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Esther Vivas, los jornaleros del SAT y el bosque de Goldman Sachs

10 ago

Esta mañana unos cien números de la Guardia Civil han desalojado la finca militar “Las Turquillas” de Osuna (Sevilla), ocupada por jornaleros del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) hace 18 días. La propiedad militar vuelve a manos de militares, y algunos jornaleros, debidamente indentificados, han pasado a disposición de “la ley y el orden”… En portada, el diario Público anuncia que el Departamento de Justicia de EEUU no imputará cargos al banco Goldman Sachs ni a ninguno de sus ejecutivos “en una investigación por fraude financiero abierta tras un informe del Senado de 2011. Este texto sacó a la luz denuncias de prácticas indebidas durante la crisis, como el engaño de las subprimes”. El Departamento de Justicia afirma -cómo no- que si no aparece ninguna evidencia nueva o adicional, “no hay base viable para entablar un proceso penal con respecto a Goldman Sachs o a sus empleados”.

El bosque en el que hacer justicia -de verdad- no es el de Sherwood. El bosque del poder depredador es el de Goldman Sanchs. Por eso estoy más que harta de oir a tantos políticos filibusteros y tertulianos de discurso plano y aprendido cómo siguen escandalizándose por la acción del SAT. Sacan todos los Códigos y exigen que se imponga la legalidad porque sindicalistas del SAT se “llevaron” pequeñas porciones de productos básicos de propiedad privada de los oligopolios de la alimentación mientras otros, en los despachos oficiales de Madrid, Bruselas y Wall Street -y en las sedes de Goldman Sachs- nos despojan de nuestra propiedad pública a ojos vistas: es decir, nos piratean la sanidad pública, la enseñanza pública, y dejan a centenares de mujeres y niños en la pobreza, mientras sus decisiones sin piedad quitan lo imprescindible a las personas necesitadas (del país que sean) y dejan a las ancianas sin refugio, sin residencia, sin casa, sin ayudas… En la indigencia de ese paraíso de la propiedad privada intocable que se hiperconcentra hasta la naúsea bajo la férrea defensa de la Ley cuando de robo de pequeñas cantidades se trata (porque NO recuerdo a ninguno de los grandes defraudadores devolver ni un céntimo de sus estafas).

Poco queda por decir sobre la acción de Sánchez Gordillo y el SAT. Pero ayer Esther Vivas me hizo llegar su texto que ha tenido una gran difusión, y si tiene algún sentido que lo reproduzca es para no ocultar mi posición, y porque el texto lo merece sobradamente.

Mercadona y SAT: ¿Quiénes son los ladrones?

09/08/2012 at 12:11

[català]

Esther Vivas | Público

Sacar de un supermercado nueve carros de la compra con productos alimentarios de primera necesidad sin pasar por caja para dárselo a quienes más lo necesitan parece ser constitutivo de delito; vulnerar derechos laborales, pagar un precio de miseria a los productores agrícolas y acabar con el campesinado local… queda impune ante la Ley.

Ésta es la conclusión que podemos sacar de la acción llevada a cabo por el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), cuando este martes 7 de agosto entraron en dos supermercados, un Mercadona en Écija (Sevilla) y un Carrefour en Arcos de la Frontera (Cádiz), recogieron alimentos básicos, salieron del primero por la puerta sin  pagar y se los entregaron a colectivos necesitados.

Tras esta acción, el ministro de interior Jorge Fernández Díaz ha dado orden de “busca y captura” para los sindicalistas que la llevaron a cabo, afirmando que “todos somos conscientes de que la gente lo está pasando mal, pero el fin no justifica los medios”. Aunque para Fernández Díaz sí hay medios que son justificados por determinados fines. Los sindicalistas del SAT no pueden sacar alimentos de un supermercado para dárselos a quienes más lo necesitan, pero el gobierno del PP sí puede recortar la prestación de empleo, el salario de los funcionarios, subir el IVA… con el “hipotético” fin de “sacarnos de la crisis”. Está claro que lo que vale para unos, no vale para otros.

Ahora Mercadona ha presentado denuncia contra aquellos que llevaron a cabo dicha acción por, entre otros, “sustracción de comida”, pero es necesario preguntarnos aquí: “¿Quiénes son los ladrones?”.

Los supermercados a lo largo de las últimas décadas han generalizado un modelo de producción, distribución y consumo de alimentos que ha tenido consecuencias dramáticas para el campesinado, el pequeño comercio, los derechos laborales y el medio ambiente. Carrefour y Mercadona son los máximos exponentes de estas prácticas en el Estado español al encabezar el ranking de las grandes empresas que dominan el sector de la venta al detalle. Ambos supermercados suman casi el 40% de la cuota de mercado de la distribución de alimentos, según datos del 2007.

En el Estado español, tan solo siete cadenas de supermercados controlan el 75% de la distribución de comida. Se trata, tras Carrefour y Mercadona, de Eroski, Alcampo, El Corte Inglés y las dos principales centrales de compra mayoristas Euromadi (con Spar, Schlecker, Corporació Alimentària Guissona…) e IFA (con Condis, Coaliment, Supersol…). Nunca el mercado de la distribución de alimentos había estado en tan pocas manos. Lo que proporciona a estas empresas un enorme poder a la hora de decidir qué comemos, qué precio pagamos por aquello que consumimos y cómo se produce.

Asimismo, los supermercados determinan un modelo de agricultura y de campesinado donde las producciones familiares y a pequeña escala no tienen cabida, promoviendo un modelo de agricultura industrial, intensiva e insostenible. El monopolio ejercido por los supermercados y la presión a los agricultores ha conducido a una situación donde estos cada vez cobran menos por aquello que cultivan. Los precios en origen de los productos agrícolas han llegado a multiplicarse hasta por once en destino, según datos del sindicato agrario COAG. Y se calcula que más del 60% del beneficio final del precio del producto se concentra en los supermercados. Actualmente, en el Estado español poco más del 5% de la población activa es campesina.

El  modelo de distribución comercial de los supermercados conlleva también consecuencias negativas para quienes forman parte de su plantilla laboral. Los trabajadores de estos centros están sometidos a una estricta organización laboral neotaylorista caracterizada por ritmos de trabajo intensos, tareas repetitivas y rutinarias, causantes de agotamiento, estrés y enfermedades laborales propias del sector. En lo que respecta a las condiciones contractuales, priman los bajos salarios y los horarios atípicos que generan en los trabajadores serias dificultades para conciliar su vida laboral con la social y familiar.

A pesar de que Mercadona ha buscado cultivar la imagen de una empresa familiar, preocupada por el bienestar de sus trabajadores y consumidores, al igual que las grandes cadenas del sector, destaca por imponer unas condiciones de trabajo abusivas y practica una política de gestión de la mano de obra que se basa en el mantenimiento de una presión constante a los trabajadores para asegurar su rendimiento. En el Estado español, una de  las principales luchas sindicales contra una empresa de la gran distribución fue la mantenida en 2006 por los trabajadores de Mercadona en el Centro Logístico de Sant Sadurní d’Anoia. Además Mercadona ha tenido varias sentencias contrarias, por despidos improcedentes y acoso en el trabajo, durante los últimos años.

Hoy quien debería dar explicaciones frente a los jueces no son los sindicalistas del SAT con Juan Manuel Sánchez Gordillo a la cabeza, sino el propietario de Mercadona, Juan Roig, por las prácticas abusivas de Mercadona, que le han permitido amasar una de las principales fortunas del país, y ya de paso para dar explicaciones de los oscuros hilos que mueve tras las bambalinas de la política valenciana.

La acción llevada a cabo por los sindicalistas del SAT puede ser ilegal, pero en el contexto de crisis aguda en el que nos encontramos es del todo legítima, mientras que precarizar las condiciones laborales puede ser, lamentablemente, legal pero no tiene nada de legítimo. Y cada vez son más las personas conscientes de ello. De aquí que frente la legitimidad y el apoyo a estas movilizaciones, la única opción del poder sea la represión y la criminalización. Solidaridad, pues, con aquellos que no se resignan y luchan.

*Artículo publicado en Público, 09/08/2012.

 

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5 responses to “Esther Vivas, los jornaleros del SAT y el bosque de Goldman Sachs

  1. duxcrucis

    10 agost 2012 at 12:46

    Un pueblo de corderos engendra un gobierno de lobos

     
  2. Elena Martín Alcón (@helenamartinal)

    10 agost 2012 at 13:37

    Bien , los dos son más que acertados .Habeis dado en la diana .
    Suscribo todo y pienso que eso tiene que explotar de una
    manera u otra y allí deberíamos estar también de una manera
    u otra .Salud.

     
  3. Paloma

    10 agost 2012 at 19:02

    Precisamente otra faceta de Goldman Sachs es la especulación en el mercado de materias primas alimentarias, con terribles consecuencias: http://www.biodiversidadla.org/layout/set/print/Principal/Otros_Recursos/Boletin_de_la_Red_por_una_America_Latina_Libre_de_Transgenicos/Especulacion_alimentaria._Boletin_N_473_de_la_RALLT

     

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