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Menos da una piedra

15 ago

En España hay, en la actualidad, 5,6 millones de personas en paro: 1,3 millones cobran la prestación contributiva; 1,6 millones algún tipo de subsidio; y otros 211.461 verán renovada (es de esperar)  la ayuda del Plan Prepara, por haber agotado su prestación. Las comunidades autónomas conceden otras ayudas, en ciertos casos, al desempleo. En total, unos 3 millones de personas reciben algún tipo de ingreso mientras están en paro. Otros 2,6 millones, NO.

Rajoy ayer, más que otras veces, me recordó a un señor de los de antes. Al traje, impecable, y al político, le habían sacudido las polilllas para la gran visita. Siempre me da la impresión que acaba de merendar chocolate con picatostes, y siempre consigue que los derechos parezcan concesiones de los poderosos.  Antes de reemprender sus  vacaciones en Doñana, Mariano vio al Rey, contempló el paisaje desde el palacio de Marivent,  y prorrogó (no se sabe bien todavía en qué condiciones) la ayuda de 400 euros a las personas en paro. Todo como muy decimonónico: entrevista con la realeza y caridad en las escaleras de la catedral…. A pesar de que sabemos que no todo el mundo recibe esta ayuda aunque la tenga concedida, seguirá por unos meses (esperemos) paliando la sitiuación de unas pocas familias en situación de máxima vulnerabilidad. No sé si el gesto hubiera parecido tan razonable si los jornaleros del SAT no hubiesen puesto en primer plano el hambre en España. Pero el plazo vencía, y Rajoy -de palabra, y muy a lo palco cirquense- ha levantado el pulgar a favor la prórroga.  Las televisiones del régimen lo retransmitieron en directo y diferido. Mariano, muy valiente en su faena, incluso  respondió algunas preguntas a periodistas cada vez más amaestrados. Ahora sólo cabe esperar que la ayuda llegue, y ver cómo se concreta después de que pase por el cepillo del  Consejo de Ministros del próximo día 24. O si sigue el camino al desgüace de tantas otras promesas de Mariano Rajoy.

No quiero ser agorera, aunque ya tanto desde Izquierda Unida como del PSOE  y de CCOO y UGT aseguran que intentarán controlar que el Plan Prepara no se vacíe -o cambie, para peor-  de contenido. Pero es de hecho la última y mínima compuerta a la indigencia para  211.461 personas,

Casi las podríamos conocer a todas. No son tantas. Y es posible que algunas pertenecieran hasta hace muy poco a eso que los sociológos denominan  “la clase media europea”, (una clasificación social que dentro de poco no servirá de mucho en los países mediterráneos, ya que se encuentra en vías de disolución).  Los que ahora denominan “nuevos pobres” podían tener hasta hace pocos meses un trabajo cualificado. Hoy tienen que elegir entre comer caliente una vez al día o pagar los medicamentos que pronto se guardarán en caja fuerte. Y muchos tienen que hacer frente a un difícil dilema entre pagar la hipoteca,  o abonar los recibos de la luz y el agua y alimentarse. Y no sólo para las más de 200.000 familias que quizás seguirán beneficiándose unos meses del Plan Prepara. Recuerden que hay 2,3 millones de personas que no tienen ni trabajo ni ingresos…

Según la Unión Europea, en el 2009, 115  millones de personas estaban en riesgo de pobreza y exclusión social en el territorio UE-27  (lo que significa el 23,1% de la población) cuando en el  2007, poco antes de que estallara la crisis-estafa,  85 millones (el 17% de la población)  se hallaban por debajo del umbral de pobreza relativa. Por eso declararon 2010  como el Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social. Era el remate de la Estrategia de Lisboa, entre cuyos objetivos figuraba procurar la erradicación de la pobreza. La Estrategia de Lisboa dio paso a  la Estrategia 2020, que pretendía a su vez reducir en 20 millones el número de pobres en esta década.

Naturalmente, los objetivos no se cumplen. La tendencia es la contraria: crece el número de pobres entre la población infantil, los niños y las mujeres. Y el paro sigue creciendo en países como el nuestro extendiendo la precariedad y la miseria. Y destruyendo esta “clase media” de los sociólogos, que no era otra cosa que trabajadores y trabajadoras con un empleo o un pequeño negocio propio, o un contrato y un salario dignos.

Mariano Rajoy, ayer, ante este dantesco panorama, tuvo por lo menos el buen gusto de no empeorar las cosas para 211.461 personas. Antes de reanudar sus vacaciones en Doñana,  tuvo un gesto al lado del Rey y frente a las cámaras. Como dicen los optimistas-conformistas que intentan sobrevivir en un escepticismo más que moderado, menos da una piedra.

 

5 responses to “Menos da una piedra

  1. Lluís

    15 agost 2012 at 15:27

    La puesta en escena me ha dejado atónito, como si hubiera viajado al pasado. Entrevista con Su Majestad, caridad, catedral… Poca poco vamos confrmando nuestras peores sospechas: volvemos a vivir en tiempo de miseria. Tenemos que emigrar para poder vivir mientras el poder concede limosnas graciosamente.

     
  2. Elena Martín Alcón (@helenamartinal)

    15 agost 2012 at 17:36

    certado como siempre tu comentario, pero la
    definición que haces de “la clase media ” la vengo
    reclamando yo desde tiempo y desde mi posición
    laboral que tu ya conoces y que no la voy a explicar
    aquí para no resultar pesada ni cansina .

     
  3. Lluís

    15 agost 2012 at 20:47

     

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