en el caso del hospital concertado catalán, una total autonomía de gestión: hasta el punto de no tener que dar cuentas de nada al municipio (en caso de que se trate de un ente municipalizado), ni al Parlament, ni incluso —difícilmente—, al Síndic de Comptes (ved el caso de Ramon Bagó). Y no hablemos ya de tener que responder a las preguntas de periodistas o de la gente movilizada…

En la inmensa estafa de la concertación a oscuras, de espaldas a la ciudadanía, cada hospital puede destinar los recursos del modo que le parezca más adecuado. Y hasta se pueden permitir, sin coste adicional, pequeñas trampas: la letra pequeña de los conciertos que obliga a compensar por supuestas pérdidas no demostradas (caso de la Comunidad de Madrid).
Vale la pena decirlo alto y claro, porque nos jugamos la salud: la capacidad de la ciudadanía (y del gobierno que la tendría que representar) para decidir el destino del fruto del posible ahorro en la buena gestión es nula: en el caso del hospital privado que ha contratado algunos de sus servicios (demasiadas veces sacándolos de la sanidad pública para justificar despidos, cierre de servicios, de quirófanos o, incluso, de plantas enteras de hospitalización), porque forma parte del acuerdo: «Yo te doy tanto por habitante y todo lo que te puedas ahorrar, te lo quedas»; en el caso del hospital totalmente concertado, porque mientras el centro cumpla con el servicio pactado con la administración, el cómo se gestiona el dinero es indiferente, y es tan indiferente como las condiciones de trabajo de la gente que atiende a las personas enfermas, los colapsos en las urgencias, la desatención que puede suponer para casos muy graves el alargamiento de las listas de espera, la calidad de la comida que se sirve a los pacientes, la falta de instrumentos o, incluso, de medicamentos, el ritmo de vértigo con el que se trabaja en algunos quirófanos… Todas estas cosas juntas pueden representar errores difíciles de resolver. Sería necesario que se hiciesen públicas las tasas de morbilidad y mortalidad por hospitales públicos, concertados o privados para tener una idea más clara de lo que estamos denunciando en este punto, aunque el estudio reciente hecho por la Federación de Servicios Públicos (FSP) de la UGT País Valencià sobre la Comunitat Valenciana estremece: unas 2.700 personas han muerto cada año desde que el “modelo Alzira” coloniza la sanidad valenciana (ved informe de la UGT Cuestión de vida o muerte, 2013).

Cada vez más, los problemas derivados de esta gestión privada de los servicios sanitarios están plenamente documentados. Por un lado, tenemos el problema de cómo se consigue el ahorro, y, por otro, el de adónde va a parar este ahorro. En el caso de hospitales públicos gestionados por una empresa privada, vemos que la presión para maximizar el ahorro se hace incluso a cambio de ofrecer un servicio peor. No es una hipótesis. Y estábamos advertidos: Frank Dobson, miembro del parlamento británico por la demarcación de Holborn y St Pancras y ministro de Sanidad del gabinete de Tony Blair (de 1997 a 1999), explica el descenso social por la privatización de la sanidad en Gran Bretaña, que ha culminado con el escándalo del Mid Staffordshire Hospital —con la muerte evitable de entre 400 y 1.200 persones entre los años 2005 y 2009—, que obligó a David Cameron a pedir disculpas en el parlamento por las «espantosas negligencias» cometidas en el hospital público —pero “gestionado” por una fundación privada que daba prioridad, según el informe de la inspección, «a objetivos económicos por delante de la calidad del servicio».

Para Dobson, a pesar de los problemas que tenía, el National Health Service (NHS) realizaba un buen trabajo, y cada vez lo hacía mejor. Pero su futuro se puso en peligro con la introducción de las “fuerzas de mercado” y los proveedores movidos por el ansia de beneficios privados. Aunque algunos políticos y miembros de los lobbies del sector privado de la sanidad vayan diciendo que la privatización del sistema de salud en Gran Bretaña es un éxito, no hay nada más lejos de la verdad. Gran Bretaña contrata a hospitales privados, al estilo de clínicas quirúrgicas privadas, para encargarse de las operaciones baratas, de menor riesgo, y para pacientes en general acomodados. Para decirlo sin tapujos, se quedan con las intervenciones que dan beneficios y dejan en los hospitales del NHS a las personas con menos posibilidades económicas y todas las intervenciones complejas. Sin embargo, las operaciones en estos hospitales privados cuestan una media de un 11% más que en los hospitales públicos. Y a estas compañías que trabajan para conseguir su beneficio se les garantiza un flujo de financiación. Así, si sus contratos especifican que atenderán a 5.000 pacientes anuales y sólo atienden a 4.500, a los hospitales privados se les sigue pagando la atención de 5.000 pacientes. Y mientras que se garantizan los ingresos de los hospitales del sector privado, a los hospitales públicos se les obliga a competir –y no sólo con los de la privada, sino también entre ellos. Para esto, el gobierno británico ha introducido el pago por resultados —lo que los políticos llaman «financiación centrada en el paciente». El resultado ha sido una confusión: la sanidad británica se ha encarecido y los hospitales han recortado servicios importantes para la población para reducir los déficits de su mala gestión. Pero los problemas no se acaban aquí, porque con la introducción de la financiación centrada en el paciente y en las fuerzas de mercado se ha incrementado la proporción del presupuesto de sanidad destinado a burocracia desde el 4% hasta, aproximadamente, el 15%. Y aunque es absurdo, tiene su lógica: si el dinero se centra en el paciente se debe poner en funcionamiento todo un sistema que siga las huellas de los pacientes y del dinero… Preparar las licitaciones cuesta dinero. Se tiene que pagar a los abogados y contables, incrementar la burocracia. Los hospitales deben hacer muchos cálculos, llevar el registro y codificar los costes de cada paciente, emitir facturas (aunque sea en la sombra, como puede pasar en los hospitales de Girona)… La competencia que se tenía que estimular entre hospitales sólo consigue poner impedimentos a las mejoras y obstaculizar la difusión de nuevas ideas. Y lo más triste: el personal sanitario tiene que dividir su tiempo entre tratar a los pacientes (que es a lo único que debería dedicarse) y hacer todo el papeleo. Y así se desatiende a las personas. Y así se paga un precio demasiado elevado en vidas humanas.

La privatización del NHS y el desastre final descubierto en el hospital de Staffordshire se unen a la barbarie de los hospitales del País Valencià. Y sin embargo, cuando se inició el proceso se presentó como una solución para mejorar la eficiencia, reducir costes y listas de espera. Pero la realidad es demasiado dura y cara de pagar. El daño que causa un sistema de salud privatizado, fragmentado, afecta a toda la sociedad en su conjunto.

¿Y qué sucede en Catalunya?

Tampoco en los hospitales concertados catalanes podemos apreciar ningún beneficio derivado de una supuesta competitividad. Al contrario. Las hipotéticas mejoras, que podrían comportar nuevos y mejores contratos para más personal sanitario, para atender mejor a los pacientes…, pueden ir a parar —y en muchos casos van— a las cuentas de resultados de empresas privadas propiedad de algún amigo. O a las contabilidades B de los corruptos que el sistema conlleva. También en Catalunya, los asesores tecnócratas han sido los que traspasan sin vergüenza alguna las puertas giratorias que confunden el sector privado y el público de la sanidad, y defienden los intereses de las empresas, inversores, corporaciones, laboratorios o industrias farmacéuticas y químicas en la sanidad pública. Durante este año 2012, hemos podido verlo —y sufrirlo— en Catalunya. Hemos visto cómo, en el año 1995, un gestor de una entidad sin ánimo de lucro (Ramon Bagó) cerraba la cocina del hospital de Mataró y la adjudicaba a su propia empresa (el grupo SEHRS). Hemos visto cómo este mismo gestor recibía contratos irregulares por valor de 12 millones de euros de manera irregular. Hemos visto cómo –quizá con el dinero ahorrado gracias a una gestión mejor– un responsable sanitario contrataba informes falsos a la empresa de otro gestor por valor de 800.000 euros. Hemos visto cómo –quizá con el dinero ahorrado gracias a una gestión magnífica– dos hospitales comarcales se gastaban 330.000 euros en alquileres, comisiones, viajes y restaurantes, de los cuales nadie ha podido ver ni una sola factura… Hemos visto tantas cosas, que podríamos llenar unas cuantas hojas más como ésta.

Y a pesar de todas estas evidencias, y llevados por un momento de bondad, supongamos que –tal como ellos mismos pregonan– esta élite en gestión sanitaria tiene la varita mágica de la gestión. Aceptemos, por un momento, que sus conocimientos “de experto” consiguen ahorrar en la prestación de servicios sanitarios. ¿Qué beneficio obtiene el ciudadano de esta supuesta excelencia si, después, los ahorros conseguidos, en vez de repercutir en la mejora de los servicios, se apartan de la gestión de lo que es público, de todas y todos, y van a parar directamente a la cuenta de resultados, o a las empresas privadas, o a las contabilidades B, o a los bolsillos de los amigos, de sus intereses y de la sanidad privada? También en Catalunya, gracias a su docta gestión, las listas de espera se han disparado como nunca, y empeoran las condiciones de vida de la gente que espera entrar en un quirófano. Además, en Catalunya tenemos, desgraciadamente, víctimas de los “ahorros” y de los recortes de la estafa. Lo pueden negar desde la Conselleria de Salut, pero también —como en Valencia— acabarán saliendo cifras y nombres… La lástima es que ya no se podrá evitar el desastre.

Y, por otro lado, ¿qué incentivos tienen estos “expertos” para hacer su trabajo y recomendar, por ejemplo, el desmantelamiento del Institut Català de la Salut? (Hablamos del informe de la consultora PWC, hecho según Boi Ruiz gratis et amore). ¿Qué esperan, a cambio de su asesoría, de sus informes? ¿El reconocimiento de la ciudadanía? ¿La aprobación boquiabierta del Parlament? ¿O, en cambio, el premio es el ascenso, el privilegio, una sensación de poder —que, desgraciadamente, hace que las cosas empeoren— y la presunta comisión furtiva? Estas preguntas nos llevan a la tercera disyuntiva…

Consejos de administración vs control democrático

¿Quién vigila el trabajo de nuestros “expertos”? ¿Quién marca los objetivos de los “expertos” y controla que su gestión sitúe la salud de la ciudadanía en el centro del sistema? ¿A quién tienen que dar cuenta de sus actos y de las consecuencias sociales de éstos? En Catalunya, un diputado del Parlament, la máxima representación del poder popular, no tiene ninguna potestad ni autoridad para pedir explicaciones sobre lo que hacen los gestores de los hospitales concertados. Por ejemplo, si un diputado pregunta por la cuantía de los contratos recibidos por un empresario estrechamente ligado a CiU, la respuesta es: «Estos hospitales no dependen directamente de la Generalitat y, por lo tanto, no disponemos de esta información». Es decir, que la mitad del mayor presupuesto de la Generalitat —la que corresponde al sector concertado— está totalmente fuera del control ciudadano. Y no hablamos de comités de barrio ni de asambleas revolucionarias al estilo chavista. No. Hablamos del Parlament de Catalunya, que, gracias a la privatización de la gestión sanitaria, se convierte en un envoltorio sin capacidad fiscalizadora real y —lo que es aún peor— sin capacidad alguna para imponer directrices ni objetivos. De este modo, nos damos cuenta de que la “política sanitaria” ya no se decide ni en los ayuntamientos ni en los parlamentos, sino en los consejos de administración de entidades donde el interés general aparece siempre —si aparece— después del interés de accionistas o de los empresarios amigos que tienen que recibir su contrato anual.

Para escapar de cualquier control, incluso se escabullen de la Sindicatura de Comptes, porque, si el síndico más honesto consigue superar los “amiguismos” políticos y las sociovergencias que todo lo tapan, se puede encontrar con una formidable muralla legal: el servicio del hospital concertado o contratado puede ser público, pero el contrato se ha firmado acogiéndose al derecho privado. Y, en ese caso, únicamente el Tribunal de Cuentas (otro órgano de dudosa eficacia y escasísima transparencia) pueda quizá decir algo —tarde y, probablemente, mal–, con la tara, además, de que “atenta contra nuestra soberanía”. Porque lo que queda claro en sanidad es que nuestro derecho a decidir, el ejercicio del derecho de autodeterminación, como lo entiende la sociovergencia, pasa necesariamente por el hecho de que el mal gobierno de Catalunya pueda maltratar y privar de sus derechos a nuestros enfermos y a nuestras enfermas. Y si os cuesta creerlo, sólo tenéis que ver en la hemeroteca los aspavientos que se hicieron cuando el Tribunal Constitucional, desde Madrid, derogó, con argumentos que no son los nuestros, el euro por medicamento…

Tendencias deseables

Evidentemente, la actual gestión directa de los servicios sanitarios —representada en Catalunya por el ICS— presenta importantes deficiencias en materia de transparencia. Pero mientras que la capacidad ciudadana de fiscalizar y controlar la gestión que se realiza en el ICS es muy, pero que muy, limitada, controlar lo que se hace en el sector concertado es totalmente imposible. En lo referente a la eficacia —mantra de los “expertos” sanitarios—, es cierto que al sector netamente público le queda mucho camino por recorrer y muchas mejoras por interiorizar. Pero no es menos cierto que es prácticamente imposible medir esta “eficacia” en los centros concertados, que escapan totalmente de la fiscalización de gestión y de resultados de las instituciones democráticas, cosa que convierte en un dogma de fe la mejor gestión que hacen nuestros expertos.
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Pero más allá de esto, hay un aspecto en el cual un sistema de gestión directa, de gestión pública de lo público, siempre será mejor que el más eficaz de los equipos de gestión privada: y es que pase lo que pase, se produzcan los problemas que se produzcan, éstos siempre podrán ser discutidos, debatidos y solucionados de manera democrática, ciudadana y soberana.

Para conseguirlo, sólo nos es necesario ahondar más en el funcionamiento democrático de las instituciones y, sobre todo, necesitamos una ciudadanía empoderada, participativa y que crea de verdad que la política debe velar por sus necesidades, mejorar el ejercicio de sus derechos y responder con claridad y sin excusas delante del pueblo. Nuestra sanidad no tiene sólo que vendar nuestras heridas, sino que debe ayudar a cohesionar a nuestra sociedad, a mejorar la equidad, a reducir las diferencias.

Albano Dante
Fundador y director de la revista Cafèambllet
Àngels Martínez Castells
Presidenta de Dempeus per la salut pública
Publicado originalmente en catalán en Perspectives de Espai Fàbrica. Traducción: Nàdia Subirana

 
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Publicat per a 2 febrer 2014 in Salut

 

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@_cafeambllet se pregunta, ahora en castellano, #Dondeestamidinero

colon i cafeamblletAlbano y Marta, los editores de CafèambLlet, siguen insurgentes en defensa de la sanidad y la salud pública…. ¡y aciertan de nuevo! Con su nuevo vídeo ponen el énfasis en la desaparición de 145.000€ de La Marató de TV3 (que todo el mundo silencia) pero nos explican también que finalmente han traducido al castellano su best-seller de denuncia de los escándalos de la sanidad catalana. Se puede acceder de forma gratuita (o corresponder con una donación voluntaria) a las dos versiones del libro, en catalán y en castellano.

Castellano: http://www.cafeambllet.com/press/wp-content/uploads/2013/11/DondeEstaMiDinero.pdf

Català: http://www.cafeambllet.com/press/wp-content/uploads/2013/11/OnSonElsMeusDiners.pdf

Si os descargais el libro os dareis cuenta de que se trata de una pequeña joya. Y no sólo porque representa una oportunidad muy especial para conocer mejor a Marta Sibina y Albano Dante-Fachin, sino porque nos da la posibilidad de seguir al dedillo los detalles de una lucha muy desigual y tomar partido con lucidez por estos dos pequeños david de un periodismo de proximidad -tan tenaz como sano y necesario- frente a los Goliath de la prepotencia. Este libro es la clave para sumarnos -desde la indignación compartida y la complicidad comprometida-a su dignidad y valentía.

Cuando Marta y Albano colgaron en la red el famoso video que llegó a cientos de miles de personas en el que explican sólo una pequeña parte de la gran estafa, del gran robo de la sanidad en Catalunya, rompieron la norma no escrita de la omertà. La verdad ofende a los que ofenden gravemente los derechos de la población. La consecuencia fue que un asesor directo del presidente Mas, posteriormente recompensado con un cargo que es todo un sarcasmo, presentó una demanda en los tribunales pidiendo una “reparación” a un honor inexistente para retirar los videos, hundirles económicamente, y retractarse. Via ganó en primera instancia …. pero los hechos son los que son, la corrupción sigue y mucha gente -junto con Marta y Albano- está dispuesta a decir que, por más que nos amenacen, no callaremos.

De ahí el mérito de cafeambllet y la importancia de que este libro se haya escrito y se difunda, ahora finalmente, también en castellano. Porque en todos los idiomas hacen falta periodistas e investigadores sin miedo, que nos expliquen cómo corrupción y privatización de los servicios públicos más necesarios e imprescindibles para nuestra salud y nuestra vida van, demasiadas veces, cogidas de la mano.


 
 

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Agustí Colom i @_cafeambllet (dos repressaliats de CiU) parlen de sanitat pública

pdsbarnaclinic1Quan els servidors dels de molt amunt ens volen fer passar garces per perdius, i reinicien en bucle la cerimònia de la confusió posant el que és de totes i tots en un mateix sobre o sac  d’uns quans espavilats rapinyaires,  les nostres neurones agraeixen i troben descans en les preguntes ben formulades d’Albano Dante (Cafeambllet) i les respostes clares i sense ambigüetats de l’Agustí Colom sobre una de les peces estratègiques en el tauler de les privatitzacions: Barnaclínic (la “cirereta” de l’Hospital Clínic, també ara en procès obert i descarat de privatització). Segurament vostès, com jo, abans de sentir el video, ja donàvem per fet que Barnaclínic, amb els seus preus tant “Louis Vuitton”, pertanyia a la élite de la sanitat privada.. doncs ja veuran quina sorpresa s’emporten!

De la manera que parla Agustí Colom, i per les coses que diu, es fa molt difícil que tal com estan les coses ara per ara,  l’acceptin  a la “clique”  dels organismes que haurien de vetllar per la transparència de les institucions i organismes públics.  I si,  per atzars de la fortuna, va ser una vegada Síndic de Comptes, ja veiem què passa quan les majories estan en mans de partits dels que els mateixos tribunals posen en qüestió com varen finançar les seves campanyes (per no parlar del frau democràtic que hauria de se-hor també  de llei, de no complir les seves promeses).  L’Agustí Colom es va guanyar a l’ensems el veto de la reacció i dels que anàven perden la careta per les cantonades. Però val la pena agraïr als companys de SICOM que deixessin constància de la seva honestedat intel.lectual i de la seva capacitat per fer-nos entendre el que és públic  (de tots)  en especial a la sanitat. No es perdin de SICOM  (i ajudin a difondre arreu)  les seves produccions “Drats bruts” i “La Salut, el negoci de la vida”.

I voldria demanar, finalment, que no caigui en l’oblit la petició feta per Joan Herrera de que es conegui del tot, amb pèls i senyals, el què va passar amb el frustrat “Informe Crespo”.  Reivindicar la bona feina i l’ honestetat  de l’Agustí Colom passa també perquè se li permeti explicar tota la veritat … i callin així, per sempre,  els corruptes!

 

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La sanidad catalana y el butrón de la Conselleria de Salut

padrosaSe hacía ayer eco El Pais de cómo LA PARS había investigado comportamientos nada éticos del gerente del ICS José María Padrosa. La relevancia fue tal que hoy sigue en destaque cómo la Oficina AntiFrau ha decidido intervenir de oficio en el asunto. Por si alguien todavía no está enterado, en tiempos de duros recortes en la sanidad, las empresas que apoderaba Padrosa (al parecer, incumpliendo normas parlamentarias que hoy todos los grupos menos el suyo critican) facturaron 40 millones en tres años a la sanidad catalana de la que Padrosa es el “número 2″. El número 1, ya saben, es Boi Ruiz, ex-presidente de la Unió Catalana de Hospitals, que se hizo acompañar para atravesar la “puerta giratoria” de lo privado a lo público, de buena parte de la cúpula dirigente. Entre ellos, Padrosa, entonces director del holding de empresas dedicadas a fisioterapia, rehabilitación y logopedia que se han visto “agraciadas” con contratos millonarios desde la pública. Desde el inicio de la maniobra con la que Artur Mas escoge para conseller de Salut al destacado miembro de la sanidad privada, las puertas giratorias se empiezan a convertir en un auténtico butrón. Y los primeros que se atrevieron a denunciarlo (los editores de la revista cafeambllet , tuvieron que sufrir las consecuencias).

Pero Albano y Marta no están sólos en la defensa a fondo de la sanidad pública. Hace ya algunos meses, seis organizaciones pusieron una querella a Boi Ruiz por temas estrechamente relacionados, con un final demasiado previsible…(ya decimos en Catalunya, que de derrota en derrota, hasta la victoria final”) . Y en un tono mucho más serio, escribía Carlos Jimenez Villarejo (Boi Ruiz se libra de la querella)  el pasado mes de febrero, entre otras cosas:  “El Auto del Tribunal otorga amparo al conseller Boi Ruiz y su equipo, al respaldar sus políticas antisociales y antihumanitarias y justificar las presuntas formas de corrupción del Departament descritas en la querella. Y lo hace, precisamente, ante denuncias por delitos cometidos desde las estructuras de poder, invocando que el derecho penal está presidido por el principio de “intervención mínima”. Y, tan mínima, Sres. del Tribunal, si las conductas presuntamente delictivas están realizadas por quienes detentan cualquier clase de poder. Ante los delitos menores cometidos por miembros de las clases populares, la respuesta judicial es casi siempre contundente.” Y seguía: ” Una de las formas del Gobierno conservador de CiU de protegerse frente a la ciudadanía, es precisamente contar con el apoyo de los tribunales. Porque, no lo olvidemos, solo se trataba de iniciar una investigación que, obviamente, no predeterminaba el resultado. Pues, ni eso. El portazo del Tribunal Superior de Justicia a los ciudadanos favorece simultáneamente al Gobierno de CiU que trata de engañarlos con supuestas apelaciones a la causa de Catalunya, mientras se consolida la protección de la casta política gobernante”.

Cimera AntiFrau: El president Artur Mas con la presidenta del Parlament, Núria De Gispert; el del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), Miguel Angel Gimeno; el fiscal superior de Catalunya, Martín Rodríguez Sol; el Síndic de Cuentas, Jaume Amat; el Síndic de Greuges, Rafel Ribó, y el director de la Oficina Antifrau (OAC), Daniel de Alfonso, en el Palau de la Generalitat

Cimera Antifrau: El president Artur Mas con la presidenta del Parlament, Núria De Gispert; el del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), Miguel Angel Gimeno; el fiscal superior de Catalunya, Martín Rodríguez Sol; el Síndic de Cuentas, Jaume Amat; el Síndic de Greuges, Rafel Ribó, y el director de la Oficina Antifrau (OAC), Daniel de Alfonso, en el Palau de la Generalitat

Ahora va quedando bien demostrado que había base para la querella, que la condena a Cafeambllet fue un escarnio, y que es absolutamente imprescindible investigar los altos cargos de la Conselleria de Salut si se quiere preservar la sanidad pública y no hacer burla sangrienta de la democracia. Y a pesar de que Carlos Jiménez Villarejo citaba la afirmación del letrado Seguí en el citado recurso, ”callaré protestando”,  hemos tenido la suerte de que gente muy valiosa sigue exigiendo Justicia de verdad, y denunciando que, aunque los Tribunales lo amparen, este equipo que desgobierna nuestra sanidad ha convertido el paso de lo público a la privado en un saqueo continuo. Para eso mismo construyeron este hediondo butrón que sólo sigue siendo invisible para quienes -por miedo, servilismo o lamentable ceguera- no quieran ver cómo debilita los cimientos de la sanidad, la salud y la convivencia.

 

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