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Amartya Sen sobre la “austeridad” europea

08 jul

El gran economista y Premio Nobel Amartya Sen publicó a primeros de este mes este artículo en The Guardian que creo merece la máxima difusión. En opinión de Sen:

La austeridad está socavando la gran visión de Europa

WH Auden

El sueño de la unificación de Europa se remonta al menos al siglo XV, pero fue el horror de las guerras mundiales del siglo XX lo que impuso su urgente necesidad en nuestro tiempo. El reto lo describió perfectamente el poeta WH Auden, a principios de 1939, con estos versos: “En la pesadilla de la oscuridad / Todos los perros de Europa ladran, / Y las naciones vivas esperan, / Cada una secuestrada en su propio odio.”

Es importante tener en cuenta que el movimiento de unificación europea comenzó como una cruzada por la amistad transfronteriza y la unidad política, combinada con más libertad de movimientos de personas y bienes. Más tarde se dio prioridad a la unificación económica, con una moneda común, y así, hasta cierto punto, comenzó a descarrilar la aspiración original de la unidad europea.

Los llamados “paquetes de rescate” para las economías con problemas de Europa implican, de forma contumaz, recortes draconianos en servicios públicos y calidad de vida. La dureza y desigualdad del proceso han afectado seriamente el ánimo de los países afectados por la austeridad y  generado resistencias -e incumplimientos parciales- que a su vez, han irritado a los líderes de los países que ofrecen el “rescate”. Lo que los pioneros de la unidad europea querían eliminar realmente, a saber, la desafección entre los países europeos, se ha fomentado con estas políticas altamente conflictivas (y que ahora se reflejan en la retórica como “griegos vagos” o “alemanes dominantes”, según el país en el que se viva) .

Como resultado, los costos de las fallidas políticas económicas van mucho más allá de la economía (por importante que sea). No hay peligro de un retorno a 1939, pero no ayuda que los perros ladren, secuestrados por el resentimiento y el desprecio – si no por el odio. También en el aspecto económico, las políticas han sido gravemente contraproducentes, con la caída de los ingresos, el alto desempleo y la desaparición de servicios, sin que se apreciara el “efecto curativo” de la esperada reducción del déficit.

Entonces, ¿qué ha ido mal?  Hay dos aspectos que deben considerarse de forma separada: uno, la naturaleza contraproducente de la política de austeridad impuesta (o, como en Gran Bretaña, escogida voluntariamente) a los gobiernos, y dos, la sospecha razonada sobre la no viabilidad del euro compartido.

El atractivo moral de la austeridad es engañosamente alta (“si duele, cura, o por lo menos está haciendo algo bueno”), pero su ineficacia económica es evidente por lo menos desde que Keynes desacreditó “el recurso a la austeridad” en la Gran Depresión de la década de 1930, con alto desempleo y desaprovechamiento de la capacidad productiva por ausencia de demanda efectiva. También  la reducción de los déficits públicos supone una derrota auto-infligida, porque la austeridad tiende a deprimir el crecimiento económico, y hace que disminuyan, por tanto, los ingresos del gobierno. Gran parte de la eurozona se ha ido reduciendo -en lugar de empezar a crecer- desde el inicio de estas políticas.

Sin embargo, tenemos que ir mucho más allá de Keynes para comprender el daño que ha causado la mala elección del culto a la austeridad. Tenemos que preguntarnos para qué sirve el gasto público, más allá del fortalecimiento de la demanda efectiva en la que Keynes se centró, y considerar además  los servicios que financia.  Los recortes salvajes en servicios públicos importantes socavan lo que se había convertido en un compromiso social europeo en la década de 1940. Con ello fue posible el surgimiento del Estado de bienestar y los servicios nacionales de salud, y se dio un gran ejemplo de responsabilidad pública y una lección que todo el mundo debería aprender.

Por lo que al segundo problema se refiere, la implantación del euro con tipos de cambio fijos para todos los países de la zona, ha propiciado que las economías que se quedan atrás en la carrera de la productividad tiendan a resentirlo en sus exportaciones, y países como Grecia, España o Portugal ya lo están experimentando . Naturalmente, la competitividad puede recuperarse, por lo menos en parte, recortando salarios y niveles de vida, pero con ello se genera un gran sufrimiento (en buena parte innecesario), y una resistencia popular totalmente comprensible. Los fuertes aumentos en la desigualdad entre regiones pueden compensarse con movimientos migratorios a gran escala en Europa (por ejemplo, de Grecia a Alemania). Pero es difícil suponer que la continua entrada de población inmigrada no genere resistencias políticas en el país de acogida.

La falta de flexibilidad de los tipos de cambio del euro es un problema en sí mismo si se mantienen las diferencias en el comportamiento económico de los países. Una moneda única en un país federal políticamente unido (como los EE.UU.) puede sobrevivir gracias a los mecanismos de ajuste (entre los que figura la migración interna y grandes transferencias de fondos interestatales.  Pero en una Europa políticamente desunida no se puede utilizar el mismo mecanismo.

Si las políticas económicas europeas han sido económicamente erróneas, socialmente perjudiciales y normativamente contrarias a los compromisos que surgieron en Europa después de la segunda guerra mundial, también han sido políticamente ingenuas. Las políticas han sido impuestas por los líderes financieros con muy pocos deseos de que se discutieran seriamente. La toma de decisiones sin discusión pública – que es una práctica habitual en la elaboración de las políticas financieras europeas – no sólo es antidemocrática, sino también ineficiente en términos de generación de soluciones prácticas razonadas. (…)

Los problemas que afectan hoy a Europa son, en gran medida, el resultado de errores políticos: 1) por la mala secuenciación (unión monetaria priorizada, unión política postergada); 2)  por un mal razonamiento económico (incluyendo hacer caso omiso de las lecciones políticas del keynesianismo, y menospreciar el valor que los europeos conceden a  los servicios públicos); 3) por la toma de decisiones autoritarias, y 4) por la persistente confusión intelectual entre reforma y austeridad.  Nada en Europa es tan importante hoy como un reconocimiento lúcido de lo que ha ido tan rematadamente mal en la construcción de la gran visión de una Europa unida.

Con las debidas distancias, mi opinión sobre el tema en “Una Europa sin alma, la Europa de las desigualdades”

 
8 comentaris

Posted by a 8 juliol 2012 in Europa

 

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8 responses to “Amartya Sen sobre la “austeridad” europea

  1. Tinejo

    8 juliol 2012 at 12:12

    Esa certeza de que no hay posibilidad de retorno a épocas más oscuras está por ver. La Historia no se repite, pero su sanguinario recorrido tiene muchas maneras de perfeccionar el drama.

    http://casaquerida.com/2012/07/06/otra-edicion-de-barbarie-televisada/

     
    • angelsmcastells

      8 juliol 2012 at 12:18

      Las opiniones de Amartya Sen también son más optimistas que las mías. No entiendo cómo podemos retroceder y perder derechos y dignidad sin salir masivamente del estupor y la inacción. Creo que el camino emprendido por los que mandan no sólo destruye la democracia, sino que nos lleva directamente al fascismo del siglo XXI, se llame como se llame, pero que recordará mucho la barbarie incivilizada de las peores etapas de la humanidad (des-humanizada).

       
  2. Zana

    8 juliol 2012 at 12:35

    Yo también soy más pesimista que Amartya Sen. Yo soy de los que creen en lo que Susan Geroge denominó, en su libro El informe Lugano, “estrategia de reducción de la población (ERP)”. Lo peor es que, como siempre ha ocurrido, cuando ellos decidan, volveremos a matarnos nosotros a nosotros mismos

     
    • angelsmcastells

      8 juliol 2012 at 12:57

      Esperemos que la entrada de los mineros en Madrid sea un revulsivo e infunda valentía a la población. Ojalá sean el desencadenante de otro 15M más enraizado en las condiciones de trabajo, que sepa vincular estrechamente los derechos laborales con los de ciudadanía y la necesaria cosntrucción de un mundo sin miedo y en igualdad.

       
  3. GallardeteWord

    8 juliol 2012 at 14:02

    Yo hoy he añadido un “nuevo concepto” a esta “nueva situación” : vivimos en #ElReinodelaCrisis, cuyos “Cortesanos” “gobiernan” estados o “traginan” en las poltronas de Bruselas, a y cuyas “Mazmorras” llaman “austeridad”, “ajustes”, “deficit”, “deuda”,”prima”, y así hasta la muerte del súbdito. Eso es terrorífico, pero lo es muchísimo más que el #subditaje ¡ni se lo imagine!!
    Buen domingo :) , desde luego, y un abrazo a todos

     
  4. Lucian

    8 juliol 2012 at 14:33

    Se habla de austeridad de una forma bastante frívola. ¿Qué país está siendo austero en estos momentos? En Europa casi todos están gastando más dinero del que tienen. Eso no es austeridad. Hay países austeros: China, Qatar o Noruega no gastan menos de lo que ingresan e invierten el sobrante en fondos soberanos que garantizan el bienestar de sus ciudadanos en el futuro. En el otro extremo, los países europeos siguen empeñados con sus deudas públicas cada vez más dificiles de refinanciar.

    Las circunstancias actuales demuestran que el keynesianismo no es siempre una buena idea. Y menos cuando no se sabe aplicar. Para ejemplos claros, el famoso Plan E que nos iba a sacar de la crisis. ¿Véis lo fácil que es? Gastamos dinero y creamos empleo, ¡qué listos somos!

    El resultado está a la vista: dos años con el déficit español de dos dígitos y finalmente llaman a ZP para explicarle que el dinero no es infinito. En ese momento, giro de la política de ZP hacia una mayor austeridad (yo diría que es una austeridad obligada, como la del vagabundo que no gasta más porque no tiene más). Y entonces todos a poner el grito en el cielo.

    En Europa, es cierto, también se han hecho las cosas mal. Y no sólo en el sur. Pero hay países que vivían pensando un poco en el futuro y otros que quemaban la VISA como si no hubiera mañana. Y por ahí está quebrando la Unión. ¿Deben los planificadores pagar los errores de los derrochadores?

     
  5. PERE J.

    8 juliol 2012 at 20:11

    Totalmente cierto, la economia va con una marcha mas, y la politica dos hacia atras. el cambio debe acoplarse si no, nos auto destruimos. En esto momento actual todas las valvulas de escape tienen que cerrarse, el camino de la salida se llama planig.

     

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