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Alberto Garzón: La revolución pasiva que padecemos

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Todo cambia, nada permanece. Lo tenemos escrito y pensado desde la antigüedad, pues Heráclito de Éfeso ya nos explicó que no podíamos entrar y salir del mismo río pues ni nosotros ni el río seríamos los mismos. Pero también se ha escrito en la modernidad, y la tesis del materialismo histórico desarrollado por Marx pivota sobre esa constatación. Incluso lo cantó bellamente la gran Mercedes Sosa. Sea como sea, hay acuerdo en que todo cambia. Y los sistemas políticos no son ajenos a ese proceso. La pregunta más pertinente es ¿hacia dónde se cambia?

Comencemos por un punto básico. Las personas no nos relacionamos unas con otras en el vacío. Utilizamos instituciones, normas y reglas que nos evitan tener que empezar siempre desde cero. Por ejemplo, cuando queremos denunciar una injusticia vamos a un juzgado. Ese juzgado, con sus recursos y empleados, ya está ahí porque nuestra comunidad política ha creado y diseñado esa institución previamente. Y es que sería todo un fastidio tener que crear un sistema judicial nuevo por cada injusticia detectada. Ni el castigo a Sísifo superaría tamaña tarea.

Por eso, una comunidad política vive siempre en un ámbito institucional que tiene la apariencia de haber estado siempre ahí. De hecho nos parece natural que exista un cuerpo policial, un sistema educativo o sanitario e incluso un parlamento, pero lo cierto es que todas esas instituciones se tuvieron que diseñar en algún momento histórico. Esas instituciones rodean y envuelven nuestra vida cotidiana, pero también van cambiando.

Por eso puede afirmarse que será inevitable ver nuevos procesos constituyentes, es decir, procesos que constituyan nuevas instituciones políticas o que produzcan cambios radicales en los diseños vigentes hasta ese momento. Habitualmente estos procesos se refieren a la institución suprema, la Constitución, y por eso en España los hubo en 1812, 1931, o en 1978, por ejemplo. No obstante, no todos los procesos constituyentes son iguales. A veces los procesos constituyentes tienen una perspectiva popular que refleja las demandas y exigencias de las gentes más desfavorecidas, esto es, lo que llamamos comúnmente el pueblo. Así fue claramente en los casos de Francia entre 1789 y 1792, de México en 1917, de Rusia en 1918 y 1924, de España en 1931 o de Italia en 1948. Sin embargo, otras veces los procesos constituyentes son dirigidos desde arriba, desde las mismas élites que gobernaban las instituciones previas. Al margen de las numerosas contrarrevoluciones, el ejemplo más reciente y evidente de este tipo es el de la construcción de la Unión Europea.

Un proceso constituyente implica a su vez un proceso deconstituyente, porque la constitución de nuevas instituciones se hace sobre la deconstitución de las anteriores instituciones. Expresado vulgarmente, si quiero algo nuevo es porque no me gusta lo viejo o directamente no lo tengo; si quiero democracia real es porque la que tengo me parece ficticia o falsa. Por eso puede afirmarse que una crisis institucional es el reflejo de una enorme grieta, de un proceso deconstituyente abierto de facto.

Así pues, hay momentos políticos en los que las instituciones vigentes se ponen en cuestión. Es entonces cuando se abre el debate sobre cómo han de cambiar, y en ese momento diferentes proyectos políticos confrontan entre sí en torno al tipo de instituciones nuevas que hay que crear.

Transformación o revolución pasiva

Es evidente que en España hay un enorme desprestigio de las instituciones actuales, creadas fundamentalmente en el proceso constituyente de 1978. No hace falta abundar en muchos datos, pues la percepción de crisis institucional es total. Tal crisis institucional, al producirse paralelamente a una grave crisis económica deviene en lo que el histórico dirigente comunista Antonio Gramsci llamaba crisis orgánica. Y que nosotros, desde hace años, hemos convenido en llamar crisis de régimen. Ello es simplemente constatar un masivo sentimiento de indignación ante el sistema político vigente y los perversos efectos que produce sobre la vida de las gentes.

Gramsci sabía que la irrupción de una crisis orgánica sólo es posible cuando el bloque dominante, que en nuestro país está conformado por la élite económica y la élite política, es incapaz de resolver una grave crisis económica. En ese momento se pone en cuestión absolutamente todo lo político, y se abre una oportunidad para la transformación real. Si los más desfavorecidos, el pueblo, se saben organizar, pueden aprovechar para disputarle el poder al débil bloque dominante y convertirse ellos mismos en la nueva clase dirigente. Entrar por la grieta del sistema. Pero también puede suceder, claro está, que ese bloque dominante logre restaurarse y recuperar el control de la política.

Precisamente Gramsci llamó revolución pasiva a esta segunda opción, es decir, al proceso político cuyo objetivo es la reforma del sistema desde arriba. Esto es, donde el bloque dominante es el que dirige el inevitable cambio. Gramsci detectaba dos momentos en el proceso de revolución pasiva. El primero, la restauración. En ese primer momento el bloque dominante trata de bloquear la organización popular que crece al calor de las demandas políticas, evitando de esa forma una transformación radical del sistema desde abajo. El segundo, el transformismo. En este momento el bloque dominante recoge algunas de las demandas populares y las hace suyas, adaptándolas previamente a sus propias necesidades y confundiendo así a los ciudadanos indignados.

Un caso ejemplar de transformismo es el que realizó María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha, cuando hace dos años y en mitad de la ola de indignación frente a la llamada clase política aprovechó para crear una ley electoral profundamente injusta. Se subió al caballo popular de la rabia, pero para cabalgarlo hacia sus propios y oscuros fines. Si la clase política era la culpable, quién se iba a oponer a bajarles el sueldo o reducir el número de diputados. Muy parecido al caso italiano, donde Mario Renzi recogió el caldo de cultivo creado por el movimiento 5 Stelle durante años. Renzi usó la ira popular contra la clase política, sí, pero para apuntalar el propio sistema político y sacar de la crisis al Partido Democrático. En realidad, los códigos primarios por los que un votante que simpatizaba con el 15-M pudo votar a Cospedal son los mismos. O por los que el votante se desplazó desde Beppe Grillo a Mario Renzi.

Es importante insistir en un punto esencial sobre la revolución pasiva. Ésta se produce porque comparte el diagnóstico de que hace falta un cambio. Es posible cuando el bloque dominante acepta también que las viejas instituciones ya no son suficientes ni adecuadas para mantenerles en el poder, y cuando entiende que han de actuar antes de que otro sujeto tome el control de la situación. Es decir, la característica crucial de la revolución pasiva es que surge para disputarle la dirección del cambio a las organizaciones populares.

La singularidad de esos momentos es que determinados proyectos antagónicos se disputan entre sí la victoria, pero coincidiendo todos ellos en el descrédito de las instituciones previas o, dicho de otra forma, en la necesidad de superarlas. En la necesidad del cambio. Esto es importante, porque significa que proyectos políticos antagónicos pueden compartir un espacio común: el de la necesidad de un cambio. El corolario salle rápido: si esos proyectos políticos no perfilan y distinguen sus propias propuestas ideológicas, y si se mantienen en el llano discurso de deseo de superación de instituciones preexistentes, entonces tales proyectos políticos pueden ser en gran medida intercambiables.

El caso español y la tentación populista

A nadie se le escapa que la cultura política nacida del 15-M fue una cierta cristalización de las demandas populares. El 15-M fue desde el inicio la manifestación de la frustración e indignación ciudadanas, que empezaba a revelar la crisis institucional en ciernes. Sobre ello hemos reflexionado durante años.

La irrupción de una fuerza nueva como Podemos fue un paso más en el proceso de manifestación de esa crisis institucional. Supieron canalizar la ira ciudadana, pero su estrategia de captación de esa ira —y sus votos— se basaba fundamentalmente en una controlada ambigüedad ideológica. Y esa era su fortaleza y su debilidad al mismo tiempo. Basándose en las tesis del argentino Ernesto Laclau, llamadas académicamente populismo de izquierdas, vaciaron ideológicamente el mensaje de tal forma que lograron atraer a un heterogéneo conjunto de potenciales votantes. Ni de izquierdas ni de derechas, insistían. Rompieron los códigos políticos tradicionales para atraer votantes, pero no incluyeron ningún elemento de pedagogía política. No se convencía a nadie sino que te convertías en espejo fiel de la indignación y de las ganas de cambio.

He ahí la diferencia estratégica fundamental con la izquierda clásica. La izquierda siempre se ha basado en la pedagogía y en la necesidad de convencer a las gentes trabajadoras de que hay que apoyar proyectos políticos de transformación real. Es absurdo decir que la estrategia de Podemos es gramsciana. Gramsci creía en los partidos políticos como promotores de una reforma moral e intelectual de la sociedad, y daba una importancia crucial a la creación de una nueva concepción del mundo. Es decir, la clave gramsciana es poner de acuerdo a la gente en torno a la necesidad de construir determinadas instituciones a favor de la mayoría social. La hegemonía gramsciana no es una cuestión cuantitativa —cuántos te votan porque se ven reflejados en tu discurso— sino cualitativa —si se produce o no la interiorización de tu concepción del mundo. Además, la hegemonía gramsciana no se construye únicamente discursivamente —en los medios de comunicación de masas—, sino sobre todo en la praxis —en el activismo social y sindical.

En el debate que mantuvimos en Fort Apache, y en el que estaban presentes los principales dirigentes de Podemos, hablamos precisamente de todo esto. También lo hicimos en cierta medida en el debate que mantuve con Pablo Iglesias antes de las elecciones europeas. La utilización de significantes vacíos tales como casta son hipotecas de cara al futuro. Se convierten en conceptos en los que la gente proyecta sus fantasías políticas —en sentido lacaniano—, pero sin mayor compromiso que ese mismo. Y, lo más importante, se transforma todo en un fenómeno reapropiable por otros sujetos políticos. Es decir, es el perfecto trampolín para facilitar el transformismo gramsciano que hemos descrito más arriba. Porque la estrategia es precisamente no ir más allá del deseo de cambio, pero ese es un espacio compartido con otros proyectos políticos.

No es lo mismo usar el concepto casta que oligarquía o burguesía. Cada uno de esos conceptos se inserta en un marco discursivo diferente, atrayendo más o menos en función de la ideología y la cultura política del receptor. Nos roba la burguesía no quiere decir lo mismo que nos roba la oligarquía o nos roba la casta. Significan cosas diferentes para el receptor, que tiene su propia caja de herramientas ideológica para interpretar tales afirmaciones. Cuanto más vacío es el significante —y casta parece mucho más vacío que oligarquía o burguesía—, más gente simpatizará con el concepto. Pero esa gente no simpatizará con casta porque haya detrás una reflexión política que concluya la necesidad de una transformación de un tipo determinado. Simpatizará porque refleja sus propias fantasías de encontrar un enemigo que encaje en su propio relato.

Así, un uso discursivo de este tipo puede permitir atraer de forma rápida una gran cantidad de simpatizantes-votantes. Gentes que en principio no comparten nada salvo un nuevo marco discursivo basado en unos cuantos pilares —casta frente a pueblo— y la propia necesidad de un cambio. Por eso algunos calificamos, desde el aprecio y la honestidad intelectual, a Podemos como maquinaria electoral y no como organización política clásica. Eso sí, este es un rasgo común en todas las organizaciones —no sólo a Podemos— aunque sea en diverso grado, y que opera muy perversamente en la izquierda. Pero lo importante aquí es que, mantenida en el tiempo, esa estrategia populista también crea agenda política y va configurando un nuevo sentido común.

Es fácil de ver. Al principio de la crisis las principales preocupaciones de la gente eran el paro y la economía. Tenían que ver con sus propias condiciones materiales de vida. Sin embargo, en el último período político la agenda política ha girado hacia casos de corrupción en los que la clase política y la casta son los blancos perfectos. Cambian así las preocupaciones y las demandas populares. ¡Pero también los enfoques! Hablar de casta o clase política es situar el foco en el sujeto corrupto, pero obviando al corruptor. Algo que no sucede con otra terminología más contaminada pero más rigurosa como oligarquía o burguesía. En todo caso, el eje de análisis se desplaza y así la dicotomía nuevo-viejo (que opera en toda crisis institucional y especialmente cuando existe a la vez una ruptura generacional) se empieza a describir en torno a la corrupción. Los viejos son todos corruptos, los nuevos todos limpios. Da igual si tiene eso sentido o no: el terreno de juego también cambia.

La respuesta del bloque dominante

Una máxima marxista es que el Estado opera como una unidad de decisión; es decir, no es neutral. Así, el bloque dominante no es un único partido político o una gran fortuna. El bloque dominante está presente, como poder, en varias fuerzas políticas y en determinados sujetos políticos. El bloque dominante es, en esencia, la oligarquía, y eso implica también al Gran Partido de Orden que conforman las direcciones políticas del PP y PSOE.

Pero si el terreno de juego había cambiado, y el eje nuevo-viejo era ahora el que operaba con más fuerza, entonces el bloque dominante tenía que responder para llevar a cabo su revolución pasiva. El primer paso, como vimos, fue bloquear la respuesta social desde abajo. Eso se consigue con más represión y más miedo, buscando la desmovilización. Pero también silenciando a la izquierda y promoviendo su fragmentación electoral. Todo ello eran estrategias previsibles. El segundo paso, el transformismo. Consistía en promover nuevas fuerzas políticas, y también a nuevos sujetos políticos dentro de las fuerzas antiguas, que compartieran la necesidad del cambio. Pero un cambio que no fuera desde abajo y revolucionario sino tranquilo, seguro y elitista. Un cambio que fuese, en realidad, recambio y no transformación. El cambio de rey, el apoyo a los nuevos liderazgos en el PSOE y el apoyo del poder económico a una formación como Ciudadanos son claros ejemplos. Dicho claramente: el IBEX-35 ha movido ficha. La estrategia de la Gran Coalición, de gran fama hace dos años, ha sufrido algunos cambios debido al desplazamiento que ha provocado el poderoso eje nuevo-viejo.

Pero la operación del bloque dominante es la misma: la restauración del sistema por medio del transformismo. De ahí que esté en marcha una suerte de segunda transición en España, pero dirigida por el mismo bloque dominante. Ese gran poder privado y salvaje que teme un cambio desde abajo y desde la izquierda y que quiere ajustar el sistema desde arriba y la derecha.

Si el análisis previo es cierto, y lógicamente así lo entiendo yo, uno puede extraer varias conclusiones:

La tentación populista, como la llama Slavoj Zizek, es una mala respuesta para las clases populares. Sin duda puede ser efectiva en el corto plazo en términos electorales, pero promueve el pensamiento débil, las decisiones antidemocráticas (puesto que siempre requiere de un hiperliderazgo) y, sobre todo, crea un caldo de cultivo —un sentido común, un sentir y unas preocupaciones— que son reapropiables por sujetos políticos antagónicos que usen la misma estrategia pero con más recursos o acierto.

La izquierda se ve fragmentada electoralmente y en gran medida desconcertada. Ello obliga a repensar las formas organizativas y los nuevos contextos y códigos políticos. Obliga, a mi juicio, a acelerar las reformas democráticas internas y la desburocratización de los procedimientos. Es decir, la recuperación de los principios republicanos-socialistas. La vuelta a los orígenes.

La unidad popular aparece como el instrumento más útil para enfrentar contextos en los que el bloque dominante reacciona y también para construir en un contexto de oportunidad política. Pero ello sólo puede lograrse si la cooperación entre fuerzas sociales se practica de forma horizontal y no priman elementos propios de la vieja política y las camarillas burocráticas.

Probablemente combatir el proceso de espectacularización de la política, donde los análisis se quedan en la epidermis del problema y triunfan los grandes titulares frente a la reflexión sosegada, tenga que ser combatido con más fuerza. Eso no significa abandonar los terrenos donde hoy se conforma la opinión pública, ni mucho menos, sino complementarlos con la presencia en los conflictos. Presencia que, salvo honrosísima excepciones, está siendo abandonada al calor del ilusionismo electoral del que muchos somos responsables.

El proceso constituyente sigue abierto. No es que no haya llegado o no vaya a llegar, como pretenden hacernos creer quienes todavía piensan en términos del siglo XX. Ya está aquí, porque todo cambia. La cuestión es hacia dónde se da ese proceso constituyente. Pidámosle a la izquierda, exijámonos a nosotras, altura de miras para estar a la altura del momento político. No nos jugamos las próximas elecciones sino las próximas generaciones.

[Fuente: la marea]

 

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Visca el 1er de Maig que defensa la Sanitat Pública

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El 1er. de maig és el dia de lluita internacional de lluita dels treballadors i treballadores. Amb la crisi-estafa, però, cada dia que passa és més clar i indignant com els poderosos fan més precàries les condicions laborals i destrueixen ocupació decent i les millors conquestes obreres i populars que asseguren una vida més amable pels que cada dia tenen menys. El creixement de les desigualtats no es demostra sols en la quantitat creixent d’assalariats que no troben feina, de joves que han d’emigrar i de famílies que surten de molt pobres, sinò en la desatenció de les persones depenents, de les que pateixen malalties cròniques i en les privatitzacions dels serveis públics -de forma notable, la sanitat- que posen barreres d’entrada econòmica a una atenció digne mentre fomenten la corrupció en benefici d’uns voltors asocials que s’enriqueixen prostituint la sanitat de totes.

Per tot això i més, aquest Primer de Maig en els que tants carrers i places de Catalunys s’ompliran amb les manifestacions obreres de reivindicació i lluita, és un dia especialment adequat per fondren’s en totes les marees, per pensar i per decidir com volem que sigui el futur de la nostra sanitat.

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El govern català desobeeix els acords aprovats pel Parlament

i les reivindicacions de la ciutadania, mentre continua

ocultant els casos de corrupció

Acords desobeïts:

1. Pretén vendre’s les nostres dades mèdiques a empreses privades (projecte VISC+).
2. Segueix volen fer els Consorcis de Lleida, de l’hospital Clínic i de Tarragona, trencant així els sistema públic sanitari.
3. Permeten fer activitat privada en els centres públics i no atura “Barna Clínic”.

A més:

Segueix degradant el sistema públic sanitari tancant plantes i serveis, amb conseqüències de llistes d’espera, col·lapses a urgències, precarietat laboral i derivant pacients de la pública a centres privats que fan negoci amb la salut.

Les darreres detencions en relació al cas Innova posen en evidència el grau de corrupció dels experiments de l’actual sistema sanitari català que ja és hora que canviï d’acord amb el que expressem al nostre manifest ‘Pel dret a decidir sobre la nostra salut i el nostre sistema sanitari”.

Per tot això:

Demanem la reprovació i destitució del conseller Boi Ruiz pel mal que està fent a la salut de les persones i a la sobirania de Catalunya.

Diem: cap vot pels partits del govern i qui els hi dona suport.

La ciutadania empoderada i organitzada en la Marea Blanca no defallirem fins a revertir les brutals agressions produïdes pels governs, català i espanyol, i implantar un veritable Sistema Nacional Públic de Salut amb la participació i el control de tota la ciutadania.

CONVOQUEM

9 de maig a les 12 hores – Plaça Sant Jaume de Barcelona

Concentració en defensa del Sistema Sanitari 100 x 100 públic i la destitució fulminant del Conseller Boi Ruiz

 
 

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LLAMAMIENTO en APOYO de la GRECIA que RESISTE y a la COMISIÓN de la VERDAD sobre la DEUDA PÚBLICA

Visto en Tercera Información y en Juan J. Tortosa en Público. Precisamente escribe Juan Tortosa:

image “Me remite Giorgos por correo electrónico un manifiesto para el que pide el apoyo del mayor número de personas posible. Es, de hecho, una llamada de socorro, porque no están dispuestos a dar su brazo a torcer por mucho que en Bruselas y Berlín les aprieten las tuercas. Los apoyan ya personalidades como Naomi Klein, Joseph Stiglitz, Thomas Piketty, Noam Chomsky o Ken Loach. También dirigentes sindicales, activistas de movimientos sociales, responsables políticos e intelectuales y artistas de renombre.

Lo mejor que se me ocurre para apoyarlo es reproducir aquí su manifiesto y su mail giorgos.mitralias@gmail.com , y que quien lo desee pueda también manifestarle su adhesión personal de una manera directa.”

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LLAMAMIENTO EN APOYO DE LA GRECIA QUE RESISTE Y A LA COMISIÓN DE LA VERDAD SOBRE LA DEUDA PÚBLICA

A los pueblos de Europa y del mundo, a todos los que rechazan las políticas de austeridad y no aceptan pagar una deuda pública que nos ahoga, que fue contraída sin nosotros y contra nosotros.

Quienes firmamos este llamamiento nos situamos junto al pueblo griego que, tras su voto en las elecciones generales del 25 de enero de 2015, es el primer pueblo en Europa –y en el hemisferio Norte- que ha rechazado las políticas de austeridad aplicadas en nombre del pago de una deuda pública contraída por los de arriba, sin el pueblo y contra el pueblo. Al mismo tiempo, consideramos que la creación de la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública, por iniciativa de la Presidenta del Parlamento griego, constituye un acontecimiento histórico de fundamental importancia, no sólo para el pueblo griego sino también para los pueblos de Europa y del mundo entero.

Esta Comisión, compuesta por ciudadanos y ciudadanas voluntarias llegadas de todo el orbe, estimulará sin duda iniciativas semejantes en otros países. Porque el problema de la deuda es una verdadera peste que se abate sobre casi toda Europa,y otros lugares, y también porque son muchos millones de personas las que se plantean muchas preguntas a la vez sobre la deuda:

-¿Qué ha pasado con el dinero de los préstamos, y en qué condiciones se solicitaron estos préstamos? ¿Qué intereses se han pagado ya, bajo qué tipos de interés, qué parte del principal ya se ha devuelto? ¿De qué manera la deuda ha crecido sin que ello beneficie al pueblo? ¿Qué caminos han tomado los capitales?

¿Para qué han servido? ¿Qué parte se ha sustraído, por quién y cómo? Y también:

-¿Quién ha pedido prestado, y en nombre de quién? ¿Quién prestó y cuál fue su papel? ¿De qué manera se ha visto implicado el Estado, quién y cómo tomó las decisiones? ¿Cómo las deudas privadas acabaron convirtiéndose en “públicas”? ¿Quién ha impulsado proyectos inadecuados e inútiles, quién contrató, quién se benefició? ¿Se han cometido delitos –por no decir crímenes- con ese dinero? ¿Por qué no se sustancian responsabilidades civiles, penales y administrativas?

Todas estas preguntas las va a analizar de forma rigurosa la Comisión especial creada por iniciativa de la presidencia del parlamento griego, y cuyo mandato oficial se formula así: “Recopilar todos los datos relacionados con el surgimiento y el aumento desmesurado de la deuda pública y someterlos a minucioso escrutinio científico con el objetivo de definir qué parte que se puede identificar como deuda ilegítima, ilegal, odiosa o no sostenible, y ello tanto durante el período de los Memorandos, entre mayo de 2010 y enero de 2015, como en años anteriores. La Comisión también debe publicar informaciones claras y accesibles para todos los ciudadanos, realizar declaraciones públicas, facilitar la toma de conciencia de la población griega, así como de la comunidad internacional y la opinión pública internacional, y finalmente redactar argumentaciones y demandas relativas la cancelación de la deuda.”

Consideramos que constituye el más elemental de los derechos democráticos plantear estas preguntas y obtener respuestas claras y precisas. Entendemos que rechazar responderlas supone una denegación de democracia y un rechazo de transparencia por parte de los de arriba, que han inventado el “sistema-deuda” y lo utilizan para enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres. Aún más grave: creemos que, al monopolizar el derecho a decidir sobre el curso de la sociedad, los de arriba privan a la inmensa mayoría de los ciudadanos no sólo de este derecho, sino sobre todo del de asumir su propio destino.

Por eso, en esta situación de emergencia, dirigimos este urgente llamamiento a todos los movimientos sociales, a las redes y movimientos ecologistas y feministas, a los sindicatos de trabajadores y a las formaciones políticas que no se reconocen en esta Europa neoliberal, cada vez menos democrática y humanista:

Manifestad vuestra solidaridad con esta Grecia resistente apoyando ahora, de forma activa, a la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública griega y su trabajo de identificación de la parte ilegítima, ilegal, odiosa o no sostenible de tal deuda.

Defended a la Comisión de los ataques con que la acosan quienes, en Grecia y en todo el mundo, están interesados en mantener oculta la verdad sobre el “sistema-deuda”.

Participad activamente en los procesos de auditoría ciudadana de la deuda que se están desarrollando en muchos lugares, en Europa y fuera de ella.

Compartid en red vuestro apoyo y solidaridad, pues sólo así conseguiremos frustrar el plan de los poderosos que quieren asfixiar a la Grecia que lucha contra nuestros enemigos comunes: las políticas de austeridad y la deuda que nos ahoga.

Frente a adversarios experimentados, unidos, bien coordinados, armados con poderes exorbitantes y sobre todo decididos a llevar hasta el final su ofensiva contra todos los que constituimos la aplastante mayoría de nuestras sociedades, no podemos permitirnos el lujo de resistir por separado, cada cual aislado en su rincón.

Unamos nuestras fuerzas en un vasto movimiento de solidaridad con la Grecia resistente, apoyemos a la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública griega, y multipliquemos comisiones semejantes allí donde sea posible”.

 
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Posted by a 30 abril 2015 in Uncategorized

 

Mumia Abu-Jamal habla de los “Mikes” de esta tierra…

Con la sugerencia de que cada vez que lean la palabra “negro” amplíen el concepto a los “sin techo” en Madrid (bajo la amenaza de que Esperanza Aguirre llegue al Ayuntamiento),  a niños con hambre y padres morosos (en la barberana ciudad de Valencia), a enfermos “sin papeles”, personas discapacitadas en espera de servicios y ayuda, mujeres víctimas de la violencia de género con miedo a denunciar, a mayores a los que les han robado sus ahorros, a jóvenes obligados a emigrar, a trabajadores condenados a vivir en la miseria y a ciudadanas con enfermedades desatendidas por la sanidad pública (todos ellos, en número creciente, bajo el ominoso gobierno de Rajoy que ya está saliendo, dice, de la crisis…)

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Tras oir la noticia de que el FBI no enjuiciará a Darren Wilson, el policía que asesinó al quinceañero negro Mike Brown, de Férguson, Missouri, nos preguntamos; ¿cuántos están sorprendidos por esa noticia?

¿Fueron violados sus derechos civiles?

Aparentemente no – excepto, naturalmente, fue violado su derecho a la vida.

Pero para muchísimos jóvenes negros, ese derecho no es importante.

¿Un juicio por violación de los Derechos Civiles? No. Hoy por hoy, no.

No. Jamás.

Lo único que nos habría sorprendido es si hubiera habido juicio.

Pero no tenemos que preocuparnos por éso.

Sybrina Fulton, la dolorida madre de Trayvon Martin, recientemente escribió una carta a Leslie, la dolorida madre de Mike Brown. La señora Fulton escribió:

“Complicando más esta tragedia es el hecho que el asesino de su hijo está vivo, es bién conocido y anda libre… Su mundo se hará cada vez más pequeño porque la confianza que antes Usted tenía en “el sistema” y sus agentes, si la tenía, ha cambiado para siempre. Pero con esos cambios vienen nuevos retos y oportunidades. Usted va a tener mucho apoyo que vendrá de todos los rincones del mundo. Si los poderes se niegan a oírnos, nosotros vamos a hacer que nos escuchen… Ya no vamos a ser ignorados.”

De madre a madre.

De hijo a hijo.

De injusticia a injusticia.

¿“La Vida de los Negros es Importante”?

No. Todavía no. La vida de los negros todavía no vale nada.

Fuente:Prison Radio y Investig’Action Traduccion del inglés por Refugio del Rio Grande

Si quieren oír el texto original, en inglés:

http://www.prisonradio.org/sites/default/files/audio/uploads/MikeWho1-22-12015.mp3?download=1

Sobre la historia de Mumia

En 1982, Mumia Abu-Jamal, un reconocido periodista y ex-Pantera Negra que criticaba abiertamente la violencia y el racismo del departamento de policía de Filadelfia, fue condenado por el asesinato de un agente de policía blanco, Daniel Faulkner. Lo cierto es que no hay prueba alguna de que la pistola de Mumia (legalmente registrada) fuera disparada esa noche, y mucho menos por Mumia, quien había recibido a su vez un disparo en el pecho por parte del agente de policía y se encontraba tendido en el suelo. Dos meses después de los hechos, la policía “recordó” que Mumia había confesado en el hospital su culpabilidad. Al menos cinco testigos explicaron a la policía que otro hombre había abandonado la escena corriendo después del tiroteo. Sin embargo fue juzgado y condenado a muerte por el Juez Albert Sabo, “el juez de la horca”, conocido por haber condenado a muerte a más afroamericanos que ningún otro juez de los Estados Unidos. Los criterios racistas para la elección de miembros del jurado, habían sido establecidos por el propio Ronald Castille, entonces Fiscal del Distrito. Durante los últimos 16 años, Mumia Abu-Jamal, conocido como “la voz de los sin voz”, ha permanecido como preso político en la galería de la muerte de Pensilvania.
Durante el proceso posterior al juicio condenatorio, la inocencia de Mumia Abu-Jamal ha sido más y más evidente. Testigos clave como Veronica Jones y Robert Chobert han declarado que fueron presionados por la policía para testificar en falso en el primer juicio. Sharon Smith, William Singeltary y William Harnon han testificado por primera vez sobre lo que vieron aquella noche. Anthony Jackson, el abogado de Mumia Abu-Jamal en el juicio de 1982, explicó como el Juez Sabo y la ocultación de pruebas hicieron imposible proporcionarle una defensa en condiciones. Pamela Jenkins testificó que ella y Cynthia White fueron presionadas por la policía para aparecer como testigos oculares en el juicio a Mumia, cuando ni siquiera se encontraban en el lugar de los hechos. (Jenkins no testificó en 1982, White sí).

Mumia Abu-Jamal no está preso por el asesinato de Daniel Faulkner
Está condenado a muerte por sus opiniones y conducta política

(Texto escrito por quique@tao.ca y distribuido por el servicio de noticias anarquista A-Infos)

 

Trajectòria vital de Miquel Caminal a l’Homenatge a la UB

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Em toca iniciar el trencadís que esperem construir avui, ara i aquí, en aquest homenatge a la vida i obra de Miquel Caminal i Badia, amb peces que corresponen a la seva trajectòria vital. El difícil, com sempre, és la tria, i reconèixer com n’estan d’unides en el Miquel la política, l’acció social, la Universitat i els aspectes més personals de la seva vida. Evocant el poeta Rainer Maria Rilke, en el meu primer record, en Miquel amb prou feines havia deixat enrere aquella autèntica pàtria que és la infantesa, i començava a desenvolupar–se com universitari tot aprenent a ser ciutadà. I això succeïa a la nostra Universitat, on va començar a fonamentar el seu republicanisme mentre anava construint-se con acadèmic rigorós i de prestigi sense que el pas dels anys canviessin l’equilibri entre el cor i la ment. Ans el contrari: en Miquel, que va començar d’estudiant lluitant des de la clandestinitat per la llibertat i el socialisme, va acabar convertint-se en un professor molt estimat, en un estudiós de gran vàlua, sempre proper a l’activisme social. I tampoc va canviar el seu tarannà: quan en Miquel va ocupar càrrecs docents o polítics ho va fer sense deixar de ser la persona afable, planera i molt propera que havíem conegut d’estudiant.

Els convido, doncs, a un viatge en el temps, ja que sense evocar la Universitat -en tons més aviat grisos que no pas sèpia- de principis dels setanta no es pot entendre del tot el pensament, l’obra i la vida de Miquel Caminal. Una Universitat en la que es feia més fàcil respirar per l’ exercici de dignitat i rigor acadèmic d’alguns professors, per sort nostra, desafectes al regim. Així, amb docents i personal de Secretaria i Biblioteca còmplices d’insubmissió, i amb un nombre creixent d’estudiants rebels a la recerca de causes justes, la Facultat d’Econòmiques es va anar convertint en un laboratori i una àgora on s’ensenyava a pensar, a intervenir, a interactuar a les acaballes del franquisme. En temps del Miquel estudiant es va crear una resistència cada vegada més culta i cultivada, que combinava els llibres i els grups d’estudi amb les “manis” a la Diagonal i el desafiament descarat a la repressió.

En el cas de Miquel, parlo a més d`un economista per accident, (o per mancança, perquè era impossible estudiar Ciències Polítiques a Catalunya en els primers anys 70). Per això, en les peces del trencadís no poden faltar les classes fonamentals de teoría de l´Estat del professor González Casanova, a les que en Miquel –alumne molt selectiu, no hi faltava mai. També valorava les classes d’història i de pensament econòmic, i ja de bon principi va entendre el valor de la política econòmica com element transmutador de l’economia en política, segons fos el pes correlatiu de les diverses fraccions dominants , però també de les lluites obreres i les resistències populars. Entre elles, les veïnals i les universitàries, perquè una de les fites que varen acompanyar la trajectòria vital de Miquel Caminal des dels anys 70 ençà, va ser també la de canviar aquesta institució gairebé medieval que tan s’adeia i convenia a un franquisme agònic, en una Universitat de la democràcia i de la intel.ligència, no classista, pública i oberta, sense falses jerarquies, que anès eliminant els biaixos de gènere, com havia començat a passar desprès del maig del 68 a les millors i més prestigioses universitats d’Europa. D´aquesta manera, recordo en Miquel Caminal intervenint i dirigint un moviment universitari que ensenyava a dir NO de forma raonada, i entrenava per pensar i ser valents- Un moviment d’estudiants que anava donant nous relleus a la paraula llibertat si s’acompanyava d’igualtat, i feia seves les causes necessàries que traspassaven les parets de les Facultats.

Foto d'Albano Dante.

Foto d’Albano Dante.

Tanmateix, una de les primeres victòries que en Miquel va celebrar essent-ne protagonista i partícip (també amb el professor Ramon Sanchez Tabarés) va ser la recuperació per la docència del professor Manuel Sacristán, de qui va aprendre a desemmascarar les moltes disfresses de la ideologia, la falsa consciencia encobridora de domini, i que una Universitat conscient dels seus valors i la vàlua que se li suposa, no podia ni hauria d’acceptar, ni aleshores ni avui.

Seguint amb el trencadís vital hi aporta les seves peces l’Assemblea de Catalunya, i en especial la reivindicació de l’Estatut d’Autonomia, que es va celebrar per primer cop el 7 de novembre de 1971 a l’església de St.Agustí, al barri del Raval de Barcelona. Aquesta és una peça cabdal més del Miquel dels seus primers anys de carrera, perquè ens ajuda a entendre l’evolució de Miquel Caminal que acaba fent aportacions de gran mèrit a l’Estatut d’Autonomia de l’any 2006, sobre tot en continguts federals que, prefigurant el desastre, ni tan sols apareixien en el text final. Però el que voldria ressaltar aquí és que, a la meva manera de veure, hi ha la decantació de la certesa de que no vivíem en una Espanya “una, grande y libre” (el mal somni de la ideologia encobridora de domini que us deia abans del pitjor nacionalisme) sinó que Espanya és, de fet, un Estat plurinacional en el que cada nació, si gosava, podia exercir el dret d’autodeterminació. Així ho va aprendre en Miquel en el Partit sense cognoms d’aleshores , i ho va anar fent seu, perfilant gairebé amb bisturí, mentre resolia les contradiccions formals que el procés genera. Així, també, per la lògica interna del voler saber i entendre millor l’ensamblatge necessari nacional i social, es va convertir en el gran biògraf de Joan Comorera.

En Miquel federalista ens explica que l’autodeterminació en el seu sentit federal es fonamenta en la consulta democràtica i pluralista, s’orienta cap a la unió de pobles lliures i iguals, i sols accepta la possibilitat de la independència o secessió quan és molt majoritàriament compartida perquè ja no hi ha altra sortida democràtica. Hi ha, doncs, un altre fil de continuïtat entre la manera que tants admiràvem per com en Miquel sabia llegir i intervenir en una assembles connectant les reivindicacions pròpies de la Universitat amb la lluita del moviment obrer i el treball confluent de l’Assemblea de Catalunya, i el decantament de la seva trilogia federal. Quan li vaig preguntar per la conjunció de pessimisme d’intel·ligència i voluntat del seu desenllaç, em va explicar el paper decisiu que hi havia tingut la seva companya, l’Anna Alabart. I vaig entendre també que la trilogia, a més d’un text erudit, era també un acte d’amor.

Però un treball teòric tan notable en federalisme no ens ha d’ocultar una faceta que enriqueix i completa la trajectòria vital i política del Miquel: el seu internacionalisme, que ell mateix posa al descobert quan parla de les Brigades Internacionals, o de les vícitimes rojes, socialistes, comunistes, republicanes, de totes les nacionalitats, dels camps d’extermini nazis. Un internacionalisme que es va forjar en els anys de lluita a la Universitat antiimperialista contra la guerra del Vietnam, en una Universitat catalana entristida pel cop militar xilè, i una Universitat que l’any següent, 1974, lluïa clavells amb l’esperança de viure de més aprop, en els nostres carrers i places, una revolució tan pacífica i necessària com la portuguesa. Un internacionalisme, el del Miquel, al que arribem portats per les Veles i Vents d’Ausiàs March i de Raimon i que s’expressa sense discursos en La Internacional cantada en francès per Pete Seeger.

Voldria acabar recordant el moment d’una altra trajectòria vital, més llunyana en el temps i l’espai, però que ens dóna el contrapunt a aquest trencadís: parlo de Gramsci a la presó, que escriu a la seva dona Yulca: “Quantes vegades, m’he preguntat si era possible unir-se a les masses quan no s’ha estimat a ningú, ni tan sols la pròpia família; si és possible estimar a la col•lectivitat quan no s’ha estimat profundament a criatures humanes individuals”. La por de Gramsci era fer estèril la qualitat revolucionària, reduir-la a un mer fet intel•lectual, a pur càlcul matemàtic… O també podríem dir ara, a un mer càlcul de vots.

Però podem estar molt tranquils. Crec que avui, en aquest trencadís, aquesta peça no hi cap. En el cas del Miquel i l’Anna, estem molt lluny d’aquest temor, i ho demostra el fet que el temps de recordar en Miquel es també temps d’estimar. Amb la seva trajectòria de vida en Miquel ens contesta de la millor manera possible la pregunta gramsciana, d’altra banda tan legítima com honesta (i oportuna). Nosaltres tindrem sempre presents en Miquel i l´Anna, en la imatge d’un somriure compartit, còmplice, feliç i savi, portador d’afectes, amistat i vida.

Fins sempre, germà!

 
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Posted by a 28 abril 2015 in Persones a recordar

 

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Rosa María Artal: “O povo é quem mais ordena”

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De Rosa María Artal, en Eldiario.es, com un abrazo, el mejor artículo para un 25 de Abril de esperanzas para una Europa del Sur -en espera de que nos lo creamos y empuñemos de nuevo los claveles- “O povo é quem mais ordena”.

“El sentimiento es de frustración por no haber conseguido mantener lo buscado con la revolución. Los ideales están vivos en el corazón y en la mente de los portugueses pero el sistema es tan opresor -aquí como allá- que no permite mantener lo que se consiguió”, dice José Moreira da Silva. Hace 40 años era un joven capitán portugués que participó activamente en la Revolución de los Claveles. En un papel secundario, dice. En la noche del 24 al 25 de Abril de 1974 se multiplicó. “Primero salí en busca del presidente de la república que estaba huido y después acudí al aeropuerto de Lisboa para mantener la seguridad”, relata. Tres días estuvo cerrado. Por cierto, en cuanto se abrió se llenó de españoles que -con Franco vivo y aún hasta firmando sentencias de muerte- querían ver si era posible respirar en libertad y lograrlo… sin un solo tiro.

Moreira da Silva cita como ejemplo de los logros más relevantes que la Revolución iba consiguiendo en sus primeros estadios la reforma agraria. “Se habían puesto a funcionar cooperativas agrícolas, granjas estatales y pequeños agricultores y -destaca- fue un logro ciudadano, de las personas”. Fueron muchos más los objetivos conseguidos. De entrada y sobre todo derrocar una dictadura que se perpetuaba desde 1926, y hacer que el presidente, entonces, Marcelo Caetano, huyera y se exiliara.

Se empezó a perder la batalla, en opinión de Moreira da Silva, ya a partir de las elecciones de 1976 “cuando el partido socialista -dice- se encargo de poner freno al desarrollo de la revolución. Los gobiernos sucesivos, después, fueron revirtiendo todo”. Muchos factores concurrieron. “Los poderes facticos nacionales e internacionales no estaban interesados en que aquello prospera, porque el ejemplo suponía un peligro de contagio en España, un país mucho más grande. Y así fue, España hizo la Transición para dejarlo todo atado y bien atado”, explica.

Portugal y España. Siempre juntos, aunque tantas veces nos demos, les demos, la espalda. La expansión colonial, la pérdida del imperio. La dictadura, la democracia, el ingreso en la hoy Unión Europea. Un paso por delante Portugal con mayor frecuencia. Salvo en la corrupción política mucho menos numerosa y descarada que aquí. Ambos países fuimos y somos cobayas de la austeridad neoliberal. A los portugueses les han vendido a manos privadas la mayor parte de cuanto tenían de valor en su patrimonio púbico, a nosotros nos están “privatizando” a la carrera. Han esquilmado a los funcionarios de los servicios públicos, mermados, tanto como a los españoles. Se ven más mendigos en las calles españolas que en las de Lisboa pero también acuden a los puntos de suministro de comida. De forma discreta. También los parados y jubilados racionan sus medicamentos -incluso dejando de tomar lo que necesitan-, dado que ya son objeto apenas contestado del lucro del repago. Por supuesto han disminuido sus sueldos. Soportan, eso sí, menos paro. E igualmente les cuentan que la economía se recupera y crece cuando su bienestar se ha desmoronado. Incluso muchos portugueses creen la propaganda sin reparar ni en el deterioro de sus propias vidas.

La capacidad de sufrimiento de los portugueses es infinita repiten como una definición, como un mantra. La nuestra parece haberse contagiado para aceptar cuantos mermas nos decreten. Buena parte de los portugueses se agarran sin embargo al espíritu del himno que constituyó Grandola Vila Morena de José Afonso en aquellos días de Abril. Irrumpen en el parlamento a cantarla. Es baza fija en todas las concentraciones populares. “En cada esquina un amigo”, “tierra de fraternidad” pero sobre todo “el pueblo es quien más ordena”. Una pujante intelectualidad presenta numerosas iniciativas -la Fundación José Saramago es parte viva de ese foco cultural-. Pero Grándola va mucho más allá, es la canción de aquel sueño que se materializó haciendo saber que a veces la voluntad los convierte en realidades. Los portugueses saben que, en efecto, es el pueblo quien más ordena, pero que las trabas reales las ponen quienes dimiten de la ciudadanía. El pueblo, manipulado, desactivado, atemorizado, enormemente distraído de lo esencial, lo olvida. Minorías decisivas llevan las riendas de esa dejación. Son aquellos en quienes seguramente pensaba, Saramago, el Premio Nobel de Literatura portugués al decir: “El pensamiento correcto es un veneno social”.

“La gente puede hacer, hacia y ha hecho muchas cosas” protesta, tajante, el antiguo capitán de abril José Moreira da Silva. Quizás necesitamos créernoslo todos, tanto como él. Tiene motivos, a él no pueden decirle que es imposible cambiar el rumbo de la historia para que labore en favor de todos. Lo vio. Lo tocó con las manos.

Los mismos nubarrones se ciernen sobre ambos países. José Saramago o Mario Soares entre otros abogaron por una Iberia unida que, más grande, respondiera con mayor fuerza a los envites de los poderes fácticos de Europa. Es idea a tener en cuenta, ganaríamos con la suma. Mucho, nosotros.

Lisboa se llenó de españoles hace 40 años, en el abril de los claveles. Fueron a respirar la revolución que los portugueses se trabajaban. Franco siguió su curso natural de vida y murió en su cama año y medio después. En su puesto del aeropuerto de Lisboa el capitán José Moreira da Silva no supo entonces que allí, cuando se abrió el tráfico aéreo, se encontraba una mujer catalana que más adelante, en segunda oportunidad, cambiaría su vida. A su lado y en España continua en la brecha. En un papel discreto y esencial. Porque hay que seguir insistiendo. Quizás un día, el pueblo deje de ponerse zancadillas y entienda que es… quien más ordena. El 25 de Abril de 1974, en Portugal, lo demostró.

 
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Posted by a 25 abril 2015 in Ciutadania/Política

 

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Un fòrum imprescindible d’alternatives a l’atur, la pobresa i la desigualtat

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Aquest és el programa definitiu del Fòrum d’alternatives a l’atur, la pobresa i la desigualtat que es celebra aquest cap de setmana, els dies 24, 25 i 26 a la facultat Pompeu i Fabra (campus Ciutadella). Són dues taules rodones el divendres 24 tarda, 35 tallers el dissabte 25 duran tot el día i l’assemblea de moviments socials i organitzacions el diumenge 26 al matí.

Programa
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Dies: 24, 25 i 26 d’abril de 2015
Lloc: Universitat Pompeu Fabra (UPF). Campus Ciutadella.
C/ Ramón Trias Fargas 25-27 – Barcelona

Divendres 24

Anàlisi transversal dels temes del Fòrum des dels eixos o sectors: Salut-sanitat, educació, sindical-laboral, habitatge-urbanisme-barris, justícia-drets-indefensió, consum-subministraments, cultural, dona-igualtat, joventut, infància, tercera edat, immigraciò, serveis socials.

17.30h. “Dimensions de l’atur, la pobresa i les desigualtats”

Amb Mercè Darnell (Càrites), Guiomar Todó (Save the Children), Fina Rubio (Fundació SURT), Francesc Mateu (Intermon – Oxfam), Joan Benach (Investigador de salut pública) Lluís Rabell (FAVB), Jordi Giró (CONFAVC), Diosdado Toledano (ILP RGC), Alba Cuevas (SOS Racisme) Albert Pallas (PAH)

20h. “Causes i causants de l’atur, la pobresa i les desigualtats”

Amb Andreu Missé (periodista), Vicenç Navarro (economista), Pere Jodar (sociòleg), Ramón Franquesa (economista), Cristina Pina (Campanya Catalunya contra el TTIP)

Els 35 tallers del dissabte 25 en el gràfic:

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TALLER del dissabte en que participa DEMPEUS per la Salut Pública:

Atur, Pobresa i Desigualtat com a Determinants de la Salut, de 18 a 20 h del dissabte 25, amb Vanessa Puig Barrachina, Montserrat Vergara i Antoni Barbarà: tres grans companys de DEMPEUS.

Diumenge 26

10h. “conclusions i propostes”
Presentació del Manifest del Fòrum.

13.30h. Forn de Teatre Pa’tothom: “Gran gala Empresari de l’any”

 

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